ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: del autor

HOLGUÍN.–Despedir duelos es una práctica casi olvidada en algunas localidades de la geografía cubana. Sin embargo, en el municipio holguinero de Sagua de Tánamo, donde las personas, las calles y los edificios parecen estar «chapados a la antigua», las tradiciones retan a la modernidad y se amparan en el quehacer de personas como Rafael Guilarte Matos.

La calidez de su voz y el bagaje cultural acumulado durante 30 años como profesor de Literatura, han convertido a Guilarte en un orador al servicio de la comunidad a la hora de ofrecer discursos de despedida. Es un maestro del consuelo: sus ojos regalan alivio a quien sufre, y sus palabras honran la memoria de quien se va.

Confiesa que nunca se propuso dedicarse a este antiguo oficio. «Ocurrió por vez primera en la década del 90, cuando falleció un compañero de trabajo y me solicitaron que asumiera la despedida del duelo. Accedí y preparé el texto en un tránsito por su trayectoria laboral y sus condiciones humanas. Tal parece que mis palabras tuvieron aceptación, porque a partir de ahí los pobladores comenzaron a pedirme ese tipo de servicio».

El «profe Guilarte», como lo conocen sus coterráneos, ya ha despedido más de 500 duelos, y hace dos años se dispuso a guardar los textos en una cajita de cartón que ya está repleta. «Lo que sucede es que los familiares me piden el texto para conservarlo como recuerdo. No les entrego el borrador por el que leí, sino que les prometo transcribirlo e imprimirlo en la computadora», explica.

Enfrentarse a la preparación de este tipo de texto, teniendo en cuenta, además, la premura con la que se realiza, requiere de un dominio excepcional del idioma y mucha sutileza. Así lo confirma Rafael Guilarte: «lo primero es contactar con los familiares para solicitarles los datos que deseen significar. Luego matizo el texto asistido por la emotividad, brevedad y objetividad. Soy cuidadoso de no caer en ponderaciones ni elogios inciertos. Cuando no conozco a la persona fallecida, los familiares son muy parcos si les pido referentes. Hago preguntas a partir de mi intuición, y con lo poco que me aportan, preparo el discurso asociando eso a alusiones propias de la cultura, de la filosofía o de la vida, siempre cuidando de no decir nada falso acerca del fallecido».

Difícil tarea la de este hombre, que demanda altas dosis de sensibilidad y respeto. La labor se complejiza, pues carga sobre sus hombros una tradición centenaria, muy bien guardada por los pobladores de Sagua de Tánamo. Dos de sus precursores, Guadalupe Cisneros y José Manuel Cuzcó, son aún recordados en la cultura popular por realizar sus discursos en décimas. «Cuentan que entre ellos existió una amistad entrañable, tal es así que ambos juraron cantar una décima en la tumba del que falleciera primero. A Cuzcó le correspondió cumplir la promesa ante el cadáver de su amigo, y antes de morir, pidió que junto a su tumba se sembrara una palma real, que custodia hasta hoy el cementerio de Sagua». Guilarte es un «comilón del acervo», por eso hace el cuento sin dejar escapar un solo detalle, pues conoce de la A a la Z cada recoveco de la historia sagüera.

A esta altura del diálogo se impone «la pregunta del millón»: ¿cuál es la retribución por este servicio? «Nada de nada, aun cuando en ocasiones me preguntan por el precio. Mi respuesta es que tal servicio lo asumo por solidaridad humana sin importar si conozco o no al que me lo pide».

Incluso cuando las circunstancias pueden ser las más penosas, Guilarte se arma con las palabras y el autocontrol de sus emociones para ofrecer un discurso reconfortante a quienes sufren la partida de un ser querido. «Despedidas de duelos difíciles he tenido más de una. Cuando asumí las palabras postreras a mi madre, resultó difícil. También la despedida de dos niñas, una fallecida cuando vacacionaba en La Habana, y otra ahogada en el río. Para el primer caso utilicé el poema La Fuga del Ángel, del Indio Naborí, de modo que, desde el contenido del poema, fui haciendo las extrapolaciones correspondientes. Para el segundo caso, me referí a lo que representa un niño con toda su pureza e inocencia libre de pecado alguno.

