ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La poesía estuvo presente en diversas etapas de la vida de Francisco de Albear. Foto: Archivo

El ingeniero y arquitecto don Francisco de Albear y Fernández de Lara contribuyó a la edificación de la sociedad cubana, literalmente, a través de la realización de casi 200 obras de beneficio social, entre las cuales destaca el acueducto que lleva su nombre, una de las siete maravillas de la ingeniería nacional. Sin embargo, a 130 años del deceso de este genio (23 de octubre de 1887) y a 201 de nacido (11 de enero de 1816), otras aristas del ser humano permanecen ocultas bajo las sombras de los muros y los diques que ideó; tal es el caso de su virtuosismo poético.

La poesía estuvo presente en diversas etapas de la vida de Francisco de Albear, de acuerdo con varias publicaciones y archivos de época. No obstante, hoy pocos en el ámbito histórico y literario conocen sobre la afición de esta personalidad por los versos, lo cual constituye una limitación para aproximarse de manera más exacta a la comprensión del hombre que fue.

EL ANDAR DE LAS MUSAS

En Algo sobre la Vida y las Obras del Ingeniero Ilustre Cubano Don Francisco de Albear y Fernández de Lara, escrito por María del Carmen de Albear y Fránquiz, nieta y biógrafa del erudito, aparece: «A los 16 años escribió su drama en verso y cuatro actos Inés de Castro».

De la temprana incursión lírica del ingeniero no se conserva nada, pues en el tomo biográfico sobre Albear titulado Un genio cubano universal, del profesor e investigador Rolando García Blanco, se expone que los documentos almacenados por don Francisco en las obras de Vento, entre estos el drama Inés de Castro, perecieron en el incendio ocurrido allí el 12 de mayo de 1877.

Según consta en Un genio cubano universal, la primera despuntada de Albear en la poesía fue a los 14 años de edad y llevaba como título Nacimiento de la princesa de Asturias, en honor a la recién nacida por aquel entonces, Isabel II.
Una traducción realizada por Francisco de Albear al poema Canto griego del mártir helénico Riga, muerto en una rebelión contra la invasión turca a Grecia en el año 1798, aparece además en Un genio cubano universal. El libro refrenda que la traducción de ese cántico contribuyó a la formación ética del ingeniero y arquitecto. Dice así un fragmento: ¡Levantaos, descendientes de Griegos!/ resplandece ya la hora de gloria;/mostraos dignos de la alta memoria/ que han dejado mil héroes aquí.

El manuscrito de Fránquiz, por su parte, también reproduce un poema que escribió el joven Albear en memoria de su difunto padre: A la muerte del Coronel de los Ejércitos Nacionales Don Francisco de Albear.

Además, figuran transcritos entre las páginas del documento los poemas A mi hija Felicidad y Amnistía a los presos políticos. El primero, escrito por el ingeniero en edad madura, dedicado a su hija Felicia, y el último inspirado en dicho proceso de absolución firmado por la reina María Cristina de España, en 1832.

El libro ya referido, Un genio cubano universal, de Rolando García Blanco, expone la faceta poética del ingeniero en un capítulo. Reproduce, entre otros poemas de la autoría de don Francisco, La recogida de los manantiales de Vento, un canto a las aguas y el paisaje de ese territorio, publicado en marzo de 1912, casi 25 años después de la muerte del ilustre, en el número 2 del volumen 7 de la Revista Bimestre Cubana.

En el artículo correspondiente a la edición digital del periódico Granma del 23 de octubre del 2007, que lleva por título Genio cubano universal, también se arroja luz sobre cuestiones más subjetivas de Albear, pues el autor, Fidel Vascós González, expuso: «quienes lo conocieron dejaron constancia de su recia personalidad, carisma personal y rigurosidad profesional, junto a la cordialidad que demostraba, su espíritu bondadoso, sincera amistad y ausencia de afán de lucro».

Destáquese, además de su afición a la poesía como una habilidad desatendida por la mayoría de los estudiosos, su oratoria fecunda y elocuente. Valgan como muestra las cartas publicadas en 1876 en el periódico La Voz de Cuba, ante –de acuerdo con lo expuesto en Un genio cubano universal– las pérfidas acusaciones del Diario de la Marina al ingeniero como responsable directo de demorar la realización completa del célebre acueducto habanero.

RIMAS OLVIDADAS

El Museo Nacional de Historia de las Ciencias Carlos J. Finlay, antigua Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, de la cual Albear fue vicepresidente de 1878 a 1881, guarda registro en el archivo sobre su quehacer, incluso referente a las manifestaciones poéticas. Sin embargo, Graciela Guevara Benítez,  encargada  de la biblioteca de la institución, declaró no tener conocimiento sobre el poeta don Francisco, lo cual poco favorece la divulgación de su obra.

En otra biblioteca, la Vicentina Antuña, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, el bibliotecario Julio Alberto Díaz Muñiz expresó no conocer ni guardar un libro que asocie a Albear con la poesía.

