ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Enrique Ubieta explica la historia de las políticas de «centro» y sus objetivos en Cuba. Foto: Annaly Sánchez/ Cubasí/ Cubadebate 

Cuando el mundo era bipolar, alguien dijo lo que suena a obviedad: «juntemos lo mejor del capitalismo y el socialismo en un solo sistema». Si cada uno tiene sus defectos y virtudes por qué no desechar lo inútil. La idea es atractiva, sería algo así como la sociedad idílica. Pero qué impide realizarla, ¿por qué se sigue hablando de capitalismo y socialismo? Detrás de aquella obviedad habita otra: no puedes sacar lo mejor del capitalismo como si se tratara de una fruta que se dañó al caer del árbol. Las virtudes de ese sistema se sustentan en sus defectos.

Al parecer la idea no era lo que prometía y continúan las mismas opciones: o mantienes el modo de vida que daña cada rincón de este planeta o buscas una alternativa que solucione los problemas desde la raíz.

En la política, como en la vida, estar en el centro resulta complicado. Sin embargo, existe el funambulismo.

Cubadebate conversó sobre el Centrismo Político con el intelectual cubano, Enrique Ubieta, quien a preguntas sencillas respondió con disertaciones sobre la historia, vigencia y posible aplicación en Cuba de la llamada Tercera Vía.

–¿Es posible que el centrismo represente lo mejor del capitalismo y el socialismo?

–El capitalismo no es una suma de aspectos negativos y positivos, de elementos que pueden ser rescatados o desechados: es un sistema, que en algún momento fue revolucionario y hoy no lo es. Lo engloba y lo encadena todo: la alta tecnología, la más sofisticada riqueza y la miseria más absoluta. Los elementos que contribuyen a una mayor efectividad en la producción son los mismos que enajenan el trabajo humano. Los que generan riqueza para unos pocos, producen pobreza para las mayorías, a nivel nacional e internacional. Me parece una falacia establecer semejante meta: no existe «lo mejor del capitalismo», como si este pudiera ser depurado, como si un capitalismo bueno fuese factible. Hay versiones muy malas, como el neoliberalismo o el fascismo, pero no conozco ninguna buena. El capitalismo siempre es salvaje.

«Por otra parte, el socialismo, a diferencia del capitalismo, no es una totalidad orgánica, una realidad ya construida, sino un camino que no deja atrás de golpe al sistema que intenta superar. Probamos por aquí y por allá, adoptamos nuevas formas, avanzamos y retrocedemos, eliminamos lo que no resulta, rectificamos los errores una y otra vez; un camino hacia otro mundo, en medio de la selva, porque el capitalismo es el sistema hegemónico. Lo que lo caracteriza es su intención confesa, consciente, de superar al capitalismo.

«¿Existe un centro? ¿Sobre qué bases se establece? En el sistema electoral capitalista supuestamente existe una izquierda y una derecha, pero esa izquierda, cuya matriz ideológica es la socialdemocracia, que en sus orígenes era marxista y pretendía reformar el capitalismo hasta hacerlo gradualmente desaparecer, hoy es funcional al sistema, y ha renegado del marxismo, y se diferencia de los partidos conservadores en sus políticas sociales y en su comprensión desprejuiciada de la diversidad. La fórmula centrista funciona al interior del sistema capitalista como un recurso electorero. El elector –que se maneja como un cliente porque las elecciones funcionan como si fueran un mercado– está harto de que los partidos de derecha y de izquierda se alternen y apliquen políticas similares, y el sistema construye entonces una falsa tercera vía.

«Pero los polos reales no están dentro de un sistema, se contraponen: son el capitalismo y el socialismo. No existe un centro, un espacio neutro entre los dos sistemas. La socialdemocracia se ubica dentro del capitalismo, pero finge ser un centro, que intenta hacer lo que declaramos imposible: tomar lo mejor de uno y otro sistema. En realidad, provoca una alternatividad de métodos, no de esencias. Más allá de casos muy aislados, como pudo haber sido Olof Palme en Suecia, que vivía en un país muy rico, que aún sin haber tenido colonias, como parte del sistema capitalista, también se benefició del sistema colonial y neocolonial.

