ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El objetivo 4 de la Agenda 2030 propone garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos. Foto: Dunia Álvarez Palacios

Si queremos hablar de una educación accesible, de calidad y alto compromiso social, tendremos que referirnos a Cuba. Si queremos hablar de un país que apuesta por la superación y capacitación de sus docentes, tenemos que mencionar a la Mayor de las Antillas y el más grande evento de educación superior que tiene lugar en ella, el Congreso Universidad.

Pero si se trata de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fue este también uno de los países del mundo que cumplió con sus metas –muchas de ellas incluso antes de planteadas–, y ya encamina sus mejores esfuerzos y profesionales para cumplir los propósitos de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible.

Con razón dijo a Granma el ministro del sector, José Ramón Saborido Loidi, que las proyecciones estratégicas de la educación superior cubana hasta el año 2030 se encuentran en estrecha relación con el cumplimiento de los objetivos de la agenda, pero además que cada uno de ellos se hallan transversalizados por la educación en todas sus esferas.

En plena consonancia estuvo este miércoles el doctor David Atchoarena, director de la División de Políticas y Sistemas de Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida, de la Unesco, al intervenir en una de las salas del Palacio de Convenciones: «La educación es esencial para el logro de todos los objetivos de desarrollo sostenible, la salud, la protección del medio ambiente, el derecho a un trabajo decente… todos requieren políticas estrictas, educación de calidad y buenas universidades».

Y aunque cuenta Cuba con una historia de más de 55 años de desarrollo ascendente de políticas públicas y voluntades en función de ese objetivo supremo, ello no deja de sumar desafíos para los académicos cubanos, que cada día desde su radio de acción buscan las soluciones a las problemáticas más acuciantes de la educación superior.

EL ÉXITO ESTÁ EN LA UNIÓN

Múltiples aristas fueron abordadas por los académicos cubanos al ser interpelados sobre el tema, entre ellas la aportada por José Antonio Marimón, vicerrector de Extensión, Informatización y Comunicación de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, cuando refirió que no es este un desafío nuevo para Cuba.

«Ha sido una preocupación histórica de la Revolución Cubana. Después del triunfo de 1959 las universidades han tenido una alta responsabilidad social, con la formación de sus recursos humanos, y para acompañar, a través de la ciencia y la academia, la solución de las necesidades del país, pero también de la región y el mundo».

Ello hace que responder a los objetivos de la Agenda 2030 guarde estrecha relación con los vínculos que tienen hoy «las universidades cubanas con la sociedad, los problemas de nuestras comunidades, y hacia ahí va dirigido todo el accionar que se desarrolla desde la innovación, el posgrado, la extensión universitaria…».

Botones de muestra de esas prioridades que dialogan con las metas de la agenda son la reducción de los impactos negativos al medio ambiente, la introducción de resultados de la ciencia para el desarrollo de la agricultura y la industria, o todas las investigaciones realizadas para responder a las demandas del progreso social, agregó el investigador.

Desde una óptica humanista, la doctora en Ciencias Históricas Francisca López Civeira, profesora de la Universidad de La Habana, abordó el desarrollo de los cursos para trabajadores entre los años 60 y 80 del pasado siglo, que fueron masivos, y permitieron a la Revolución Cubana llegar a todo el que quisiera, y saldar una deuda social muy fuerte heredada del capitalismo. «Yo soy universitaria porque hubo una Revolución.

«Hay que seguir cuidando esa capacidad para que la educación llegue a todos, y que se base en el esfuerzo, no en las diferencias sociales», dijo la investigadora criticando la educación de élite y la mercantilización de la enseñanza, fenómenos que enfrenta la educación en otras partes del mundo.

Más allá de la formación técnica, entonces, será indispensable la educación en valores, pues de nada valdrá acompañar a la sociedad en el proceso de desarrollo si no contamos con hombres de bien. «Entonces se podrá hablar de desarrollo sostenible, nunca antes», aleccionó la profesora de Ética, Cultura y Sociedad, Juana Irene Orma. Como ejemplo puso el de la universidad del municipio especial de la Isla de la Juventud, de donde proviene, y la cual apuesta al desarrollo local a partir de su capital humano, y de las alianzas entre la casa de altos estudios y los diferentes organismos y entidades del territorio.

Para Diana Sedal Llanes, rectora de la Universidad de Oriente, resulta propósito primordial intencionar desde la docencia el compromiso de las nuevas generaciones con el cumplimiento de los objetivos, y posicionar sus metas en todos los proyectos y líneas de investigación de las universidades. «El éxito está en que podamos unirnos», expresó.

Un requisito irrenunciable tiene que ser en ese empeño la preparación constante de los docentes, la elevación del nivel científico, y el aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, para formar en los estudiantes el pensamiento crítico, creativo, independiente, apuntó Elena López Espinosa, profesora de la Universidad de Granma.

