ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La empresa cuenta con una termoconformadora, que hace minidosis y barras que son llevadas al turismo y a la venta en moneda nacional. Foto: Ortelio González Martínez

Ubicada en una de las tierras más fértiles y a la vez en uno de los principales destinos turísticos de Cuba, la Agroindustrial Ceballos se define a sí misma como una empresa estatal socialista «organizada, diversificada, eficiente y sostenible». No le falta razón. Orgullo de Ciego de Ávila, esa entidad es de las más organizadas, diversificadas, eficientes y sostenibles de cuantas tiene el país. Una mirada a su industria así lo demuestra.

La UEB distribuye unos 250 000 litros mensuales de jugo en todos los hoteles del país. Foto: Ortelio González Martínez

Sin perder de vista que se encuentra en una provincia eminentemente agrícola, con el fin de producir cítricos, frutas tropicales, viandas y vegetales; elaborar productos industrializados y carbón vegetal para la exportación y vender alimentos en el mercado interno para sustituir importaciones, la Empresa Agroindustrial Ceballos responde a la reorganización económica nacional poniendo especial énfasis en incrementar la producción industrial.

Según explica a Granma Internacional Rodolfo Morales Pérez, director de la UEB Industrial Ceballos, en los últimos 15 años no se han detenido las inversiones para renovar, ampliar y desarrollar el procesamiento industrial de productos agrícolas, incrementar las exportaciones de productos no tradicionales,  lograr producciones con mayor valor agregado y adquirir tecnologías que permitan una producción más limpia y el uso racional y eficiente e los portadores energéticos.

Los financiamientos más recientes se han concentrado en elevar las capacidades de recepción, evaporación, llenado aséptico y empaque de jugos naturales, puré de frutas tropicales y otros productos; completar la línea de producción de la piña; ampliar la línea de mermeladas y dulces en almíbar y montar la de vegetales encurtidos, a partir de los excedentes de las cosechas de cultivos protegidos.

La empresa agroindustrial Ceballos exporta a Europa piña de primera calidad. Foto: Ortelio González Martínez

Desde junio último está en funcionamiento una línea de procesamiento tecnológico de frutas tropicales que permitirá procesar dos frutas al mismo tiempo y aumentar en 20 toneladas la capacidad existente. En correspondencia con el jefe de Producción de la UEB, Israel Sosa Ramos, con esa suman unas diez líneas. «Próximamente, se estrenará también una línea para extraer jugo de piña y obtener rodajas y segmentos de esa misma fruta, y se hará un nuevo frigorífico, en el cual se podrán guardar unas 2 500 toneladas», acota.

De acuerdo con Morales Pérez, licenciado de Química, la UEB Industrial Ceballos surgió como una mega estructura solamente para cítricos, diseñada por la República Democrática Alemana y Cuba en los años ochenta del pasado siglo. «En los 2000 empezó a caer la producción citrícola y pensamos un proyecto grande para hacer crecer las plantaciones de frutales de la provincia y, a la vez, triplicar la capacidad de procesamiento de frutas mediante la inserción de nuevas líneas de producción. Así hemos logrado emplear todo el año a la comunidad que nos rodea», resalta.

Aunque el doy pack hay que importarlo, un contenedor de doy pack trae 600 000 unidades y uno de latas, 7 000. Foto: Ortelio González Martínez

La fábrica, de unos 1 000 metros cuadrados techados para la producción y alrededor de 800 de almacenes, montó en el 2002 una línea de llenado aséptico y una de papas prefritas, que es la única que existe en la Isla. Al respecto, destaca el también máster en Fruticultura Tropical: «Como el crecimiento de frutales se mantuvo, nos quedamos pequeños y nos vimos obligados a incluir una línea pequeña que procesa cuatro toneladas de tomates por hora, y otras de mango, guayaba, frutabomba, de hasta ocho toneladas de fruta en igual período de tiempo».

Desde junio último está en funcionamiento una línea de procesamiento tecnológico de frutas tropicales que permitirá procesar dos frutas al mismo tiempo y aumentar en 20 toneladas la capacidad existente. Foto: Ortelio González Martínez

Con tecnología italiano- brasileña, la UEB Industrial Ceballos se ha modernizado y ha procurado contratar diez años de supervisión técnica y atender la capacitación del personal cubano dentro y fuera de la Mayor de las Antillas. Actualmente, la empresa procesa todo el puré de plátano empleado en las compotas normadas que reciben los niños de cero a dos años en todo el país, y los insumos agrícolas de otras provincias centrales y orientales.