«La socialdemocracia, que parecía ser la triunfadora, dejó de tener sentido cuando cayó la Unión Soviética y desapareció el campo socialista. Ni siquiera en Suecia pudo mantenerse (Olof Palme fue asesinado). A partir de entonces, el sistema ya no la necesitó y tiene que recomponerse. La Tercera Vía de Tony Blair es un centro que se ha corrido todavía más hacia la derecha: acepta e instrumenta una política neoliberal y se alía a las fuerzas imperialistas en sus guerras de conquista. La historia de la socialdemocracia es esencialmente europea».

–¿Qué papel podrían tener las políticas de centro en Cuba?

–En definitiva, ¿qué es ese centro? Es una orientación política que se apropia de elementos del discurso revolucionario, adopta una postura reformista y en última instancia frena, retarda u obstruye el desarrollo de una verdadera Revolución.

«Y en otros casos, como el nuestro, intenta usar la cultura política de izquierda que existe en la sociedad cubana porque no puedes llegar aquí con un discurso de ultraderecha a tratar de ganar adeptos. Tienes que usar lo que la gente interpreta como justo y con ese discurso de izquierda empezar a introducir el capitalismo por la puerta de la cocina. Ese sería el papel que podría tener el centro dentro de una sociedad como la cubana».

–Con diferentes terminologías y contextos, políticas similares al centrismo han estado presentes en la historia de Cuba desde que el Autonomismo intentara detener la Revolución independentista de 1895… ¿Por qué cree usted que hay una especie de resurgimiento del centrismo en Cuba en el contexto actual?

–En la historia de Cuba está muy clara esa división de tendencias entre el espíritu reformista y el revolucionario. Es una vieja discusión en la historia del marxismo, pero solo voy a referirme a la tradición cubana.

«El reformismo está representado por el autonomismo y por el anexionismo. Hay autores que insisten en decir que el anexionismo aspiraba a una solución radical, porque quería la separación de España. Aquí el término “radical” está mal usado, porque no se iba a la raíz del problema. La solución de anexar el país a los Estados Unidos era solo en apariencia radical porque pretendía conservar los privilegios de una clase social y evitarle además el desgaste económico de una guerra por la independencia, conservar el statu quo a través de la dominación de otro Poder que garantizara el orden.

Las dos tendencias, el anexionismo y el reformismo, tenían como base la absoluta desconfianza en el pueblo. El miedo a “la turba mulata”, como decían los autonomistas.

«El reformismo entreguista ha permanecido a lo largo de la historia de Cuba hasta nuestros días, no se ha extinguido. La Revolución de 1959 lo barrió como opción política real, pero la lucha de clases no ha desaparecido. Si la burguesía o la que aspira a serlo, intenta retomar el poder en Cuba, tanto la que se ha formado fuera del país como la que pueda estar gestándose dentro, va a necesitar de una fuerza exterior que la respalde.

«En Cuba no habría un capitalismo autónomo, no existe ya en ninguna parte del mundo, menos en un país pequeño y subdesarrollado. El capitalismo cubano, como en el pasado, solo puede ser neocolonial o semicolonial. La única forma que tiene la burguesía de retomar y mantener el poder en Cuba, es a través de un poder externo; es la única opción para reproducir su capital, y ya sabemos que la Patria de la burguesía es el capital.

«Hoy existe una situación que favorece este tipo de tácticas centristas, sembradas en Cuba desde el Norte. Termina su ciclo histórico-biológico la generación que hizo la Revolución. Alrededor del 80 % de la sociedad cubana no vivió el capitalismo. Imagínate, Cuba es un país que intenta construir una sociedad diferente a otra que la gente no vivió. Hay una situación de cambio y se introducen nuevos elementos, antes rechazados, en la concepción del modelo económico-social. Es en ese contexto que las fuerzas procapitalistas construyen su discurso seudorrevolucionario, solo en apariencia, enlazado a los cambios que se operan en el país».

–¿La actualización del modelo económico y social cubano tiene alguna semejanza con el Centrismo?

