ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El plan E ha permitido repensar en profundidad todas las carreras y actualizar las materias. Foto: Dunia Álvarez Palacios

Vivimos en la era de la abundancia informativa, de las tecnologías y de los grandes cambios. Nos hallamos en una sociedad que avanza al compás del desarrollo científico y comunicacional, una sociedad que se reinventa constantemente.

Seguir el ritmo demanda profesionales competentes, requiere reformas en los sistemas de enseñanza y en los procedimientos docentes de las universidades cubanas.

El continuo perfeccionamiento de los planes de estudio de las carreras universitarias para la formación integral de sus egresados constituye uno de los cimientos fundamentales de la Educación Superior en la Mayor de las Antillas.

Así lo constatan los Lineamientos de la Política Económica y Social del país, al respaldar, en el postulado 122, la necesidad de actualizar los programas de formación e investigación de las universidades, en correspondencia con el desarrollo del modelo económico y social cubano y las nuevas tecnologías.

Durante el transcurso de una década, las dinámicas de una sociedad marcada por el necesario relevo profesional en diversas ramas –debido al envejecimiento poblacional–, las posibilidades que permite el auge de las tecnologías y las demandas crecientes de formación de profesionales para los sectores estatal y no estatal de la economía, se convirtieron en escenarios que condicionaron la urgencia de crear un nuevo modelo de profesional cubano.

Por esta razón, en algunas carreras universitarias comenzó a implementarse, desde el curso 2016-2017, el plan de estudios E, que convive con su antecesor –el D– implementado a partir del 2007.

Un nuevo plan conlleva nuevas expectativas, pero, ¿estará el plan E exento de enfoques y cuestionamientos diversos?

EL PLAN POR DENTRO

Las transformaciones curriculares en la Enseñanza Superior no constituyen un proceso fortuito, espontáneo ni aislado, sino que obedecen a la evolución que ocurre paulatinamente en el Ministerio de Educación Superior (MES).

«La confección de los planes de estudio no solo es tarea del MES, sino que también participan los centros rectores de todo el país y la comisión nacional de cada carrera, integrada por profesores y expertos de las materias. Desde que se diseña y comienza a implementarse, se tiene presente la necesidad de pulir las posibles limitaciones que se detecten», dijo a Granma Manuel Valle Fasco, director de Formación Profesional del MES.

Como última fase del proceso de aprobación del plan, este se expone ante profesionales de alta capacitación y experiencia, docentes, empleadores, alumnos y padres. La defensa pública se convierte en el espacio idóneo en el que confluyen objetivamente diversas posturas y criterios en aras de señalar sus restricciones y tomar las medidas pertinentes para un mejor resultado.

«La implementación del plan es un procedimiento gradual que estará ocurriendo hasta el curso 2020-2021. Nosotros no obligamos a que una universidad, en una carrera maratónica, transite del plan D al E. Esto se desarrolla a solicitud del centro rector cuando entiende que existen las condiciones para defender el plan de estudio», expresó el directivo.  

Cuando el estudiante ingresa en la Educación Superior hay tres etapas importantes, y cuya precisa interrelación resulta fundamental: la formación de pregrado, la preparación para el empleo y el posgrado. Desde la primera, explica el especialista, se dota a los estudiantes de los conocimientos y las herramientas necesarias que le permitirán desenvolverse en el eslabón base de su profesión y en otras esferas afines. Asimismo, las habilidades adquiridas le posibilitarán su especialización desde su puesto laboral a través de un sistema de cursos, maestrías y doctorados.

«El pregrado no puede abarcar toda la cultura de una profesión en unos años, principalmente porque el conocimiento está envejeciendo muy rápido. No se trata de atiborrar al estudiante, sino de formar en él, conducido por el profesor, un método de autogestión del conocimiento que le permita avanzar por sí solo en la solución de problemas», manifestó el especialista.

Por ello, el nuevo modelo curricular propone otra perspectiva de enseñanza en la cual el alumno gestiona su propio aprendizaje. En esto, la esencia de los contenidos es elemental: variantes comunes de conocimientos que deben poseer los educandos universitarios de todo el país, independientemente del centro al que pertenezcan.