UNA PRODUCCIÓN CONSTANTE

Si bien fue concebida como una planta productora de materia prima para la industria conservera y juguera, que al inicio vendía puré concentrado, exportaba una parte y el resto se lo vendía a otra empresa o al Ministerio de la Industria Alimentaria, la UEB comenzó a darle valor agregado a los productos, yendo a formatos pequeños. Las producciones lograron triplicarse tras una fuerte inversión en el 2007. Por ejemplo, el tomate, de cuatro toneladas por hora llegó a 16. El mango, de ocho o diez toneladas por hora, a 30. La guayaba, de ocho subió a 24.

«Ya no solamente comercializamos en tanques de 200 litros o una tonelada, sino que compramos un doy pack, donde hacemos envases de 250 y 500 gramos. Ahí sacamos jugo de mango, guayaba, piña, frutabomba, cítricos y mezclas de sabores, así como derivados del tomate: jugo, kétchup, salsa y pasta», refiere Morales Pérez.

Al ir disminuyendo la producción de cítricos estos fueron sustituyéndose por la piña. Indica el directivo: «Empezamos a procesar piña desde el 2012 y hemos tenido años de 3 500 toneladas. Además, nos hicimos de una línea de enlatados que expandimos a todas las mermeladas. Al año, llenamos alrededor de 2 000 000 latas de 3,2 kilogramos, entre pasta de tomate, mermelada de mango y mermelada de guayaba, a partir de materia prima que proviene fundamentalmente de las plantaciones de la empresa Luego se sumaron dos líneas más de llenado aséptico, una de diez y otra de 1,5 toneladas».

En palabras del especialista, «el envasado aséptico ha permitido no tener grandes cantidades de productos almacenados en congelación porque se mantienen alrededor de doce meses a temperatura ambiente. A veces pasa, como con el tomate, que tiene 60 días de gran capacidad y lo que hacemos es llevarlo a tanques que ponemos en un andén y durante el año lo vamos procesando en envases pequeños, según se va moviendo el mercado.

Industrial Ceballos provee toda la papa prefrita que consume el turismo, cerca de 2 500 ó 3 000 toneladas anuales. Foto: Juvenal Balán

«Aprovechamos al máximo los 70 días de producción de mango, hacemos alrededor de 20 000 tanques y el resto del año envasamos jugo en bolsas de diez litros, de las cuales se nutren todas las jugueras de la hotelería cubana. Distribuimos unos 250 000 litros mensuales en todos los hoteles del país. Hasta junio pasado se estuvo procesando mango del 2016. Tratamos de mantener eso depende de la calidad de la materia prima que nos llegue. La clave del éxito está en lograr una buena fruta».

Del mismo modo, Industrial Ceballos provee toda la papa prefrita que consume el turismo, cerca de 2 500 ó 3 000 toneladas anuales. «Cuando empezamos a producir, el país tenía unas 20 entidades importando papa, hoy apenas ocurre. Respaldamos lo que demanda el turismo en Cuba, con papa totalmente producida en Ciego de Ávila y pequeñas cantidades que se traen de Matanzas. Solo se importan cortes especializados que requieren algunos hoteles de lujo. A inicios del 2017 acopiamos 9 600 toneladas de papa, que alcanzan para abastecer a ese sector hasta febrero del 2018», afirma.

En tanto el crecimiento del turismo está demandando la construcción de una segunda línea de papas prefritas, en Matanzas, el pasado mayo fue el segundo mes más productivo para la papa en Industrial Ceballos. La empresa logró 413 toneladas de papas prefritas y el turismo llegó a consumir unas 230 toneladas.

«Nuestros productos son muy aceptados. A pesar de que no cubren toda la demanda, si se retiraran esas producciones del mercado nacional, se dejaría al país desprotegido. Cuba importa hoy cerca de 10 000 toneladas de pasta de tomate y nosotros producimos cerca de 3 000. Exportamos mayormente materia prima en bidones de 200 litros a Europa, Japón y Centroamérica, sobre todo concentrados orgánicos de jugos de toronja, naranja y piña, así como el puré de mango y el de guayaba», agrega Morales Pérez.

DE ENVASES, EL SER HUMANO Y LA NATURALEZA

Visto que el 30% de los alimentos en el mundo hoy van a latas y el resto a envases flexibles, que son más económicos, Industrial Ceballos reconoce que en el país hay un problema grave con los envases, sobre todo con los de hojalata. «La industria cubana de latas se ha quedado un poco detrás. Esa realidad nos golpea, pero el estar tan diversificados nos ha permitido avanzar a través del doy pack», aclara quien dirige la UEB desde el 2007.

