ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El doctor Eduardo Ojeda Timoneda considera un aprendizaje y un orgullo participar en las brigadas médicas cubanas en el exterior. Foto: Nuria Barbosa León

El actuar del doctor Eduardo Ojeda Timoneda, especialista en Medicina General Integral (MGI), resulta difícil de resumir en algunas pocas cuartillas, porque ha participado en varias misiones médicas cubanas para socorrer a víctimas de desastres naturales y otras catástrofes.

En un correo electrónico nos comentó que primero estuvo en Indonesia de enero a febrero del 2005 y trabajó en una de las regiones más devastadas por un tsunami. Debió asistir a la población afectada, concentrada en albergues temporales mientras se construían los definitivos.

La brigada de cubanos se alojó en un campamento de campaña junto a socorristas de otros países con condiciones mínimas de servicio sanitarios y baños de uso colectivo. Allí uno de los trabajos más interesantes, sensibles y emocionantes, resultó la atención a los niños, la mayoría huérfanos de ambos padres. En consulta se les pidió que dibujaran sobre un tema libre, y todos entregaron dibujos de sus familias, de sus casas, y precisamente no tenían ni lo uno ni lo otro.

Eduardo recuerda a dos hermanos, ella Erly, de unos ocho años y él, un varón de cuatro llamado Eddy. Ambos se comunicaban en inglés. Para el pequeño dibujó un avión con la palabra CUBA en las alas. En el momento de partir la brigada, ambos niños se abrazaron al médico, muy emocionados. El niño le devolvió el dibujo pero había escrito su nombre. Al partir los camiones que los transportaban al aeropuerto, los dos pequeños corrieron durante un tramo largo detrás del transporte, sonriendo y diciendo adiós con las manos.

En septiembre del 2005, el doctor Eduardo voluntariamente acude al llamado para integrar el Contingente Henry Reeve, especializado en el enfrentamiento de desastres y graves epidemias. Él estuvo presente en el acto del 19 de septiembre, donde el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz ofreció enviar 1 586 médicos, 36 toneladas de medicamentos y elementales medios de diagnóstico a los afectados por el huracán Katrina en Nueva Orleans, Estados Unidos. El ofrecimiento fue rechazado por el entonces presidente George W Bush. No obstante, en octubre parte hacia Guatemala.

Laboró en la región de Chimaltenango, en la comunidad nombrada San Rafael de Sumatán. Sus pobladores practican la agricultura comunitaria como cafetaleros y quedaron aislados por las intensas lluvias y los deslaves. Las casas en su mayoría estaban construidas de tabla y barro, y ninguno de los vecinos del lugar conoció a un médico. Allí trabajaba un enfermero guatemalteco, que vivía frente al consultorio, con el cual formó dúo. Al día siguiente de la llegada iniciaron las consultas, desde las siete de la mañana hasta pasada las ocho de la noche.

El trabajo se dirigió, principalmente, a la atención integral comunitaria, enfocados en los grupos de riesgo y en las comunidades pequeñas de los alrededores. Para llegar a algunas de ellas, Eduardo debía salir de madrugada, caminar tres o cuatro horas, realizar el pesquisaje a la población y retornar a pie. Allí, en coordinación con el enfermero, organizó la entrega de los medicamentos, según las necesidades apreciadas en las consultas médicas y en las visitas a las casas. Además habilitó un set de urgencias con el cual atendió a pacientes accidentados en los cafetales.

Para garantizar el trabajo educativo y preventivo, solicitaron la autorización de los líderes de la comunidad y preparó a un grupo de jóvenes entre 15 y 18 años, que iban casa por casa brindando charlas y conociendo del estado de salud de los miembros de la familia, para después planificar acciones sanitarias. Este grupo recibió el nombre del guerrillero guatemalteco Luis Augusto Turcios Lima, a propuesta de los muchachos que lo integraban.

De este país recuerda el día de su cumpleaños, el 28 de octubre. El enfermero y los jóvenes llegaron bien temprano al consultorio y cantaron el tema Solo le pido a Dios. Además, por su destacada labor, en el acto de despedida de la brigada en la capital guatemalteca, el Jefe de la Brigada Médica cubana anunció la condición de vanguardia de la misión y recibió de manos del Embajador cubano un reconocimiento.

