ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El gimnasio neutral dispone de todas las facilidades para el entrenamiento. Foto: Jose M. Correa

«Traté de no pensar en el resultado del examen, pero mentira, los días pasaban y de una forma u otra yo me preocupaba por cuál sería mi destino. Todo entrenador de boxeo aspira a ser parte del colectivo de trabajo de una selección nacional».

El joven profesor Julio Lázaro Mena Díaz, aún se emociona al comentar cómo hace cinco meses supo que formaría parte de la Escuela Cubana de Boxeo (ECB), Holveín Quesada Rodríguez,  fruto de sus excelentes resultados como preparador en la provincia de Pinar del Río, desde hace 15 años.

«No sabía si reír o saltar, aún no me lo puedo creer, me parece que no es verdad. Estar aquí es un reto mucho mayor, por lo que se tiene que trabajar y leer más, la superación será constante».

El propio Rolando Acebal, jefe técnico de la ECB, señaló que es bien difícil para un entrenador llegar a las filas de la selección nacional, incluso, dijo, primero arriba un boxeador que un profesor.

«Para que se incorpore un preparador a nuestro equipo, la persona debe vencer rigurosas pruebas de oposición en la que impartirá clases teóricas y prácticas sobre boxeo, con un tribunal de seis personas para evaluarlos, provenientes de la Dirección Metodológica de la Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado», apuntó Acebal.

Recorrer la prestigiosa ECB, significa estar en contacto con la historia misma del boxeo cubano. Ese centro, ubicado en el Wajay, en las afueras de La Habana, ha sido testigo de los éxitos de más de 30 titulares olímpicos y más de 70 mundiales, además de contar con un prestigioso cuerpo de entrenadores que sobrepasa los 35 años de experiencia, artífices de las glorias internacionales de los pugilistas antillanos.

SE BUSCA UN LUGAR

Corrían los primeros años de la década de los 60 del pasado siglo y existía en Cuba un abundante número de boxeadores, producto de la tradición en esa disciplina desde tiempos anteriores. Ante la realidad, se hacía necesario concentrar a los mejores exponentes para llevar al boxeo a un nivel superior.

En una conversación con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el profesor Alcides Sagarra le sugirió la necesidad de disponer de un centro exclusivo para la preparación y formación educativa de los boxeadores.

Sobre los techos de las cabañas se instalaron 12 calentadores de agua y se colocó, además, una capa impermeabilizante para evitar filtraciones. Foto: Jose M. Correa

«A Fidel le pareció muy buena esa idea. Necesitábamos un lugar donde prepararlos sin mayores inconvenientes. Teníamos muchos planes de entrenamiento para elevar la calidad del boxeo», comentó a Granma el profesor Sagarra.

El denominado padre del boxeo en nuestro país, junto a un grupo de técnicos, ente ellos Sarbelio Fuentes y Honorato Espinosa, se dieron a la tarea de buscar un sitio que reuniera las condiciones para aplicar esos objetivos. La idea siempre fue instalarse en los alrededores de La Habana, en una zona tranquila y apartada.

«Visitamos varias instalaciones que se encontraban en la periferia de la ciudad. Los primeros centros no reunían todas las condiciones que solicitábamos. Por el Cacahual había una finca, pero no estaba acorde para nuestros planes de trabajo.

Hallar el local idóneo se hizo algo difícil», subrayó Sagarra.

Finalmente apareció una finca que fue propiedad del dictador Fulgencio Batista y que para principios de 1964 no tenía utilidad social significativa. Sagarra informó del nuevo sitio al Inder, que hizo la solicitud de tramitarlo a su dominio. Unos meses después se produce el traslado de los boxeadores hacia el Wajay.

«Poco a poco fuimos creando una escuela de boxeo que se fortalecía año por año. Las condiciones que hoy existen en el lugar no eran las mismas de hace 54 años. Tengan en cuenta que allí no había albergues para dormir, ni gimnasios de entrenamiento, pero teníamos el espacio suficiente para preparar a más de 40 hombres y realizar las construcciones pertinentes», remarcó el profesor.  

Otro factor decisivo en la selección del sitio fue que el aire allí es muy puro, libre de humo, lo que posibilita a los muchachos asimilar mejor las cargas de trabajo con vistas a la alta competencia. También reúne las condiciones para la superación cultural de los deportistas, además de garantizar su descanso programado, sin interrupciones, aislándolos de factores externos que perturben su concentración rumbo a los torneos internacionales.

