ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Daños en Santiago por el huracán Sandy. Foto: Archivo

Hace cinco años Santiago de Cuba fue testigo irremediable del paso de una descomunal tempestad que le removió montañas, hogares y sentimientos. Bastó una madrugada para que esa tierra oriental fuera expuesta a la destrucción sin límites que causó Sandy, un huracán que trasciende en el tiempo y en el recuerdo de muchos.

Refieren los meteorólogos que emergió inicialmente como depresión tropical, llegando a convertirse el 22 de octubre del 2012 en tormenta tropical y dos días más tarde en huracán.

En la madrugada del 25 de octubre  penetró en territorio cubano por Guamá, uno de los cinco municipios santiagueros que fueron severamente afectados.

Lo cierto es que aquel suceso generó impresiones diversas que no dejaron de resaltar a un ciclón de ira infinita. «Lo primero: miedo, mucho miedo ante lo nunca visto, ante la furia de la naturaleza. Miedo ante las tejas que chocaban contra las paredes cual proyectiles en una noche cerrada. Miedo rezumando por las paredes en el baño de mi casa, donde me refugié junto a mi padre, pese a que vivo en una casa fuerte», describe el periodista santiaguero Reinaldo Cedeño Pineda sus vivencias en aquella noche.

«Y luego el amanecer –continúa detallando– las voces angustiadas de mis vecinos felicitándose por estar vivos, aunque algunos lo habían perdido casi todo. Subir troncos, atravesar ramas, apartar hojas quemadas, hallar un hueco para salir de la carretera de Boniato donde vivo, hasta el centro de Santiago. Y llorar al ver el destrozo».

Las afectaciones que dejó a las viviendas en Santiago de Cuba sumaron más de 171 000, de las cuales más de 15 000 fueron de forma total. Según los especialistas, el daño fue mayor debido al impacto directo de su sector derecho sobre la capital provincial, donde las edificaciones propias de la ciudad y la topografía favorecieron a los vientos.

Postes del servicio eléctrico, transformadores, torres de alta tensión y casi 50 000 kilómetros de cable fueron víctimas del vendaval, así como un número considerable de centros educacionales y unidades de la salud. Las pérdidas en el sector de las comunicaciones, de la agricultura y de la industria alimentaria también fueron cuantiosas.

De modo que la fase recuperativa demandó un gran esfuerzo del pueblo y de las máximas autoridades. Las respuestas no fueron menos. Destacaron las muestras de solidaridad y el abrazo de la cultura para devolver sonrisas. Y allí donde la ama de casa sin hogar, el campesino sin cultivos, y el niño y el maestro sin escuelas, los medios de comunicación sostenidos por muchos, en especial por los periodistas, tuvieron un desempeño fundamental.

INSPIRACIÓN DE LOS DÍAS DE SANDY

La noche más larga. Memorias del huracán Sandy es el título del ejemplar que guarda con enfoque artístico lo sucedido en aquellos días. Un libro al que Ediciones Santiago le ha dedicado dos publicaciones y sobre el que Reinaldo Cedeño nos revela algunos pormenores de la fase inicial de creación.

«Fue una sugerencia que hice a las máximas autoridades del territorio santiaguero, en una reunión, el día en que la pequeña delegación de periodistas del territorio fue abanderada al 9no. Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba.

Había razones, porque el ciclón había calibrado el temple de los periodistas santiagueros que trabajaron en circunstancias excepcionales. Era un ejemplo palpable de lo que puede nuestro periodismo cuando se desembaraza del burocratismo y el consignismo».

«Se trató de pensarlo y darle una estructura que no repitiera historias, lograr que una fotografía y un relato fueran a la vez el testimonio gráfico y vivencial de muchos afectados. Hay algunos detalles: está diseñado desde su portada hasta su epílogo, desde sus textos hasta su parte gráfica. En realidad, no tiene capítulos, sino partes interconectadas, encabezadas por imágenes y versos. La firma de los autores aparece debajo, porque lo más importante no era el nombre, sino el testimonio colectivo», aseguró.

Para él, hacer la selección de los textos fue un reto formidable. «No era cuestión de recopilar ni de amalgamar. Me tocó la difícil, minuciosa y cuantas veces ingrata tarea de rastrear, valorar, filtrar, acrisolar, corregir y pulir, en una primera etapa; hasta entregar mi concepto de libro a la editora Lina González que hizo su trabajo».

A ese espíritu creador se sumaron los diseñadores Marta Mosquera y José Antonio Limonta, quienes unidos a la edición de Lina González y la composición de Javier Laffita hicieron posible la presentación el 31 de julio del 2014 en el Salón de los Vitrales de la Plaza de La Revolución Antonio Maceo de la Ciudad Héroe.