La doctora en Ciencias Técnicas Anaisa Hernández González, vicerrectora de proceso de formación de pregrado de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), apuntó que la principal y más visible transformación en este novedoso programa es la reducción del tiempo de estudio de las carreras a cuatro años.

Manuel Valle Fasco, director de Formación Profesional del mes, declara que la actualización de los planes de estudio no es un proceso fortuito. Foto: Dunia Álvarez Palacios

En cambio,  el especialista del MES, Valle Fasco, aclaró que la implementación del plan E, la reducción de las horas-clases, y la esencialidad de los contenidos que se imparten, no implica necesariamente que se gradúen profesionales en cuatro años ni que sea menor su preparación. De hecho, existen carreras que, por sus características, mantienen con el plan E, los cinco o seis años de estudio.

Otro de los principios fundamentales del plan es el vínculo entre los empleadores y la Universidad, elemento que ya estaba presente en los anteriores modelos, pero que en este se busca fomentar y ampliar aún más los lazos.

Todos los planes de estudio poseen tres currículos: el base, el propio y el optativo-electivo, aclaró el experto. El primero de estos constituye el 80 % de los contenidos básicos de las carreras.

En este sentido, señaló que el plan E es más flexible, pues el currículo base se define solo hasta el nivel de disciplina y no de asignatura como sucede con el anterior modelo. Ello le brinda a cada facultad la posibilidad de conformar su propio sistema de conocimientos, teniendo en cuenta las necesidades y las demandas del territorio. Se constituye, entonces, el currículo propio de cada carrera.

Además, se amplía el currículo optativo-electivo, formado por un grupo de asignaturas elegidas por el alumno y concebido para «dar respuesta a los intereses de los estudiantes acerca de su profesión; saldar las inquietudes que no ve resueltas en el currículo base y propio», agregó.

Las transformaciones curriculares exigen, también, cambios en las dinámicas de trabajo y la cultura profesional de los docentes. El papel del profesor, en este nuevo plan, es dotar al estudiante de la capacidad, de las habilidades y las posibilidades de obtener y de aprender por sí mismo; incitar a los alumnos a la autogestión de sus propios conocimientos.

Por tal motivo, la doctora Deysi Fraga Cedré, rectora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas  Enrique José Varona, manifestó que el éxito del plan E lo propiciará el trabajo metodológico uniformado de los colectivos de asignaturas, de las disciplinas y de las propias comisiones nacionales de carreras.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA: RETOS Y DESAFÍOS

A dos cursos de comenzar a implementarse, en todas las carreras el plan E sería prematuro y superficial realizar un análisis crítico sobre sus resultados. Solo el paso de los años y la calidad de los egresados que devuelva a la sociedad, más allá de que en esa formación influyan otros factores, demostrarán su efectividad para responder a las necesidades que lo condicionaron.

No obstante, algunos criterios recogidos por este equipo de reporteros evidencian la diversidad de consideraciones en su implementación.

Para la doctora Zenaida Costales, una de las profesoras que participó en la elaboración del programa para la carrera de Periodismo, fue un reto resumir su esencia. «Velamos por no excluir los conocimientos básicos, aunque es complejo decidir entre una asignatura que nutre a los estudiantes de cultura general integral, y otra que es puramente técnica, ambas imprescindibles en la formación del futuro profesional», comentó.

La también Vicedecana de Posgrado, Investigación y Relaciones Internacionales de la Facultad de Comunicación de la UH, reconoció la fusión de disciplinas y asignaturas como una de las fortalezas del plan E, pues de esta manera se garantiza la transversalidad entre los contenidos y las prácticas laborales.

Por su parte, la especialista de la Cujae Anaisa Hernández González apuntó que, en el caso particular de las ingenierías, un aspecto importante ha sido el rediseño del llamado tronco común que poseen estas. «El plan nos ha permitido repensar en profundidad todas las carreras y actualizar las materias que son base, lo cual beneficia al estudiante al permitirle cambiar de campo de estudios sin tener que repetir esos conocimientos que son comunes para todos».