–No la tiene. Apelo a conceptos que hallé en el filósofo argentino Arturo Andrés Roig. Es imprescindible diferenciar dos planos: discurso y direccionalidad discursiva, significado y sentido. Recuerdo que mientras estudiaba la década de 1920, observaba que Juan Marinello y Jorge Mañach decían casi lo mismo, manejaban conceptos muy similares, porque eran intelectuales que estaban en la vanguardia del pensamiento y el arte cubanos. Pero si sigues la trayectoria de ambos, comprenderás que aquellas palabras con significados similares tenían sentidos diferentes. Marinello se integró al Partido Comunista y Mañach fundó un partido de tendencia fascistoide. Uno peleaba por la justicia social y el socialismo, mientras que el otro deseaba tardíamente convertirse en el ideólogo de una burguesía nacional que ya no existía. No creo que esa ruptura sea solo el resultado de una evolución posterior: ya estaba implícita en la diferente direccionalidad histórica de sus discursos.

«Es importantísima esa diferenciación de sentidos, hoy más que nunca, porque vivimos en un contexto lingüístico muy contaminado, promiscuo, en una sociedad global que ha asimilado el discurso e incluso los gestos tradicionales de la izquierda, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial. La lucha de clases se enmascara, y es preciso desentrañar a quienes sirven nuestros interlocutores.

«¿Qué se proponen los Lineamientos? Buscar una vía propia, alternativa, para avanzar hacia el socialismo, ya que no existe ningún modelo universal y cada país y cada momento histórico son peculiares. Un socialismo cubano equivale a decir un camino cubano hacia una sociedad diferente a la capitalista, en un mundo hostil, desde la pobreza, el bloqueo implacable y la ausencia de recursos naturales, si exceptuamos el conocimiento de sus ciudadanos.

«Esa es la situación real de Cuba. Nos proponemos mantener y profundizar la justicia social alcanzada, y para ello debemos dinamizar las fuerzas productivas. Por eso establecemos límites a la acumulación de riquezas y propiedades, y nos preocupamos por los mecanismos de control de esos límites. En sentido inverso, los centristas, con lenguaje parecido al nuestro, sugieren que hemos abandonado el ideal de justicia social, pero exigen una profundización de esos cambios que conduciría al desmantelamiento de lo mínimamente conseguido en términos de justicia. La “profundización” que exigen los centristas, tanto desde el punto de vista económico como político, es una vuelta al capitalismo. Pueden y deben ser escuchadas las opiniones críticas y divergentes en nuestra sociedad, pero todas deben apuntar hacia un mismo horizonte de sentido.

«Cuando alguien dice que el socialismo no ha logrado erradicar la corrupción o la prostitución, yo me entristezco porque sé que es verdad. Pero al mismo tiempo habría que preguntar: “¿el capitalismo qué haría con eso?” Lo multiplicaría.

Cuando la acusación no conlleva un camino hacia el afianzamiento del sistema que tenemos en el país –el único que puede subsanar sus defectos, insuficiencias y errores–, sino hacia su destrucción, la crítica es contrarrevolucionaria.

«Porque no todo lo que hagamos estará bien; nos vamos a equivocar, eso es seguro. El que camina se equivoca. Lo importante es tener la capacidad para rectificar y tener claro el sentido de lo que estamos haciendo, para qué lo hacemos. Si en algún momento perdemos el rumbo, habrá que consultar la brújula que marca el sentido. Que todo lo que podamos hacer ahora, y lo que discutamos, esté marcado por la clarificación de qué queremos y hacia dónde vamos».

–¿Se puede ser centrista y revolucionario al mismo tiempo?

–No, en absoluto. Un reformista no es un revolucionario. Lo que no significa que un revolucionario no pueda hacer reformas. Los revolucionarios hicimos la Reforma Agraria, la Urbana… Ser reformista es otra cosa.

«El reformista confía en las estadísticas y en descripciones exhaustivas de su entorno que terminan haciéndolo incompresible. Una descripción minimalista de las paredes de esta habitación no nos permitiría entender dónde estamos, porque este cuarto está en un edificio, en una ciudad, en un país, es decir, la descripción, para ser útil, presupone una comprensión mayor. Hay que alzarse en vuelo de cóndor para ser revolucionario, que es lo que Martí exigía.

