ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Por la granja 25 Antonio Suárez, del municipio de Minas, parece que nunca pasó un huracán. Foto: del autor

MINAS, Camagüey.–La granja avícola Leopoldito Martínez, ubicada en las afueras de este poblado, reabrió sus puertas totalmente remozada cuando apenas habían transcurrido poco más de 20 días de la visita indeseable del huracán Irma, justo para celebrar el Día del Trabajador Agropecuario.

La noticia carecería de trascendencia si no fuera porque en dicha unidad 12 de sus 20 naves y el resto de las instalaciones (almacén, comedor obrero y oficinas) perdieron toda la cubierta, dejando a la intemperie su principal patrimonio: cerca de 48 000 gallinas ponedoras.

Lo importante es que nadie, ni el equipo de dirección ni los trabajadores de la granja, aun cuando muchos de ellos sufrieron pérdidas en sus respectivos hogares, se dejaron aplastar entonces por un panorama tan desolador, «que partía el corazón», al decir de la técnica veterinaria Lourdes Saavedra.

Sin perder tiempo, con el propósito primero de proteger los lotes de aves, hombres y mujeres se entregaron de lleno a recuperar cuantas tejas pudieran y volver a montarlas, en cuyas labores contaron con el apoyo decisivo de una brigada de techadores llegada desde la provincia de Guantánamo.

Ahora la 28, que es el número de la Leopoldito Martínez, se somete a un proceso de habilitación de sus naves, desde el punto de vista higiénico-epidemiológico, para recibir el reemplazo de gallinas ponedoras que dará continuidad al proceso productivo con la mirada puesta desde ahora en el 2018.

Tampoco la granja 25 Antonio Suárez se parece en nada a la imagen de hace un mes atrás: tejas volando por los aires, las jaulas a la intemperie, las gallinas mojadas, un número importante de ellas regadas por doquier… en fin, un verdadero desastre en las instalaciones principales.

«Hoy está como nueva», asegura Santiago Sierra Pupo, su administrador, agradecido del respaldo ofrecido por una brigada de santiagueros, quienes se encargaron de restablecer los techos mientras los trabajadores (más de la mitad mujeres) ponían orden en la unidad para reiniciar de manera gradual el acopio de huevos.  

«Ello incluye, agrega, garantizarles la comida, el agua, los medicamentos y las vitaminas necesarios a las gallinas, además del saneamiento general de las naves (limpieza, encalado y desinfección de los cuartones) para evitar contratiempos y reducir en lo posible las muertes de animales».

De esa manera (falta por concluir la granja Rafael Guerra Vives) cobra vida el segundo polo avícola de la provincia, solo superado por el municipio cabecera, pues Minas concentra en sus unidades más de 314 000 aves y es el responsable de la distribución del alimento a todo el circuito norte camagüeyano.

DE LA ACCIÓN A LA PROEZA

Cerca de la mitad de las naves de que dispone la Empresa Avícola en estas llanuras sufrió algún tipo de daño durante el paso del huracán Irma, entre derrumbes y la pérdida total o parcial de las cubiertas, a lo que se suman serias afectaciones en almacenes, comedores, oficinas y otros locales.

«El golpe fue demoledor, pero mucho más impresionante ha sido la respuesta de los trabajadores», reconoce Yoandri Abad Escobar, director general de la entidad, al precisar que a estas alturas el 73 % de las instalaciones ya fue recuperado, mientras se mantienen varios frentes abiertos para dejar atrás el mal momento.

«Ello ha sido posible, afirma, gracias a la unidad de acción y a la solidaridad entre los avicultores del país. Junto a nosotros han compartido arduas jornadas de trabajo, codo con codo, brigadas provenientes de las provincias de Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín y Pinar del Río».

Informa el directivo que ha habido que laborar fuerte, además, en la reorganización del flujo zootécnico en el territorio, entre otras causas por la muerte de más de 27 900 aves contabilizadas entre el 9 y el 17 de septiembre y el estrés que provocan las secuelas del evento meteorológico en las sobrevivientes.

«La empresa, puntualiza, ha venido levantando poco a poco también los niveles productivos: en los días que sucedieron al huracán el acopio cayó a 229 000 huevos diarios y ya estamos sobre los 303 000, con favorables indicadores de eficiencia, aunque no llegamos aún al plan previsto, que es de 337 000 unidades».

Jesús Díaz Quintas, director de producción, refiere que en medio de la etapa recuperativa se ha establecido una nueva estrategia de trabajo, a partir de movimientos internos del rebaño y del compromiso de la fuerza laboral, dirigida a cumplir lo proyectado para los últimos tres meses del año.

«No obstante el esfuerzo que realizan los colectivos de las granjas, aclara, nos quedaremos ligeramente por debajo del plan anual, que es de 124 800 000 huevos, pues hay un atraso acumulado y es imposible recuperar lo que en materia de producción significa la pérdida de unas 27 900 ponedoras».

En medio de tantos inconvenientes, se garantizó la cuota de huevos de la canasta familiar del mes de septiembre y se distribuye la de octubre, así como los envíos al llamado consumo social, según confirma Roberto Barreiro Arias, director comercial de la Empresa Avícola de Camagüey.

Toda una proeza digna de resaltar, que pone en alto la valía de un sector obrero acostumbrado ya a respuestas como estas, capaces de cerrar el paso a cualquier síntoma de desaliento o pesimismo, a sabiendas de la vulnerabilidad de las instalaciones avícolas ante fenómenos meteorológicos de gran intensidad.

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Archyper dijo:

1

12 de octubre de 2017

23:45:57


Esa es mi Cuba, esa es mi gente, no somos un pueblo cobarde podemos caer pero nos levantamos con mucha más fuerza,. Un abrazo.

Miguel Angel dijo:

2

14 de octubre de 2017

04:00:04


Tales proezas sólo son posibles en una sociedad con sólidos valores de humanismo, solidaridad, altruismo, sentido de pertenencia, responsabilidad individual y colectiva. Aquí está presente el legado de Fidel. Saludos fraternales para el colectivo de trabajadores q hizo posible el cumplimiento de tal proeza.