Informa el experto: «Vamos a ampliarnos a doy pack de 2,5 kilogramos para sustituir hasta donde podamos el empleo de latas. El fin del país es lograr encadenamientos productivos y pensamos que en un futuro se puedan tener las fábricas de envases en la Isla. Aunque el doy pack también hay que importarlo, un contenedor de doy pack trae 600 000 unidades y uno de latas, 7 000. Damos unos 300 viajes de rastra desde La Habana transportando aire, mientras transportamos la misma capacidad en doy pack en 16 viajes».

Con cerca de 20 000 000 pesos cubanos facturados cada mes y 1 000 000 o más en moneda libremente convertible, la UEB logra unas 20 000 barras diarias y unas 80 000 minidosis de fruta. Igualmente, confecciona un presupuesto con 17 centavos de cada dólar que exporta (unos 12 000 000). «Las barras empezaron haciéndose a mano en las minindustrias. Amén de que eso se mantiene, hoy tenemos una termoconformadora, que hace minidosis y barras que llevamos al turismo y a la venta en moneda nacional», añade el entrevistado.

Dado que se sigue la calidad desde las plantaciones hasta la satisfacción del cliente, refiere el principal responsable de Industrial Ceballos, si hoy me llegara un reclamo de Europa, podría saberse de qué plantación venía la fruta o la persona que intervino en el proceso productivo. «Vamos haciendo nuestros proyectos cada vez más fiables. Eso es lo que es gestión de calidad. Hemos organizado el proceso productivo y lo tenemos montado sobre una base documental, que facilita, por ejemplo, hacer el presupuesto o saber cuáles son los equipos que más se rompen o cuáles son los rodamientos que más fluctúan».

Situada sobre uno de los sectores más deprimidos por la sequía en Ciego de Ávila, la entidad suma grandes méritos por su sistema de ahorro de agua. «Hemos mejorado la calidad del agua. De 30 metros cúbicos de tratamiento de agua que teníamos saltamos a 60 y hemos bajado casi en un 30% los consumos. Estamos tratando de utilizar las aguas del condensado vegetal, es decir, el agua que sale del tomate concentrado, para reutilizarlo en la limpieza. Nuestras bombas tienen arrancadores suaves o inteligentes y montamos una línea de osmosis inversa, o sea, que todos nuestros productos se fabrican con agua de calidad alimenticia, un agua con cero minerales, cero sabores a sal», subraya Morales Pérez.

Vale llamar la atención sobre el sistema de tratamiento de residuales líquidos de Industrial Ceballos, que recibió en el 2005 con el Premio Nacional de Medio Ambiente. «Recuperamos todos nuestros residuales líquidos y los vertimos a un canal a cielo abierto. En el 2006 la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial nos reconoció por las producciones limpias».

Industrial Ceballos procesa cerca de 48 000 toneladas de fruta al año y el 50% de sus residuales son sólidos, los que utiliza para producir humo de lombriz, un excelente fertilizante, o para el consumo animal. «No hay dónde verter los residuales de fruta y cerramos el ciclo de esa forma.

«Además, somos grandes consumidores de electricidad. Nuestras esteras arrancan solo cuando se va a producir y tenemos luminarias LED en casi toda la instalación, lo que nos ahorra diariamente de 63 kilowatts/hora. El agua baja a nuestra cocina y lavandería a sesenta grados gracias a calentadores solares. Estamos previendo la compra de una batería de paneles solares para ponerlo en un parque que haremos para transmitirle dos megas diarios a la planta y restarlo de los 24 que consumimos de la red eléctrica nacional», informa.   

El experto asegura que «hay buena atención a los trabajadores. Tienen tienda, cafetería, lavandería y un salario medio que en el 2016 fue de 2 100 pesos cubanos. Quiere decir que quienes están directamente vinculados a las plantas de producción pueden haber ganado 3 000 o más de 3 000 mensuales. Eso garantiza la estabilidad de nuestros 470 trabajadores».

Por su parte, Yenysi Pérez Rodríguez, especialista de calidad, aporta que su departamento da servicio a la producción 24 horas, hace análisis químico-físico, microbiológico y sensorial, y cubre toda información documental. «Tenemos certificados los sistemas de gestión, calidad, seguridad y salud del trabajo, inocuidad alimentaria y las producciones orgánicas de mango, naranja y toronja. También contamos con varios premios por la pasta de tomate y el puré de mango», concluye.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.