ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En varios centros del comercio y la gastronomía, la carpintería de madera dio paso a la de aluminio. Foto: Desconocido

VILLA CLARA.–Cuando el huracán Irma arrasó la comunidad pesquera de La Panchita, en Corralillo, muchas personas comentaron que aquel lugar jamás sería igual, entre ellas la maestra Lubia Hernández Pérez, jefa de ciclo, quien no podía creer tanta destrucción en su escuelita, la Carlos Casanova, convertida entonces en un manojo de escombros.

«Esto está duro de digerir. Mire cómo quedaron el techo, los materiales escolares, las mesas; todo se ha perdido», dijo con tristeza por aquellos días. Y como ella, igual sensación experimentaron Pablo Torres Valdés y Juan Carlos Pérez Amengual, vecinos de Isabela, poblado costero perteneciente a Sagua la Grande, quienes además de perder parte de sus viviendas, vieron cómo se destruían lugares emblemáticos de la comunidad como el Caney, un centro gastronómico famoso por su buen servicio.

Esto no lo levanta nadie. Nosotros le tiramos entre 15 y 20 años para que vuelva a ser lo que era antes, dijeron entonces los isabelinos, al contemplar el caos en que se sumieron ese y otros muchos lugares del Consejo Popular.

Así de apesadumbrados andaban también muchos santaclareños al observar el estado en que quedó el Parque Leoncio Vidal, con buena parte de sus árboles derribados, bancos destruidos y las lámparas abatidas; o los moradores de Nazabal, Caibarién, Remedios, El Santo y otros territorios igualmente azotados por el fenómeno meteorológico, quienes aplicaban la lógica de muchos: esta vez la recuperación demoraría mucho más tiempo, porque ahora era Cuba entera la afectada.

Sin embargo, la realidad ha sido otra. En muy poco tiempo el panorama comenzó a cambiar, gracias, en primer lugar, a un Estado que prometió que nadie quedaría desamparado y lo ha cumplido, además de mucha gente que, desde los Consejos de Defensa a todos los niveles, y la ayuda del pueblo, que también se sumó a las tareas de recuperación, demostraron que en lo adelante todo podía ser mejor.

Ver el buen estado en que quedó la escuela primaria de La Panchita, completamente techada, limpia y pintada como nunca antes estuvo; o la majestuosidad del Caney de Isabela, cobijado y hasta con mobiliario y equipos nuevos; o la belleza del centro histórico de Santa Clara, confirma la certeza de que la batida de Irma no fue más que un pretexto para trabajar de manera diferente.

COMERCIO Y GASTRONOMÍA PENSARON EN GRANDE

El sector del Comercio y la Gastronomía en Villa Clara resultó, junto al de la vivienda, uno de los más abatidos por el paso del huracán, con pérdidas millonarias en sus instalaciones; las cuales en su gran mayoría habían sido beneficiadas con anterioridad por un fuerte proceso inversionista que les devolvió el confort y la belleza que merecía la población.

En muy poco tiempo se recuperó el Caney de Isabela de Sagua, centro que muestra una nueva cara tras el paso de Irma. Foto: del autor

Según Digna Morales Molina, directora del Grupo Empresarial del Comercio en Villa Clara, al paso del huracán fueron afectadas 695 instalaciones del sector, de ellas 364 bodegas; el resto eran instituciones pertenecientes al Sistema de Atención a la Familia (SAF), cocinas centralizadas, mercados industriales, círculos sociales arrendados y varios centros de la gastronomía, entre otros, que perdieron sus cubiertas, se derrumbaron o sufrieron daños totales, como ocurrió en Nazabal o Isabela, por solo citar algunos ejemplos.

«A pesar del fuerte impacto causado por el ciclón en nuestros trabajadores, muchos de los cuales resultaron afectados en sus viviendas, desde el inicio primó la filosofía de rehabilitar todo lo dañado en el plazo más breve posible y lograr a la vez, que las instancias quedaran mejor que antes del paso de Irma», explica la directora del Comercio en Villa Clara.

Además, como principio, se propusieron no renunciar a ninguna de las inversiones principales acometidas en la provincia como parte del programa Villa Clara con todos, que incluye la inauguración antes de finalizar el año de obras como el complejo cultural y gastronómico Somos Jóvenes, el centro recreativo Los Pinos, La planta alta del Coppelia de Santa Clara y la Casa del Chocolate, sometida a una reparación capital que ampliará sus capacidades, entre otras inversiones, añade Digna.    

En estos momentos están recuperadas casi la totalidad de las bodegas, restando solo algunas en Remedios y Caibarién; los mercados ideales, las entidades vinculadas al Sistema de Atención a las Familias, toda la gastronomía estatal, y se trabaja en rehabilitar los 29 círculos sociales afectados, explica la funcionaria.

En todos los lugares se ha trabajado con cultura del detalle, para que las cosas quedaran mucho más bonitas, como sucedió en El rincón criollo, la pizzería y el mercado de alimentos  de Encrucijada, además del Caney de Isabela, donde a la par que se reparó la instalación fueron ubicados muebles y equipos de refrigeración completamente nuevos, expone Morales Molina.

Otros beneficios recibidos por las entidades dañadas, además de la pintura y reparación, fueron la ubicación allí de modernas balanzas digitales y, en algunas, potentes consolas de aire acondicionado, a la vez que se ha sustituido, siempre que resultó posible, la madera por marquetería de aluminio, señala la responsable del comercio y la gastronomía en Villa Clara.