«Y no menos complejo fue la despedida de un hijo de unos amigos, quien se privó de la vida. El sepelio fue muy concurrido. Me enteré después que varios pobladores asistieron para oír lo que yo iba a decir en una situación de ese tipo, para la cual utilicé un texto de la novela ¿Por quién doblan las campanas?, de Hemingway».

El hecho de saber que es útil a los demás, aun en tan difícil coyuntura, le resulta estimulante. Afirma que, en el orden profesional, también lo reta, pues un texto de despedida de duelo es un discurso cuya realización exige respeto y rigor, al igual que uno académico.

La despedida de duelo forma parte de las tradiciones de la cultura popular, y estas se mantienen o desaparecen en la medida en que sean funcionales. Rafael Guilarte defiende que las tradiciones conceden vida a los pueblos y les alimentan la espiritualidad, por eso deben permanecer en su idiosincrasia y quehacer diario.

«Todo el que se nos va merece que se diga algo acerca de él, teniendo en cuenta su impronta o cualquier valor o detalle de su personalidad. En Sagua esto es tradición, con matices particulares que identifican a nuestro pueblo. Asociado a ello está lo del tránsito del sepelio desde la funeraria, hasta el cementerio por las arterias centrales del pueblo».

Aunque la muerte no inspira sino tristeza y dolor, Guilarte logra consolar a familiares y amigos con la sensibilidad de su verbo y la poesía de sus manos. Quizá en este instante su oratoria esté honrando el alma de un hijo, un amigo, un padre, un esposo… Tras su discurso, el camposanto callará hasta que otra vida venga a reclamar su espacio. Y allí estará tranquilo, respetuoso, servicial, el «profe Guilarte», velando por que esta tradición no tenga despedidas.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Minerva dijo:

1

9 de agosto de 2017

10:12:24


Mis respetos para este "orador fúnebre" que se vale de la Literatura para despedir y consolar. Soy de Vueltas, un pueblo de la provincia de Villa Clara y allí también está muy arraigada la tradición de la despedida de duelos, no se concibe que alguien se vaya a la tumba sin unas palabras...pero creo que no hemos tenido la suerte de los sagueros de contar con un profesor de literatura para eso, solo en puntuales ocasiones.

estrella yennycet dijo:

2

10 de agosto de 2017

10:03:05


Que bello reconocimiento a la labor de esta alma noble que es nuestro profe Guilarte y con el a nuestro humilde terruño y sus costumbres. Me encantó, gracias.

José Alejandro dijo:

3

10 de agosto de 2017

11:35:14


Felicidades a Lilian Sarmiento, por el asunto tan insólito que nos ha traído. ¡Eso es periodismo! felicidades a Guilarte, un personaje sinigual que reta a la modernidad, con sus mecanicismos y estandarizaciones de la vida, desde Sagua de Tánamo. Esta historia hubiera hechizado al gran García Márquez.

Yuri dijo:

4

11 de agosto de 2017

10:30:19


Mi saludos y respeto al profesor Guilarte, desde la ciudad del Plan Turquino de la provincia de Holguín, Sagua de Tánamo. Este profesor con los trabajos periodisticos en la Emisora Ecos de Sagua ha expresado cada una de las Anegdotas y tradiciones socioculturales de nuesta pequeña ciudad todos frutos de nuestra historia y arraigo cultural. Es una expresión viva de nuestro pueblo saguero. Saludos profre de un estudiante de usted de la Universidad. Saludos y felicidades por sus exitos.

Claudia dijo:

5

11 de agosto de 2017

12:13:25


¡Excelente trabajo!Mis saludos y respeto al profe Guilarte,que siga adelante en tan noble y humana tarea.También soy graduada de Español y Literatura, pero creo que hace falta más que conocimiento para desarrollar esta sensible labor que el colega conjuga magistralmente con su diario bregar en la docencia.Por eso, reitero mis respetos para él y mucha salud para que siga llevando el consuelo a muchos sagueros.