ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los integrantes de la 9ª edición de la Brigada Internacional de Solidaridad Estudiantil plantaron un árbol de la amistad como actividad inicial del grupo. Fotos: (cortesía ICAP), Karoly Emerson

Un centenar de jóvenes extranjeros de unas 30 naciones, que cursan carreras universitarias en Cuba,  integraron la 9ª edición de la Brigada Internacional de Solidaridad Estudiantil, con sede en el Campamento Internacional Julio Antonio Mella del municipio artemiseño de Caimito.


Auspiciado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP),  el programa incluyó encuentros con dirigentes de organizaciones juveniles; trabajo voluntario en la agricultura y conferencias sobre la construcción del socialismo en la Isla, la actualidad mundial, los daños causados por el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la Mayor de las Antillas y las novedades en las relaciones entre los dos países.


Los brigadistas proceden fundamentalmente de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), la Universidad Agraria de Mayabeque, la Universidad de la Habana y de diversos centros de educación superior de las provincias occidentales, agrupados por regiones: América Latina-Caribe; Asia-Oceanía; África y Medio Oriente.


En diálogo con Granma Internacional, Abakar Hissein, alumno de cuarto año de la facultad de ciencias médicas Salvador Allende de la capital, reconoció que todos desean participar en este tipo de iniciativa, pero el campamento tiene capacidades limitadas y por eso se hace una selección de aproximadamente unos 200 para integrar la brigada.


«A todos nos gusta venir –afirmó el joven procedente de Chad-, hacemos amigos de otras nacionalidades, socializamos y aprendemos de la cultura de distintos lugares del mundo. Conversamos de nuestros problemas sociales y de las luchas que acometemos para alcanzar la soberanía nacional y la paz».


Similar criterio expresó Álvaro Dinis Kidiwa, de Angola e indicó que el principal motivo radica en el intercambio humano, en el cual resalta la solidaridad. «Aquí nos transmitimos experiencias personales acerca de las tradiciones y la historia de cada comunidad», destacó el angolano, que cursa el quinto año de medicina en la Facultad Calixto García de la capital.


Él ha participado en ocasiones anteriores y conoce que esta brigada se creó a pedido de los propios estudiantes, para aquellos que no viajan de vacaciones a sus casas y desean incrementar sus conocimientos sobre la realidad cubana e intercambiar con otros muchachos.

Abakar Hissein de El Chad trabajó intensamente para coordinar los miembros de la brigada de estudiantes en las diferentes universidades cubanas.

«Estas brigadas me han enseñado que el mundo necesita de jóvenes de nuevo tipo, que piensen en un mundo transformador en el que sea posible el equilibrio político. Igualmente venimos a este lugar como forma de agradecimiento a Cuba, la sentimos como la madre que nos ha brindado toda la enseñanza necesaria para la vida», añadió.


Dinis Kidiwa destacó que en este espacio se expresan libremente y convergen en rechazar las acciones imperialistas que pretenden colonizar al mundo. También repudian la ocupación territorial del Sahara Occidental y de Palestina.  Con firmeza aseveró: «Nosotros seguiremos luchando y no nos cansaremos».


Su compañero saharaui Abdalame Mohamed, egresado de la Universidad de Ciencias Médicas de la provincia Sancti Spíritus confesó que viene al campamento para denunciar las atrocidades cometidas por los colonialistas marroquíes a sus compatriotas y expresar sus deseos de un mundo mejor.
«El principal atractivo de este lugar es la solidaridad», señaló y dijo que en la brigada manifiestan sus inquietudes para construir una sociedad diferente, además se actualizan de las injusticias cometidas en el mundo y explican a los demás el sentido de las luchas emancipadoras por la soberanía nacional.


Agregó: «Estamos en desacuerdo con el discurso injerencista del presidente de Estados Unidos Donald Trump el pasado 16 de junio, donde expuso una posición de retroceso en las relaciones con Cuba. Esa acción está encaminada a separar dos pueblos cercanos geográficamente con deseos de relacionarse. Las sucesivas administraciones de la Casa Blanca debieran considerar el respeto para favorecer el intercambio bilateral».


Este joven vive en Cuba hace más de diez años. Estudió el preuniversitario y luego la universidad. Ahora cursa la especialidad de Medicina General Integral y labora en un consultorio del médico de la familia. Afirmó sentir a los cubanos como su propia familia y confiesa ser incapaz de explicar el significado de la palabra Cuba para él.


«Admiro el sistema socialista por la justicia y la equidad social que impone. Quisiera para mi país algo similar que garantizara calidad de vida. Me gradúo en octubre y regresaré al campamento de refugiados de Dajla en la provincia de Tinduf, de donde vine. Allá hay un hospital y espero transmitir todo lo aprendido en Cuba», manifestó el joven emocionado.


Mientras Bashar Raja de Palestina, reconoció que la Revolución es el ejemplo y el paradigma a seguir. «El pensamiento de José Martí y de Fidel Castro inspira a luchar por un mundo diferente. La experiencia cubana ha aportado un concepto moderno de sistema político, basado en el respeto a la dignidad plena de los hombres. Aprendimos que la unidad de las organizaciones y los partidos debe convertirse en el escudo protector del estado».

El angolano Alvaro Dinis Kidiwa ha participado en varias ediciones de la brigada de estudiantes y conoce de las enseñanzas que en ella se transmite.

Este joven se integró voluntariamente a la Federación Estudiantil Universitaria, organización que agrupa a los jóvenes de la educación superior en la mayor Isla del Caribe. Desempeña el cargo de organizador dentro del secretariado de la facultad de medicina Comandante Manuel “Piti” Fajardo de La Habana, su centro de estudio.


Apuntó que en las actividades políticas y en las conmemoraciones de fechas históricas, los jóvenes palestinos detallan los sufrimientos vividos por sus familias, causados por la ocupación de Israel. «Buscamos momentos para  exhibir fotos y audiovisuales, organizar veladas culturales y actos. Mostramos la realidad de nuestra causa y exigimos al mundo respeto a los derechos soberanos como pueblo», acotó Bashar Raja.


Además advirtió de las aspiraciones de construir una independencia nacional para sentar las bases en un territorio donde puedan vivir en paz. El aprendizaje en Cuba le resulta más que una profesión, porque parte de la enseñanza transmitida por las personas con un sentimiento patrio arraigado. El joven palestino concluyó con una frase: «Los cubanos aquí somos felices».

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