También del ámbito literario, Leonardo Sarría Muzio, profesor investigador del Departamento de Letras y Literatura de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, declaró estar ajeno a la actividad poética del renombrado ingeniero y arquitecto, pero opinó sobre el tema: «Es interesante debido al detalle que añade sobre Francisco de Albear. Toda poesía refleja rasgos del autor, eso es un elemento a favor en la investigación de la existencia del individuo, en el sentido más amplio del término».

Mientras la impronta lírica de Albear es poco difundida en el campo de la literatura, la importancia del estudio de esta figura para los historiadores recae en su fecunda faena arquitectónica, lo que no es excusa para desestimar u olvidar otros rasgos de su quehacer.

David Domínguez Cabrera, profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana, admitió conocer sobre la trayectoria de Albear en cuanto al legado arquitectónico que dejó, pero no está al tanto de la incursión del hombre de ciencias en la poesía. Al respecto, argumentó: «Muy pocos en el campo de la historia conocen acerca de ello, pues frente a su vasta labor como ingeniero y arquitecto, otras aristas de su vida resultan menos relevantes».

Precisamente sobre la relevancia del conocimiento de la obra poética del ingeniero, comentó Arturo Sorhegui D´Mores, doctor en Ciencias Históricas y profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana: «Los historiadores no nos enfocamos en el aspecto poético para identificarle, pero eso, sumado al gran número de proyectos dedicados a la urbanización de nuestra sociedad, habla de su calidad humana. El contraste de actividades enriquece en matices a Albear».

Para la apreciación de la poesía del ingeniero fundamentada en el conocimiento profundo de su vida y obra es imprescindible contar con el autor de Un genio cubano universal, el estudioso de la vida y obra de don Francisco de Albear, el doctor en Ciencias Históricas Rolando García Blanco, investigador del Museo Nacional de Historia de las Ciencias Carlos J. Finlay y miembro fundador de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.

García Blanco opinó que esas creaciones son un aspecto secundario de la personalidad  en cuestión por sus méritos en otras áreas, pero evaluó que sería un error desestimarlas al estudiar la vida y obra de Francisco de Albear.

El historiador expresó que a pesar de contar dicha figura con una obra poética poco numerosa, las composiciones son de estimable valor literario e histórico, y compartió el criterio de María del Carmen de Albear y Fránquiz sobre los poemas de don Francisco en el manuscrito Algo sobre la Vida y las Obras del Ilustre Ingeniero Cubano…

En efecto, la valoración del investigador coincidió con la emitida por María del Carmen de Albear y Fránquiz en el documento mencionado, donde escribió, respecto a las manifestaciones poéticas de su abuelo: «No solo versificó con sabiduría y arte, según opinión de los conocedores, sino que expresaban sus versos sentimientos e ideas realmente poéticas, llenas de fantasía, a veces, pensamientos profundos, filosóficos».

El doctor García Blanco citó textualmente una declaración suya en Un genio cubano universal para resaltar la calidad de la poesía de Albear: «Aunque solo han llegado hasta nuestros días algunas de sus creaciones, sirva la lectura de sus versos para acercarnos aún más a quien, si bien no fue un bardo consagrado a la labor poética, su propia existencia constituye en sí una obra de arte, capaz de inspirar, por la profundidad de su pensamiento y el crisol de un ejemplo imperecedero».

BREVES APUNTES SOBRE EL ACUEDUCTO DE ALBEAR

El acueducto de Albear es la obra más importante de Cuba en el siglo XIX.

Por él recibió Medalla de Oro en la Exposición Universal de París en 1878, donde fue considerado como una obra maestra de la ingeniería.

Hoy se muestra como una de las siete maravillas de la ingeniería en Cuba.

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Jose R Oro dijo:

1

8 de noviembre de 2017

00:00:08


Felicito de todo corazon a Diego Martin Ramos por su estupenda investigacion. Fui alumno y amigo del hermano de Maria del Carmen, el gran ingeniero civil y geologo cubano Jesus Francisco de Albear y Franquiz, y en varias ocasiones me comento de las facetas poeticas de su eminente abuelo. Muy bueno que se haya publicado este muy interesante trabajo.

Miguel Angel dijo:

2

8 de noviembre de 2017

02:54:22


Magnífico trabajo del joven estudiante de periodismo Diego Martín Ramos, hurga en la bibliografia y otros documentos existentes para destacar una semblanza prácticamente desconocida por muchos, la literatura y quizás algo mas, lo cual pone de manifiesto la sensibilidad humana del erudito intelectual cubano del siglo XIX. El presente trabajo nos alerta de nuestro desconocimiento sobre esta excelsa personalidad cubana, tenemos una deuda con él y con nuestra historia q debemos rescatar. Es una labor de los historiadores y de todos aquellos interesados en su estudio. Gracias por la información.

Cristina dijo:

3

8 de noviembre de 2017

13:20:51


Excelente reportaje!!! Felicitaciones al estudiante de periodismo Diego Martin Ramos