«La presentación fue hermosa. Una sala repleta. Agradecí la confianza, en primer lugar de mis colegas y de Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en el territorio, sin cuyo apoyo el libro no hubiera sido. Y claro, sin el equipo de trabajo. Los fotógrafos aportaron sus obras desinteresadamente. Mucha gente apoyó de diferentes formas», añadió.

El ejemplar tiene la pericia de trasladar al lector a aquellos momentos de tensiones y amarguras, y a esos donde las esperanzas comenzaron a hacerse realidad.

Sandy perjudicó en muchos sentidos. Borrar sus huellas ha sido la voluntad de Cuba entera. Con tal propósito naciones hermanas han dado su aporte y hasta la Organización Meteorológica Mundial en abril del 2013 eliminó su nombre reemplazándolo por Sara para la temporada del 2018.

Pero los huracanes persisten en el recuerdo de los pueblos, y este, sin privilegios, guardado está en asombroso libro donde más allá de la catástrofe es acentuada la voluntad humana, esa que en tiempo récord alzó a Santiago de los escombros y aporta seguridad para que ante similar revés, a la tierra rebelde y hospitalaria de Cuba no le sea distinta la heroicidad de siempre.

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raymond dijo:

1

15 de noviembre de 2017

08:22:32


Buenos días, excelente artículo recordando aquellos sucesos del 25 de octubre de 2012. Soy uno más de los tantos que observó omo en cuestiones de horas todo lo emancipado por el hombre la naturaleza lo reducía a pedazos. Los sentimientos desandaban por las paredes en busca de algún regocijo de esperanza, pero la soledad interpretaba junto al dolor su mejor actuación. Fueron días oscuros, el canto alegre de los santiagueros se había opacado en un breve lapso de tiempo y la conga solo recogía sus notas rotas y ahogadas en tanta agua y viento. Pero como dice el dicho: después de la tormenta siempre sale el sol. Así se divisaba a lo lejos una luz brillante que no solo provenía de oriente sino que se agrupaba como andantes en busca del sitio para desgarrar sus esfuerzos en pro del progreso. Eran los miles de cubanos de diferentes localidades que habían cambiado su gentilicio para adoptar el de santiaguero. A todas las personas que de una forma u otra aportaron para que hoy esta ciudad se haya levantado de tan dolorosas secuelas dejadas por Sandy quiero darles las gracias, de parte de todo un pueblo que sigue y seguirá siendo Rebelde ayer, Hospitalaria hoy y Heroica siempre. Sí, Sandy nos dejó muchas experiencias pero la más importante de todas fue que: no importa cuan mal podemos estar, si tenemos hermanos de todas partes dispuestos a sacrificarse y compartir el dolor junto a nosotros y principalmente si son CUBANOS. Ray .·.

AGUSTIN PEREZ dijo:

2

15 de noviembre de 2017

14:17:58


Gracias por tan maravilloasa idea de hacer dicho libro para la actual y proximas generaciones de cubanos que residen en nuestro pais y los que residimos en el exterior para tanto ilustrarnos como enseñarselo a otras personas de otras nacionalidades que conocemos y, vean la grandeza de nuestro pueblo santiaguero y de Cuba de como convertimos un reves en victoria y, hoy dia nuestro CHAGO se vez mas lindo, hermoso y respetado . Muchas gracias nuevamente.

Jose Luis dijo:

3

16 de noviembre de 2017

10:33:11


AGUSTIN PEREZ: la idea del libro fue genial y tiene un prestigioso autor llamado Reinaldo Cedeño Pineda. El libro se fruto además, del ingenio de talentosos profesionales. La noche más larga, llegará a las futuras generaciones como una muestra de la entrega y el sacrificio de este valeroso pueblo

Jose Luis dijo:

4

16 de noviembre de 2017

10:59:42


raymond: como dices, en pocas horas Sandy echó por tierra lo logrado en muchos años. El dolor envolvió a tantas personas... Pero el esfuerzo de la gente, la ayuda de todas partes y el sabio proceder de las autoridades, volvieron a vestir de hermosura a Santiago en tiempo récord. Por ejemplo en el 2015 la urbe celebró dignamente sus quinientos años totalmente renovada. Y aunque se dice que borrrar completamente las huellas de este potente huracán durará 20 años, Santiago se perfecciona... Arde de Patriotismo. Sirva la experiencia para hacer de la prevención una potente arma para reducir perjuicios. Quede la convicción de que con voluntad se pueden reconstruir sueños.

Danay dijo:

5

17 de noviembre de 2017

08:04:37


El espiritu de los santiagueros es contagioso, es un pueblo que sabe levantarse ante cualquier dificultad y se merecen un Santiago reconfortable.