LA TAZA DE ORO DEL DEPORTE CUBANO

Todas las habitaciones de los boxeadores quedarán con un excelente confort en las próximas semanas. Foto: Dunia Álvarez Palacios

El 19 de abril de 1964 se inauguró la escuela —conocida popularmente como La Finca— por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Unas semanas después de su puesta en marcha, a la ECB arribó el joven Rolando Garbey Garbey, quien se convirtió en campeón mundial y es una de las personas que mayor tiempo lleva en el centro, tanto como boxeador y entrenador.

«Yo era un deportista de perspectiva y me encontraba entrenando en un centro ubicado en 1ra. y 26, en el municipio de Playa. Tras los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 un grupo de muchachos nos incorporamos a este lugar. Fueron 14 años aquí hasta que decido retirarme en 1977», resaltó Garbey.

Para 1984, regresó como entrenador hasta el presente, por lo que es una voz autorizada para comentar sobre los cambios que ha tenido ese centro de entrenamiento.

«Cuando ingresé como boxeador nos preparábamos debajo de las matas de mango, el ring era al aire libre. Unos pocos años después se edificó el desaparecido ring rojo y luego se hizo el local que albergó el ring azul. El último que se construyó fue el gimnasio neutral, el más grande de los tres».

Los locales donde dormían, cuenta Garbey, eran muy pequeños, y se componían de literas con mosquiteros y taquillas, para poco más de 30 púgiles, matrícula que aumentó hasta llegar a los 70. No obstante, el mismo entrevistado se apresura en catalogar esos años como una época hermosa en su vida.

Otra de las personas que mayor cantidad de años lleva en el centro es el jefe de almacén, Santos Castellón, quien desde 1980 ha visto entrar y salir a todos los púgiles de ese emblemático lugar.

«Lo que hoy se observa no se parece en nada al sitio anterior. Se han hecho muchas modificaciones para bien. Los muchachos disponen de favorables condiciones para su entrenamiento y descanso», añadió Castellón Hernández.

El área del ring azul se demolió y se construyó una moderna y confortable cocina-comedor, con lobby incluido. Además, se habilitó un local para la docencia y las reuniones técnicas.

El ring rojo también transmutó y en su lugar apareció un moderno gimnasio de fuerza*, el cual dispondrá en los próximos meses de todo su equipamiento, quedando solo el gigantesco ring neutral para acoger a los cerca de 40 jóvenes que en estos momentos conforman la matrícula de la escuela.

«Tener un gimnasio de fuerza es fundamental para el desarrollo del boxeo. La fuerza determina hoy en el rendimiento deportivo. Antes ganábamos por tener una técnica depurada, pero en la actualidad nuestros boxeadores son más resistentes, asimilan muy bien pelear de tres a cinco rounds, cuando pasan a la Serie Mundial», explicó el profesor Raúl Fernández, uno de los técnicos más exitosos de la ECB desde su llegada a ese lugar en 1981.

La pistilla para las carreras necesita ser sustituida inmediatamente. Foto: Jose M. Correa

Como parte del proceso de remodelación en la Holveín Quesada Rodríguez se está terminando de levantar una garita, ubicada en la entrada de la finca. Además, en los próximos meses se contará con un puesto médico, con las facilidades necesarias para el tratamiento de las lesiones que sufran los boxeadores.

El director actual de la ECB, Rodolfo Pérez, notificó que todos esos cambios favorecerán la calidad de los resultados internacionales.

«Este centro es la taza de oro del sistema de escuelas deportivas en el país. Si anteriormente dominábamos en el escenario mundial, una vez que dispongamos de todas las condiciones de vida y entrenamiento, esos resultados se incrementarán, porque los cubanos llegarán en mejor forma deportiva», dijo el directivo.

Durante la visita de Granma a la ECB, dos brigadas de trabajadores por cuenta propia se encargaban de remodelar las habitaciones de todos los atletas. Ya se montaron 12 calentadores de agua para brindar un mayor confort a los muchachos. Los techos de las habitaciones poseen una capa impermeabilizante para evitar futuras filtraciones cuando llueva.