El vínculo estudio-trabajo constituye una de las directrices de la formación de profesionales que resalta la doctora Zulma Rosa Herrera, directora de pregrado en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, por cuanto puede aportar a formar hombres comprometidos con su época, y en ese sentido señaló que Cuba avanza en la implementación de una nueva generación de planes de estudio que tiene como base la esencialidad de los contenidos y la formación investigativa laboral.

A la educación a lo largo de la vida para todos se refirió la profesora Teresa Oro­­­sa Fraíz, presidenta de la Cátedra del Adul­to Mayor de la Universidad de La Ha­ba­na, quien sostuvo que Cuba aporta a lo que en el mundo se denomina Lifelong Learning (Educación Permanente), a partir de cátedras universitarias de adultos mayores que son inclusivas y accesibles; dirigidas desde las universidades, pero que existen en los barrios; y en las cuales igualdad de género, calidad de vida y educación gratuita son principios irrenunciables.

Así perfilan los docentes universitarios cubanos su papel frente a los desafíos de un futuro con el que se sienten comprometidos. Así avanza Cuba por la senda del constante desarrollo de la educación, para que tenga que hablarse de ella, cuando se dirija la mirada hacia el cumplimiento de la Agenda 2030.
 

DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE PARA EL CUMPLIMIENTO DE LA AGENDA 2030:

- Implicarse en el desarrollo sostenible e inclusivo que integre lo social, económico, ambiental, cultural que contribuya a la reducción de las enormes desigualdades que caracterizan a nuestra región.

- El logro de una educación superior como un bien público y social y un derecho humano y universal.

- Una mayor integración con las sociedades, sectores productivos, territorios y comunidades.

- La integración regional y la creación de un Espacio Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior.

- Fomentar la necesaria participación, pertinente y relevante, de las universidades en los sistemas de ciencia, tecnología e innovación. Ello supone cambios muy importantes en la cultura organizacional y los incentivos que caracterizan a las universidades.

- La formación de doctores, integrada con amplitud en programas y proyectos de la investigación científica avanzada y pertinente.

- Garantizar en calidad y cantidad la formación de profesores, fortalecer la investigación pedagógica y contribuir al perfeccionamiento del sistema educativo especialmente en el nivel medio.

- El mayor y mejor aprovechamiento de las nuevas oportunidades que ofrecen las TIC para el perfeccionamiento de la educación presencial, semipresencial y a distancia.

- Librar una batalla exitosa contra la mercantilización y transnacionalización neoliberal de la educación superior.

(Fuente: Conferencia La Universidad y la Agenda 2030 de desarrollo sostenible en el centenario de la Reforma de Córdoba. Visión desde Cuba, del doctor José Ramón Saborido Loidi, ministro de Educación Superior).

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Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

1

15 de febrero de 2018

03:49:52


Educar, a nuestro juicio, es influir con pertinente orientación, pues “influir” es ejercer fuerza moral; “pertinente” es acción que viene a propósito; y “orientación” es guiar con certeza. En las universidades se “aprende a aprender”, se cultivan valores esenciales como profesional y ser humano, se conoce a educadores que se veneran de por vida y a colegas con los que siempre se compartirán proyectos e ideas; se asimilará lo más importante de la historia de la profesión y los modos de actuación en su abnegado ejercicio. A partir de la Universidad se consolidarán los hábitos de estudiar, enseñar e investigar, siempre de la mano de la ética, la solidaridad, el humanismo, y el sentido de la responsabilidad. Desde mis inolvidables días en la Universidad llevo conmigo un sentimiento especial, de profundo respeto a los educadores, compañeros de curso y colegas de varias generaciones, estudiantes y directivos; además a la superación constante y amor a Cuba, la humanidad y las causas salubristas. Desde entonces aprendí a enaltecer la virtud como médico y ser consecuente con un elevado compromiso social. Mi escuela de Medicina, mi Instituto y mi Universidad representan lo mismo, es “Alma Máter” donde me convertí en “Galeno”, es la institución de “mi Rector y profesores de siempre”, la que me propició conocimientos, destrezas y valores como profesional, la que me ofreció lo esencial para “saber, saber hacer y saber ser” en el desempeño cotidiano, y enseñó a cultivar mejor la ética, la educación, la cultura y la sensatez. Además, me preparó para combatir la ignorancia sanitaria, estado que reduce las posibilidades para una salud integral y larga vida. Siento en lo más profundo la Universidad que me guío, a través de un magisterio ejemplar, a cuidar lo más preciado del ser humano, su dignidad y salud en toda su dimensión. De todos, y cada uno, depende la Universidad que tendremos en el 2030. Asumamos el desafío.

Crash dijo:

2

16 de febrero de 2018

10:04:16


Ahora, despues que tengamos todo eso, que vamos a hacer para que los profesionales no se vallan a trabajar para un restaurante o se vallan del pais?

carmen Respondió:


4 de junio de 2018

08:57:35

Crash, no se dice "vallan"...........se dice y escribe "vayan"