ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Una vez lograda la rendición del Batallón 18 en la batalla del Jigüe (21 de julio de 1958), Fidel comenzó a preparar el cerco del Batallón 11 de Ángel Sánchez Mosquera, dislocado en el poblado de Santo Domingo y sus alrededores y, a la vez, el rechazo y destrucción de los refuerzos que con seguridad enviaría el alto mando batistiano. A las fuerzas de René Ramos Latour (Daniel), Zenén Mariño, Geonel Rodríguez y otras, sumó las de Guillermo García, que ubicó en el sector norte. A la derecha de Guillermo situó la escuadra de Vilo Acuña y a las  ya acantonadas al sur-sureste, agregó la del Vaquerito.

Por orientaciones suyas, el destacamento de Félix Duque ocupó posiciones sobre el río Yara, a dos kilómetros del campamento enemigo, para que fuera el primero en chocar con el enemigo si huía por esa zona. A la tropa de Ramón Paz, fortalecida con las fuerzas de Daniel y otras dos escuadras, le encomendó la emboscada a los refuerzos batistianos que vinieran subiendo por el río Yara. Para cortarle a estos la retirada, los destacamentos de Eddy Suñol y Antonio Sánchez Díaz (Pinares) se posicionarían aguas abajo, apoyados por el pelotón de Lalo Sardiñas.

El 25 de julio una tropa batistiana que pretendía rescatar al batallón de Sánchez Mosquera marchó río arriba y chocó con los rebeldes de Paz y Daniel. Tras un furioso combate, el enemigo se retiró después de sufrir considerables bajas. Atrás dejó su impedimenta, 33 fusiles, nueve carabinas, una bazuca y abundante parque.

Sánchez Mosquera comprendió que sus superiores no podrían enviarle un rescate ni abastecerlo. En vez de huir por el río, decidió dividir sus fuerzas en tres grupos para que subieran al firme por tres puntos diferentes. Uno de ellos chocó con la tropa de Guillermo y no pudo avanzar. Fidel mandó al pelotón de Lalo Sardiñas a unirse con las fuerzas de Guillermo y ambos desarrollaron una persecución implacable al batallón 11 de Sánchez Mosquera, el cual luchaba
desesperadamente por escapar.

El radista del batallón imploraba lastimeramente: «Coronel herido en la cabeza. Coronel herido en la cabeza. Manden zunzún. Manden zunzún». De una avioneta de reconocimiento respondían: «Zunzún no puede bajar. Zunzún no puede bajar». Era imposible para un helicóptero descender, dadas las condiciones de terreno y el fuego rebelde de ametralladoras ligeras calibre 30.

El amanecer del 28 de julio sorprendió a la tropa de Sánchez Mosquera quemando su impedimenta y parte del parque. El militar batistiano quería aligerar en todo lo posible la carga para apresurar el paso en su huida. Los rebeldes de Guillermo y Lalo no cesaban en su persecución implacable y seguían causando bajas al batallón en fuga. Entretanto, el batallón 22 enviado por el alto mando batistiano para rescatar a su tropa asediada, emprendió su marcha.

En su premura por ocupar las mejores posiciones para aniquilar al enemigo en fuga, analizaría Fidel años después, Ramón Paz no tomó precauciones en su retaguardia. El batallón 22 al subir al firme de Providencia, se situó a espaldas y a la derecha de Paz, quien cayó ante el sorpresivo fuego. El resto de su destacamento se replegó hacia las fuerzas de Daniel, quien movió acertadamente los rebeldes bajo su mando hacia Palma Criolla, río Providencia arriba.

Los restos del batallón 11 lograron salir de la encerrona y el helicóptero pudo trasladar a Sánchez Mosquera. Pero los efectivos de Daniel, reforzados con los de Paz, reanudaron el hostigamiento de las fuerzas batistianas, que huyeron en dirección a Cerro Pelado. La persecución continuó hasta cerca de Bartolomé Masó y solo se detuvo en pleno llano.

En su parte para Radio Rebelde, Fidel calificó de batalla de gran magnitud a estas acciones desarrolladas del 25 al 28 de julio e informaba: «La zona de Santo Domingo, El Salto y Providencia han quedado totalmente liberadas de tropas enemigas. Nuestras fuerzas sufrieron en esta sangrienta batalla siete muertos y cuatro heridos […].

«El Ejército Rebelde ha aumentado extraordinariamente sus efectivos de combate y prosigue la lucha contra los restos de las fuerzas enemigas que iniciaron la más grande ofensiva militar que pudo imaginarse en nuestra república […] La ofensiva se ha convertido en fuga desesperada».

Fuente consultada: La victoria estratégica de Fidel Castro Ruz

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rafael ruiz dijo:

1

28 de julio de 2017

19:06:26


Gracias por el articulo. Pueblo que conoce su historia jamas sera derrotado.

Rolando Torres Pérez dijo:

2

28 de julio de 2017

22:07:55


Muchísimas gracias por este escrito. Nuestros mártires no peden ser olvidados jamás.

felix dijo:

3

29 de julio de 2017

20:18:51


Excelente, todos debemos conocer, de donde venimos e indetenidamente donde vamos.