Se ha sustituido todo el mobiliario en las diez cabañas de cada una de las primeras figuras; en tanto para los próximos meses se cambiarán los muebles en el resto de las 21 habitaciones, las cuales ya disponen de aire acondicionado y televisión por cable.

«Esperamos sustituir en el 2018 la red soterrada de la ECB, que se encuentra en malas condiciones. Aunque la cocina-comedor es relativamente nueva, hay que hacerle una pequeña remodelación para evitar un deterioro en el futuro. Lo que más nos preocupa es el estado de la pistilla de calentamiento de 730 metros que bordea la escuela. Se trata de una superficie que tiene 27 años de explotación y le apremia ser sustituida», alertó Rodolfo Pérez.

Otra de las áreas que espera por su rejuvenecimiento es el salón de recreación, compuesto por una mesa de billar, otra de tenis de mesa y un futbolito, junto a juegos de dominó y cartas.

EL ÉXITO POR DELANTE DEL MITO

«Entré siendo un adolescente a la finca con 17 años de edad, en el 2015. Cuando empecé en el boxeo ese era mi sueño, estar entre los grandes en el equipo Cuba. La escuela tiene una fama muy bien ganada, entre las mejores del país. Los técnicos son excelentes, te llevan al máximo cada día en los entrenamientos».

Las palabras del doble campeón mundial de los 49 kilogramos Johanys Argilagos son casi las mismas que utilizan el resto de los boxeadores para describir lo que significa para ellos la ECB: disciplina, exigencia, superación, sueño cumplido, familia.

«Al principio pensaba mucho que en este lugar entrenaron Savón, Stevenson y Ariel Hernández, entre otros, y eso me entusiasmaba. Además, pude conocer a hombres ya establecidos en su peso como Roniel Iglesias. Al pasar el tiempo el enfoque es el mismo, pero empiezas a preocuparte por hacer tu propio camino para ser un digno seguidor de esos destacados», relató Argilagos.

Formar a tantos deportistas y mantener elevados resultados, año tras año, no es tarea fácil para el colectivo de entrenadores. En buena medida los logros personales de cada púgil han estado sustentados en el papel que desempeñaron y desempeñan los trabajadores de la ECB.

«Aquí somos una familia gigante. Los trabajadores nos preocupamos por los boxeadores, sus victorias las disfrutamos y sus derrotas las sentimos como nuestras. Siempre hablamos con ellos, jaraneamos, los educamos para que se conduzcan de la forma más correcta por la vida. Muchos han entrado siendo adolescentes y se marchan como hombres preparados, cuando les llega el momento del retiro», recalcó Santos Castellón.

El director Rodolfo Pérez agregó que cuando un atleta arriba por primera vez a la escuela se le hace una caracterización sicológica y social. Entonces, de manera individual, se empieza a trabajar con ellos, conocer a su familia y sus expectativas.

«Nunca descuidamos el factor disciplina. Eso se le enseña a cada atleta. Pueden ser muy talentosos, pero si no mantienen un rigor disciplinario el éxito no vendrá. Cuando hemos tenido que sancionar a un atleta lo hacemos de forma educativa para que reconozca su error y aprenda del mismo», enfatizó el director de la ECB.

Un día normal de trabajo en la finca comienza cerca de las 6:00 a.m. con el de pie a los deportistas. A continuación ellos pasan a desayunar, luego se hace un matutino y sobre las 7:00 a.m. da inicio el entrenamiento, que se extenderá según la etapa de preparación en que se encuentren (nunca menor a dos horas).

Al terminar el alistamiento físico, los boxeadores se retiran a descansar, almuerzan, reposan otra vez y sobre las 2:00 p.m. se retoma el trabajo en el gimnasio hasta el atardecer. Al otro día ocurre la misma rutina. Cuando se acerca un evento internacional pueden estar casi 48 horas sin salir de la finca, dedicados por completo a tener una óptima forma deportiva.

Han sido tantos los trofeos y medallas ganadas por el boxeo cubano en las últimas cinco décadas que se ha creado una especie de mito para sustentar los éxitos de esa disciplina en Cuba.

Algunos se lo atribuyen a la gran preparación física, mientras otros optan por señalar el talento indiscutido de los cubanos. Lo cierto es que los resultados están y todo hace indicar que seguirán surgiendo. Sobre la posibilidad de conocer dónde radica la clave del éxito, como fieros guardianes y con la defensa en alto, los técnicos de la ECB dejan pocas pistas para su descubrimiento.

