ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Desde un principio, siguiendo el derrotero que en su estrategia revolucionaria ya habían marcado José Martí, en el 95, y Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras, en las primeras décadas del siglo XX, Fidel tenía la concepción de que la lucha armada debía iniciarse en Oriente para desde allí extenderla hacia el centro y occidente del país.

Al comparecer en 1953 ante el tribunal que juzgaba a los integrantes de la Generación del Centenario que había participado en las acciones del Moncada, el líder de la Revolución afirmó que, en caso de fracasar la primera etapa de ese plan –la toma del cuartel santiaguero y el reparto de las armas capturadas al pueblo–, indicó a sus compañeros «la vuelta a la finca de Siboney y luego internarnos en la Sierra Maestra». Una vez consolidado el foco guerrillero «nos proponíamos reeditar la invasión de la Isla de Oriente a Occidente».

No fue entonces posible, pero tres años más tarde, tras la expedición del Granma y la fundación del Ejército Rebelde en Cinco Palmas, Fidel ya tenía presente la necesidad de, una vez consolidado el frente de la Sierra Maestra, extender la zona de operaciones a distintas regiones del país. Según le explicara a Raúl en diciembre de 1957, los puntos adonde debían dirigirse las nuevas columnas en un futuro mediato serían el oeste de Santiago de Cuba y el nordeste de la antigua provincia de Oriente, la región central del país y la zona montañosa de Pinar del Río.

Poco después, la primera parte de este plan estratégico comenzó a hacerse realidad. Tras ascenderlos a comandantes, el 27 de febrero de 1958 Fidel nombró a Juan Almeida Bosque y a Raúl Castro Ruz, respectivamente, jefes de las columnas 3 Santiago de Cuba y 6 Frank País, con la misión de abrir nuevos frentes de combate en los alrededores de la Ciudad Héroe y en la Sierra Cristal.

Sin embargo, la inminencia de una brutal ofensiva de la tiranía contra los rebeldes en las montañas orientales, a raíz del fracaso de la Huelga del 9 de Abril, hizo aplazar al líder de la Revolución sus planes de extender la guerra hacia el centro y occidente del país. No obstante, por aquellos días intercambiaba criterios con el Che acerca de esa estrategia. Y al respecto el Guerrillero Heroico escribiría a Camilo, el 23 de mayo de 1958: «Te aviso que tenemos, con el mandamás, un proyecto bonito mediante el cual plantarás la maceica bandera en Pinar y yo laburaré [sic] de Máximo [Gómez], como corresponde».

La ofensiva batistiana, iniciada el 25 de mayo de 1958, fue derrotada. Tras 74 días de 30 intensos combates y seis batallas de envergadura, unos 10 000 soldados y oficiales, agrupados en 14 batallones de infantería y siete compañías independientes, con el apoyo de unidades de tanques, aviación y marina, se estrellaron contra la decisión, coraje e inteligencia de unos 300 rebeldes comandados por Fidel. Como el Che apuntara en uno de sus textos capitales, de esta aventurera estrategia «el ejército batistiano salió con la espina dorsal rota, pero aún no estaba vencido».

En los estertores de dicha ofensiva, cuando los rebeldes les asestaban derrota tras derrota a las fuerzas gubernamentales, el Comandante en Jefe ya orientaba ultimar preparativos para llevar a cabo sus planes de invasión, como le comunicaba a Raúl en carta fechada el primero de agosto de 1958: «Estamos en gestiones, de lo que espero los mayores frutos, para fortalecer los frentes y extender la guerra hacia occidente».

El 18 de agosto siguiente Fidel suscribía la orden militar que asignaba «al comandante Camilo Cienfuegos la misión de conducir una columna rebelde desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Pinar del Río». Esa fuerza, denominada Columna 2 Antonio Maceo, partió el 21 de agosto de un lugar conocido como El Salto hacia la entonces provincia de Las Villas. Y ese mismo día, el líder de la Revolución redactaba otra orden militar en la cual se encomendaba «al comandante Ernesto Guevara la misión de conducir desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Las Villas una columna rebelde y operar en dicho territorio de acuerdo al plan estratégico del Ejército Rebelde. La Columna Nº 8 que se destina a esta misión llevará el nombre de Ciro Redondo».

En su recorrido hacia el centro del país, ambas tropas afrontaron catástrofes naturales, el acoso enemigo, cañadas y ríos crecidos. Tuvieron que soportar el hambre, la sed, nubes de mosquitos y jejenes, el cansancio de agotadoras jornadas.

Lidiaron con el desconocimiento del terreno y la poca información sobre los movimientos de tropas enemigas. Pero cumplieron la misión que les encomendó Fidel. Y ya a inicios de octubre, en suelo espirituano, llevaron a cabo sus primeros combates en el centro del país y lograron coordinar acciones con otras fuerzas revolucionarias que ya operaban en el territorio. Se acercaba el fin de la tiranía.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.