ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
 Foto: Jose M. Correa

En lo que va de año mucho se ha hablado de la Reforma Universitaria de Córdoba por su centenario y por la notable influencia que ejerció este movimiento estudiantil en América Latina.

Cuba no estuvo ajena al influjo de demandas tan revolucionarias para la época como la autonomía universitaria y la libertad docente. En el primer cuarto del pasado siglo se fundó la Federación Estudiantil Universitaria (la organización más antigua del país) bajo el liderazgo de Julio Antonio Mella, quien tuvo la certeza de que «la universidad moderna debe influir de manera directa en la vida social».

Antes y después de Mella otros también vieron en el conocimiento —incluyendo el que se adquiere en las universidades— un derecho que debe estar al alcance de todos.

Félix Varela («La necesidad de instruir a un pueblo es como la de darle de comer, que no admite demora») y Enrique José Varona («[Cuba] no pueden pasarse sin algunos centenares de ingenieros») fueron algunas de esas personalidades que desde la cátedra vislumbraron la pertinencia de poner los saberes en función del desarrollo.

Sin lugar a dudas, fue a partir de 1959 que la universidad cubana llegó a alcanzar los rasgos que hoy la definen: un sistema de educación superior completamente gratuito, donde se forman profesionales en distintos campos del saber en estrecho vínculo con la sociedad y con presencia de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Hoy Cuba cuenta con casi un millón y medio de graduados universitarios, 50 casas de altos estudios y 126 centros universitarios municipales.

Sectores estratégicos para el desarrollo y la soberanía tecnológica como la construcción, las tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el turismo, las industrias farmacéutica y biotecnológica y la agroindustria azucarera, en la actualidad no se conciben sin el aporte de las universidades.

A breve y mediano plazo el país se propone reducir la duración de las carreras a cuatro años, perfeccionar los procesos docentes de grado y postgrado y duplicar el porcentaje de doctores en el cuerpo docente.

No son quimeras de soñadores, sino objetivos bien definidos en la Planificación Estratégica del Ministerio de Educación Superior en consonancia con las prioridades que establece la actualización del modelo económico y social cubano y con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. •

CRONOLOGÍA DE LAS REFORMAS UNIVERSITARIAS EN CUBA

1728: Se funda la Real y Pontifica Universidad de San Jerónimo de La Habana.

1824: La Universidad de La Habana cambia su nombre a Real y Literaria.

1900: Aparecen nuevas carreras en Ciencias Naturales, Técnicas y Agropecuarias.

1922: Se funda la Federación Estudiantil Universitaria.

1923: Se celebra el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Se acuerda luchar por los mismos principios de la Reforma de Córdova.

1959 – 1961: Se producen en Cuba importantes transformaciones sociales con amplia participación de los estudiantes. Se privilegian las carreras técnicas, de ciencias y las ingenierías para contribuir al desarrollo del país.

10 de enero de 1962: Se proclama la Ley de Reforma de la Enseñanza Superior.

(Con información de La universidad y la agenda 2030 de desarrollo sostenible en el centenario de la reforma universitaria de Córdoba. Visón desde Cuba, de Dr. José Ramón Saborido Loidi, ministro de la Educación Superior en Cuba)

Tres figuras históricas relacionadas con la vida universitaria

Félix Varela y Morales (1788 - 1853): Sacerdote, maestro y político. Introdujo la experimentación en el estudio de las ciencias.

Foto: Archivo

Enrique José Varona y Pera (1849 - 1933): Profesor universitario, filósofo, político. A finales del siglo XIX organizó el programa encaminado a reformar las enseñanzas secundaria y universitaria en Cuba.

Foto: Archivo

Julio Antonio Mella (1903 - 1929): Fundador de la Federación   Estudiantil Universitaria y de la Universidad Popular José Martí. Lideró la lucha estudiantil por la reforma universitaria.

Foto: Archivo
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