«Si fuéramos a hablar de una parte del secreto, hay que destacar la superación personal de cada entrenador, boxeador y demás miembros del cuerpo de trabajo del equipo nacional como el factor perentorio. Llegar a la finca no es fácil, se necesitan una serie de resultados a nivel nacional, pero más difícil es mantenerse porque en tu peso puede existir un rival mejor que tú en Cuba», explicó Alcides Sagarra.  

Para el veterano entrenador Juan Enrique Steyner, el mito radica en que son un grupo muy unido, pues en la ECB se habla un solo lenguaje a la hora de trabajar para obtener un gran resultado.

«Estas transformaciones que hoy se observan en la finca son el premio a los excelentes resultados logrados durante años.

Los entrenadores hemos sabido mantener la misma línea de trabajo para que los resultados no decaigan», indicó Steyner.

Un hombre que ha estado en los dos extremos de la cuerda en el Wajay (boxeador-entrenador) es el múltiple campeón mundial Juan Hernández Sierra. Según el gigante pinareño, los planes de trabajo y sus metodologías han sufrido transformaciones notables.

«En mi época como boxeador se trabajaba por macrociclos y para un evento fundamental al año. Ya eso no existe, pues ahora son varias las competencias de importancia en el año y se emplean ciclos cortos. Sin embargo, mantenemos
los resultados porque hay una sistematicidad en el trabajo», reveló Hernández Sierra.

Entre risas, Raúl Fernández, se niega a develar un «arma» que ha sido guardada con éxito por años, desde que Alcides Sagarra comandaba al llamado buque insignia del deporte cubano, porque sería revelar información para los rivales.

«Aquí han venido equipos internacionales para entrenar y topar con nosotros, incluso, nos visitan con sus mejores hombres, algunos campeones olímpicos y mundiales. Pero el éxito no se enseña, digamos que no hay palabras para describirlo, ni una definición particular, más bien es un grupo de factores que hemos sabido aplicar acertadamente, hasta ahí quiero decir», finalizó Fernández.

*El gimnasio de fuerza será inaugurado en las próximas semanas. No obstante, los boxeadores ya lo utilizan como parte de su preparación diaria.

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Lazaro Roberto Vasquez Vidal dijo:

1

16 de febrero de 2018

09:31:18


tengo una queja de un restaurant en ciego de avila como puedo publicarla me ayudan pur favor

Lazaro Roberto Vasquez Vidal dijo:

2

16 de febrero de 2018

09:32:09


tengo una queja me ayudan a publicarla por favor

osvaldo dijo:

3

16 de febrero de 2018

16:40:50


Esta experiencia de como seleccionar profesores y atesorar el conocimiento de la escuela nacional de boxeo, es muy bueno que se aplique al resto de las disciplinas deportivas. En algunas hemos sido grande y actualmente ha mermado mucho el rendimiento deportivo. (Voleibol, esgrima, atletismo, e incluso el propio beisbol) Ojala y no baje el rendimiento en el yudo y la lucha.

Edel Nuñez Cardentey dijo:

4

16 de febrero de 2018

16:48:42


Julio Mena fue compañero de aulo mio en la EIDE pinareña. Era uno de los mejores alumnos del aula. Y sabido es que los boxeadores no son muy allegados al estudio. Pero Julio era muy inteligente, tremendo chamaco! Su padre del mismo nombre tambien es entrenador del equipo Cuba.

jesus Respondió:


19 de febrero de 2018

13:38:32

Nepotismo?

Edgardo Martínez García dijo:

5

16 de febrero de 2018

17:05:34


Diciplina, consagración ,respeto al adversario y a los compañeros de equipo ,superación de los profecionales y de los atletas ,desarrollo técnico táctico muy depurado ,ver el resultado deportivo por encima de todo ,allí el ideal olímpico sigue por encima de todo ,la filosofía de esa escuela ,diciplinarse al entrenamiento donde no se puede perder la concentración ni un intante ,es la cultura de entrenar para alcanzar títulos Olímpicos ,aprovechar la cultura de origen y potencializarla en la escuela ,educando principios básicos para el ser humano .felicidades a la excelente escuela de boxeo cubana .