Como un mérito adicional, esos propósitos han sido logrados sin descuidar los 162 puntos de venta de alimentos creados para favorecer a la población afectada, que en el momento más crítico llegaron a distribuir más de 21 000 raciones de comida diaria, además de atender los 128 puntos habilitados para la venta de materiales, donde han sido beneficiados cerca de 12 000 damnificados.

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Daisy T. Rivero Leon dijo:

1

10 de noviembre de 2017

01:28:29


Me emociona saber que mi querida provincia se recupera tan rápidamente. Villa Clara y los villaclareños seremos siempre un baluarte de la Revolucion.

Jorge Nesrala M. dijo:

2

10 de noviembre de 2017

05:28:48


Eso solo es posible en un país revolucionario, con dirigentes patriotas, trabajadores y con fe en la Revolución.

pedro dijo:

3

10 de noviembre de 2017

08:14:19


La verdad que el que haya visto el Caney de La Isabela en sus buenos tiempos y lo ve ahora se echa a llorar. De ser un lugar hermoso, con paredes de caña brava pasó a ser un engendro de muy mal gusto. ¿Quién ha visto que las ventanas de aluminio pegan con el techo de guano? De todos modos, valoro el esfuerzo. Bien por la recuperación.

carlos Respondió:


10 de noviembre de 2017

15:37:59

Es loable el esfuerzo de la recuperación, resulta alentador levantar de las ruinas lo destruido por el huracán, se agradece eternamente a los que sol a sol levantan lo caido y recomponen lo perdido.... todo eso es cierto! pero .........a todas luces ese ranchón aguantará otro huracán???? cuanto vale la carpinteria de aluminio que se usó en repararlo y vale la pena y podemos darnos el lujo de disponer de esta para una instalación que techamos con guano????? A todas luces ese ranchón tendrá que ser levantado en el proximo ciclón y la carpinteria de aluminio irá a parar a donde????? eso quien lo paga????? Pedro no es ni malagradecido, ni criticón, simplemente ve lo que a todas luces salta a la vista "Ranchón para hoy y ruinas para manana". Si todos pensáramos de esa manera las inversiones en el pais serian las mismas todos los años despues de las temporadas ciclónicas!, no obstante por eso hay almacenes por ahi que los techos son de planchas de fibrocemento y nos lo lleva un ciclón hoy y el año próximo de nuevo y el otro y asi sucesivamente... pareciera que no nos damos cuenta que si no aprendemos a construir diferente aunque con mayor costo, a la larga perdemos alimentos almacenados y productos de todo tipo valorados en millones de pesos por ser recurrentes en ese tipo de "soluciones". Martí dijo: "Criticar, no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrarse impíamente a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean; es señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella". Los cubanos somos muy pocos tolerantes a los señalamientos, por eso a veces nos creemos que nos la sabemos todas y oir lo que los demas dicen en tono crítico a veces nos puede permitir reflexionar y superar errores y hábitos que no por serlos resultan convenientes, ni son las recetas "para siempre". Cuanto cemento se gasta en producir fibrocemento para que vuele ciclón tras ciclón??? el asbesto es además cancerígeno, sin embargo insistimos en él por décadas! y techamos una y otra vez con lo mismo!!!!!!!!!! Acaso nosotros somos los "más inteligentes" de toda la cuenca del caribe (lugar endógeno de huracanes) donde NADIE usa el fibrocemento aún como solución de cubierta? O somos geniales o somos unos tontos! Como dice taladrid, saque ud.... O hacemos las cosas más duraderas, más permanentes .....(aunque demoremos más y gastemos un poquito más) o estaremos la vida entera levantando ranchones de guano y almacenes de fibrocemento!. gracias!. PD: no es una crítica!, es un comentario de un cubano mas que sufre lo dañado y trabaja duro por los desastres de los ciclones

Miguel Respondió:


10 de noviembre de 2017

16:19:55

Tu bebes ser "Pedro Picapiedra " el de los muñequitos infantiles. Compadre de dónde tu eres, aqui faltó emplear un material que a ti te sobra en la cabeza: ASERRIN, pero de el de madera. Miguel.Guantánamo.CUBA.

barbara Respondió:


15 de noviembre de 2017

14:47:06

pedro cuando no hay pan casabe, y en cuba lo que mas abunda es el casabe el pan cuesta trabajo hornearlo , lo mas rapido y economico y lo que hay a mano , ojala se pudiera hacer como usted dice , pero croe que no es el caso la destruccion es mayuscula

rafael g dijo:

4

10 de noviembre de 2017

09:16:41


como siempre hay un criticon por cierto muy bello que se ve el caney .pedro busca otra critica ya que esta te quedo bastante mal

pedro Respondió:


10 de noviembre de 2017

11:01:26

Rafael, parece que no leíste bien la parte que dice: "Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios." Tu comentario me parece bastante ofensivo, pero no importa. Mi comentario no lo hice con el ámimo de menospreciar el esfuerzo de nadie. Soy natural de esa zona, y me duele, como a muchos otros, el deterioro de las instalaciones, que va más allá de los estragos de un ciclón, que son más que comprensibles. No sé si estuviste alguna vez en el Caney en los años 80, pero obviamente el cambio ha sido drástico, y desgraciadamente, no fue para bien. No tiene sentido alabar la chapucería. No hablemos de la construcción, hablemos del servicio. Para nada es el de antes. Es quizás por eso que la mayoría de las personas prefieren gastar más en alguno de los restaurantes privados que hay por allá. Espero un poco más de respeto para la próxima. O al menos que el moderador haga cumplir los criterios que se exigen.

reneph dijo:

5

10 de noviembre de 2017

12:42:02


Pedro...El sol nos ilumina y tiene manchas; los agradecidos vemos su luz y los desagradecidos las manchas.