Con este replanteamiento se aspira a que el egresado asimile y produzca nuevas tecnologías, que tenga pleno conocimiento de las necesidades de Cuba, de su gente, y se vincule en la solución de los múltiples desafíos de nuestro pueblo en un futuro inmediato, enfatizó la Vicerrectora.

En entrevistas realizadas a estudiantes universitarios integrados ya en el nuevo modelo, se constató que en ocasiones sienten que tienen demasiado contenido para asimilar, pues materias que antes se impartían en varios semestres, ahora lo hacen en menos. Para Mónica Mestre, estudiante de primer año de Periodismo, «está mal que hayan unido tres semestres de Gramática en uno, porque no tenemos tiempo para dar tanto contenido, y tenemos que estudiar mucho nosotros, y es muy difícil».

Ello se debe, en buena medida, al hecho de que –según criterios generalizados de profesores y estudiantes– los alumnos no poseen todas las habilidades para el autoestudio al ingresar a la enseñanza superior.

Así lo constató a Granma Hernández González, quien subrayó que «por diversas razones, el estudiante cubano no arriba al nivel universitario con todas las habilidades para autogestionar su estudio independiente, y en este nuevo replanteamiento de nuestras carreras hemos otorgado más protagonismo al alumno. Diseñamos las disciplinas para potenciar la sistematización individual y que cada educando llegue a ser gestor de su conocimiento».

Ahí radica un reto para los niveles precedentes, que el perfeccionamiento de la enseñanza general debe vencer, a la vez que le otorgue al preuniversitario su función elemental como eslabón base ante el ingreso a la Educación Superior.

Otra arista la aporta Elina Fernández Santana, profesora titular de Ingeniería Química de la Cujae, para quien el propósito no es sobrecargar al alumno, sino aprovechar al máximo el tiempo de horas-clase; «no se compactan contenidos, sino que se sintetizan buscando su esencia».

En este sentido, Manuel Valle Fasco identificó que uno de los mayores retos no es solo cambiar la mentalidad del claustro, sino también la de los estudiantes «acostumbrados a las notas de clases y a que el profesor los lleve de la mano paternalistamente. Es necesario decirle: usted es el centro del proceso».

En ese escenario, un papel fundamental lo determinarán las tecnologías de la información y las comunicaciones, utilizadas hoy por docentes y estudiantes en el proceso de formación –al decir de Valle Fasco–, como no lo hacían hace diez años. Por solo mencionar un ejemplo, hoy los educandos emplean los dispositivos móviles para «tomarle fotografías a la presentación del profesor», y a través de aplicaciones como el Zapya, socializarlas con sus compañeros.

Sobre las facilidades del uso de las tecnologías en su formación, Amanda Martínez, estudiante de primer año de Logopedia en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, comentó que tener la bibliografía de las asignaturas de manera digital es una ventaja a la hora de estudiar. «Al terminar las clases, los profesores nos facilitan las conferencias y las lecturas complementarias, o si no, podemos buscarlas luego en los laboratorios de informática del centro».

A ello se suma, un contexto en el que –grosso modo– todas las universidades cubanas están conectadas por fibra óptica, existen más de 550 puntos wifi, y una red de más de 130 000 usuarios conectados a internet. Además, como refirió Walter Baluja García, director de informatización del MES, en la Mesa Redonda del pasado 14 de noviembre, se aspira a que para el 2018 se pueda interconectar la red nacional universitaria con otras redes científicas y académicas del país y poder intercambiar los servicios especializados de cada uno de los organismos, para que los jóvenes puedan tener acceso a información de primera mano y contenidos más pertinentes.

El nuevo modelo de estudio no solo debe priorizar la formación de un profesional más competente. Se precisa afianzar en los futuros trabajadores conceptos y valores éticos, crear sentido de pertenencia y responsabilidad ante la labor encomendada. La combinación de los conocimientos y la educación para aplicarlos, serán también las herramientas que garanticen a la sociedad un profesional más íntegro.  

El tema impone continuar indagando; no obstante, la perspectiva que propone es solo el inicio del camino para convertir a nuestra Universidad, como concluyó Valle Fasco, en una institución moderna, humanista, universalizada, tecnológica, innovadora, integrada a la sociedad y con un profundo y amplio compromiso social, en aras de construir un socialismo próspero y sostenible.