Del 2005 al 2008 trabajó en Honduras y fue testigo del inicio de la Operación Milagro, para el tratamiento de las enfermedades oculares. Aún late en su memoria, cuando desde la Mosquitia hondureña se preparó la salida del primer grupo de pacientes hacia Cuba para operarlos de cataratas, pterigium y otras patologías oftalmológicas. Recorrieron extensos canales por los ríos de la región para trasladarlos hacia el aeropuerto. De esa experiencia recuerda a una anciana ya operada que visiblemente emocionada expresó que ese había sido el viaje más largo de su vida, y a la vez del que había regresado rica, pues recibió la recompensa de la visión.

De noviembre de 2009 hasta julio de 2010 trabaja en El Salvador, para brindar atención médica a la población víctima de las intensas lluvias. Levantaron el campamento en la plaza principal de la comunidad, frente a la iglesia, donde después de armar las tiendas, se izaron las banderas cubana y salvadoreña que permanecieron hasta el último día de trabajo.

La brigada llegó en los días siguientes de restablecerse las relaciones diplomáticas entre ambos países. Al grupo se integraron jóvenes salvadoreños egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, a quienes les negaron el permiso de trabajo por discrepancias con el Colegio Médico y el gobierno anterior.

Esos muchachos de manera voluntaria compartiendo las largas faenas laborales, que duraban hasta la noche. Mientras los especialistas cubanos trabajaban en el hospital de campaña; los jóvenes médicos, de conjunto con el grupo de epidemiología, salían hacia las comunidades a identificar los daños, evaluar las vulnerabilidades y riesgos para ejecutar acciones sanitarias. Ello permitió abarcar una extensa área geográfica y elevar el número de población beneficiada.

Un momento emotivo resultó el día en que los jóvenes egresados de la ELAM, recibieron su plaza como médicos en el Ministerio de Salud salvadoreño. Con posterioridad ellos se mantuvieron trabajando de manera voluntaria todos los fines de semana.

También el reconocimiento otorgado por la población y las autoridades salvadoreñas en la misma plaza donde se instaló el campamento, por el trabajo desempeñado en la campaña contra la epidemia de dengue, desatada en esos meses.

Ese acto sirvió para reconocer a un técnico de vectores, un camagüeyano fallecido en ese país años atrás. Ese homenaje lo replicaron en Cuba, en presencia de los familiares del colaborador en el policlínico donde laboró.

Además presenciaron cuando el Embajador de Cuba anunció la recuperación del escudo cubano, que cincuenta años atrás distinguió la sede diplomática y que celosamente fue guardado de familia en familia para devolverlo en el momento en que se restablecieran las relaciones diplomáticas.

A Brasil llegó en el 2014 y se mantuvo hasta el 2017, insertado en la atención primaria de salud y respondiendo al programa “Más Médicos”, creado por el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. Trabajó en el municipio de Sao Paulo, en el estado del mismo nombre.

Los médicos cubanos se integraron al Sistema Único de Salud de Brasil, organizado para brindar mayor cobertura a la población. Al concluir esta misión, Eduardo recibió una carta en la que se lee: «Usted marcó la diferencia, dijo que permanecería junto a nosotros y así lo cumplió por los tres años de contrato, usted no tuvo límites de meta ni creó distinciones con los pacientes, usted nos trajo no solo salud, sino vida. Usted puede regresar a su Patria con la cabeza erguida como buen soldado revolucionario».

El doctor alega con firmeza: «Cada misión es un aprendizaje, es una confirmación de la nobleza de nuestra Revolución y de uno de sus principios que la definen, el internacionalismo. Siempre que uno es elegido para integrar una brigada médica, el sentimiento es el mismo: honor y agradecimiento por la oportunidad de demostrar en otras tierras, quienes somos los verdaderos cubanos, los que continuamos trabajando para que un mundo mejor sea posible».

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JOSE ACHOCALLA dijo:

1

20 de noviembre de 2017

15:24:21


MIS FELICITACIONES DR. OJEDA, UN ABRAZO DESDE EL SUR DE NUESTRA AMERICA.