ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En la universidad Fidel siempre tuvo una tribuna desde la cual dirigirse a los jóvenes. Foto: Roberto Chile

EL ideario de Fidel de respeto al derecho, a la ley y a la salvaguarda de la legalidad, siempre consultando con las masas populares, probablemente se remonta a sus años de estudiante.

Ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana (UH) en 1945 y allí profundizó su formación política hasta cristalizarla en conciencia revolucionaria para Cuba y los pueblos de América.

En su época estudiantil el joven nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán (hoy provincia Holguín), fue designado presidente del Comité Pro Democracia Dominicana y del Comité Pro Liberación de Puerto Rico, en medio de una situación social, que tenía como telón de fondo al interior del país la frustración que dejó en los cubanos el fracaso de la Revolución del 30 del siglo pasado, así como el descontento popular con el gobierno de Ramón Grau San Martín, y en el plano internacional, el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la llamada Guerra Fría.

Ya desde aquellos años de juventud el líder revolucionario avizoraba que las fuerzas políticas tradicionales por sí solas y únicamente con buena voluntad no serían capaces de eliminar los males que minaban los cimientos de la nación.

¿Cuál es la base de este parecer? La respuesta está en el discurso que Fidel pronunció el 4 de septiembre de 1995 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana:

«Mi convicción de que el Partido Comunista estaba aislado y que en las condiciones que existían en el país y en medio de la Guerra Fría y la cantidad de prejuicios anticomunistas que había en este país, no era posible hacer una revolución desde las posiciones del Partido Socialista Popular, aunque el Partido Socialista quisiera hacerla. El imperialismo y la reacción habían aislado a este partido lo suficiente como para impedirle, de manera absoluta, la realización de una revolución, y es cuando me pongo a pensar en las vías, los caminos y las posibilidades de una revolución y cómo hacerla».

En los predios de la colina universitaria Fidel fraguó sus ideas de revolucionario y hombre de leyes, las mismas que le valieron para defender causas justas en el bufete ubicado en Tejadillo 57, en La Habana Vieja, donde ejerció como abogado entre 1950 y 1952; para pronunciar su histórico alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá, después del asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba; para formular importantes medidas de beneficio popular en los primeros años de la Revolución, para alzar su voz en escenarios internacionales a favor del derecho de los pueblos al desarrollo y a la paz; y para fundar proyectos de integración latinoamericana en beneficio de los países de la región.

El líder la Revolución Cubana, Fidel Castro, en un discurso ante estudiantes de la Universidad de La Habana aborda aspectos referentes a los peligros a los que se enfrenta la especie humana, ante la posibilidad de una guerra nuclear. Foto: Roberto Chile

Así se refería el líder histórico de la Revolución Cubana a sus años de estudiante cuando se cumplía medio siglo de su ingreso a la Facultad de Derecho:

«Fue un privilegio ingresar en esta universidad también, sin duda, porque aquí aprendí mucho, y porque aquí aprendí quizás las mejores cosas de mi vida; porque aquí descubrí las mejores ideas de nuestra época y de nuestros tiempos, porque aquí me hice revolucionario, porque aquí me hice martiano y porque aquí me hice socialista».

Fue en la Universidad de La Habana, donde Fidel estuvo junto a ese otro grande de Nuestra América, Hugo Chávez, en la conferencia magistral que el líder bolivariano ofreció el 14 de diciembre de 1994 durante su primera visita a Cuba.

Allí el 17 de noviembre de 2005 en el Aula Magna advirtió sobre el alto precio que tendrían nuestros errores para la supervivencia de la Revolución:

En reiteradas ocasiones se ha insistido, después de la advertencia de Fidel, en que perder la Revolución sería no solo la pérdida irremediable de la soberanía para Cuba, sino también la desaparición de un modelo de sociedad basada en principios de equidad y justicia para sí y para los países del mundo.

Fidel tuvo en la Universidad de La Habana una fuente inagotable de saberes imprescindibles para su formación como abogado y una tribuna desde la cual dirigirse siempre a los jóvenes de cuerpo y de corazón.

Su legado queda no solo en la cátedra consagrada al estudio de su pensamiento y obra en la Alta Casa de estudios y en las imágenes que atestiguan su paso por la insigne institución, sino también en los estudiantes, quienes desde el 25 de noviembre de 2016 hicieron suya la frase: ¡Yo soy Fidel!

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juan ant.brito liriano. dijo:

1

13 de agosto de 2017

10:33:34


que viva fidel,hoy 91aniversario de su nacimiento.fidel vive y vivara en nuestro corazones .viva cuba, viva fidel.soy abogado dominicano, que ama a cuba .viva fidel.