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Antonio Vera Blanco dijo:

1

3 de enero de 2018

04:55:31


¿Qué significa el que cada educando llegue a ser gestor de su conocimiento? Pues eso es el ser graduado de una profesión, desde al menos los finales del siglo pasado, cuando me gradué. Quién y cómo le introducirá al educando o al nuevo profesional en los procesos que lleven inherente la protección del medio ambiente y la seguridad industrial. Esto es algo que no se ve en las entidades que lo acogerán. Incluso las propias universidades han tenido que renunciar a mostrar las Mejores Técnicas y Prácticas Disponibles.

Marcelino dijo:

2

3 de enero de 2018

20:30:48


Hay dos retos que son los decisivos y que Fasco y demás colegas mencionan: la transformación de los sujetos del proceso académico de aprendizaje : el docente y el estudiante. El modelo define la aspiración a lograr, pero su ejecución y el éxito lo aseguran ellos. No escatimar esfuerzos en preparar a los docentes (directivos, profesores, técnicos, etc.) en el dominio profundo de cada nuevo modelo de carrera ha sido política y práctica continua, permanente, en el sector educacional de Cuba y del sistema de educación superior y del MES en particular, que ha resultado decisiva en los avances logrados. La preparación del docente a que me refiero no se resuelve con un seminario, dado que ella concluye con el compromiso, con el hacer suyo el nuevo modelo por parte de todos. Seguramente está previsto. Este es un asunto muy complejo, porque cuesta trabajo despojarse del hábito (a veces de decenas de años), como parte de la autopreparación para enfrentar un modelo que implica un tremendo salto de exigencia para el docente. Implica un cambio en el modo de instruir y de educar. Respecto al estudiante, es obvio que el nuevo ingreso va a enfrentar también un gran reto, pero es imprescindible que lo venza porque le será necesario prepararse con esa visión para enfrentar la época profesional que le tocará. Siempre el nuevo ingreso requiere de un período de adaptación a la universidad, así que no sería nada nuevo que esto ocurra. Pero se puede perfeccionar, tanto en la enseñanza media superior como en la propia universidad, lo que se hace en función de que ese período de adaptación sea más corto y menos agresivo al avance del estudiante. Quizás el preuniversitario pueda hacer algo para ser más preuniversitario. (Y todas las fuentes de ingreso posibles también, incluyendo los cursos que preparan para el ingreso e incluso el examen de ingreso o la forma del examen de ingreso como tal). Bueno, felicito a todos por esta gran tarea que se han propuesto.

Esteban Morales. dijo:

3

3 de enero de 2018

21:20:32


Espero que la Educacion Superior satisfaga una deuda importante con la identidad y la cultura de la nacion,introdiciendo en sus cursos los problemas de la Relaciones raciales en Cuba.Perfeccionando la enseñanza de la Historia y ofreciendo cursos de postaggardo, Maestrias y temas de investigaciones que aborden esa tematica.No puede ser que esos temas esten tan flojos en nuestra enseñanza superior. El otro a fortalecer son las Realaciones Cuba-Estados Unidos y la Politica De Estados Unidos Hacia Cuba. Tema este ultimo que tiene una importancia fundamental en la lucha ideologica que el pais debe librar con quien es su enemigo principal. Ambos temas desempeñan un papel clave en el reconocimiento y desarrollo de nuestra identidad nacional.

ricardo dijo:

4

9 de enero de 2018

15:35:36


estoy muy de acuerdo que estamos en la era de la abundancia informativa pero a que costo si las maquinas que tenemos no estan en buen estado y casi nunca hay presupuesto para arreglarlas y concuerdo además que se requieren reformas en los planes de estudios porque hoy por hoy los alumnos egredados de cualquier carrera no saben ni la mitad de los que estudiamos en los años 82-87, y ni hablar de la falta de ortografias que son garrafales e inimaginables, a veces leer un texto parece que de otro planeta.

Mónica Mestre dijo:

5

10 de enero de 2018

10:06:32


Entonces nos queda analizar cuál es la causa de que los estudiantes ingresen a la educación superior sin capacidad de autoestudio.