«El reformista es descriptivo –cree que la realidad se agota en lo que ve y toca–, por eso se confunde y falla. En la política, el reformista solo puede sumar los cuatro elementos visibles del entorno social. El revolucionario añade un quinto elemento subjetivo no detectable a simple vista. Un elemento que el reformista no toma en cuenta, porque no confía en el pueblo. Podemos resumir ese quinto elemento en el histórico reencuentro en Cinco Palmas de los ocho sobrevivientes del desembarco del Granma, dicho en palabras de Raúl: “Me dio un abrazo y lo primero que hizo fue preguntarme cuántos fusiles tenía, de ahí la famosa frase: ‘Cinco, más dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!’”. Es el salto sobre el abismo que pedía Martí.

«Eso es lo que diferencia a un revolucionario de un reformista. Y un centrista es algo peor que un reformista, porque de alguna manera es un simulador.

«En la tradición europea toda esa trama conceptual, teórica, política que se fue urdiendo desde el siglo XIX le otorga cierta espesura a los debates. En Cuba esos debates manifiestan su trasfondo de forma mucho más evidente. Y toda esa palabrería de juntar capitalismo con socialismo, de quedarte en un plano discursivo revolucionario, pero en la práctica contrarrevolucionario, de alguna manera, a mi modo de ver, también evidencia cierto nivel de cobardía, cierta incapacidad para liderar un proyecto en el cual crees. Esas personas creen en un proyecto que es opuesto al nuestro, pero no tienen la fuerza política ni la valentía suficiente para enarbolarlo abiertamente».


(Tomado de Cubadebate)

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Lenin Delgado dijo:

1

7 de julio de 2017

02:02:42


Lamentablemente al socialismo la tarea le es mucho más difícil, pues es muy difícil convencer sin el peligro de caer en la "trova política". El centrismo como arma es capaz de "convencer" sin entrar mucho en detalles pues de hecho no le conviene, mientras sí logra "convencer" de lo malo de la "trova política" simplificando los problemas y dando soluciones "reformistas" sin entrar en detalles. Asi la juventud que no vivió ni siquiera los años 70, 80 e incluso 90 no "soporta" que le hablen con la "trova política" pues es muy difícil de asimilar cuando no es inteligente y si conformista y simplista. Lo que expresa Enrique Ubieta lamentablemente no le interesa escucharlo ni entenderlo a una parte de la juventud de hoy en día, y lo dejo en solo "una parte" para no caer en absolutismos subjetivos. Podremos engañarnos y eso es lo peor, mientras sabemos muy bien cómo piensan y actuan nuestros hijos. Una muestra fehaciente de ello es qué porciento de la juventud vio la excelente serie "LCB: La otra guerra", ¿cuántos se sintieron atraidos por ella? El discurso puede que se haga con eficiencia mientras realmente no llega con la eficacia necesaria; y si no llega no convence. ¿Qué hacer para lograr que llegue? ¿cómo lograr que nuestra juventud de por sí sola el salto sobre el abismo? Esa es la gran tarea.

Julián Morales Sanchez dijo:

2

7 de julio de 2017

02:12:37


El Índice de Desarrollo Humano de un país está relacionado con tener una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. Países con alto Índice de Desarrollo humano son: Noruega, Suiza, Países Bajos, Dinamarca que no tienen ni un capitalismo salvaje ni son de la extrema izquierda, qué pena profesor pero los resultados hablan por sí solos.

javier cuza Respondió:


7 de julio de 2017

14:31:05

Tiene usted toda la razon , no es el sistema en si ,si no la educacion y valores que cada gobierno inculque en sus ciudadanos hay paises capitalistas donde la mayoria de sus habitantes presentas valores humanos altisimos y hacen que su pais avance y hay paises que tuvieron durante decadas un socialismo y comunismo que les dio toda la educacion posible con atencion en muchos aspectos y hoy en dia la poblacion de estos paises tiene un alto indice de criminalidad e indisciplina social , si agarras la poblacion de holanda y la mudas para haiti y la de haiti para holanda en 15 años holanda estara como haiti y haiti como holanda y no tiene nada que ver con xenofobia ni racismo puesno lo soy .

roberto Respondió:


7 de julio de 2017

15:42:21

Creo que el amigo Julián no entendió. Sin el capitalismo "salvaje" de Haití, de Guatemala o de Honduras, no podría existir el capitalismo "bueno" de Suiza, Paises Bajos o Dinamarca. No hay capitalismo bueno ni capitalismo malo. Hay capitalismo y punto. Bueno para unos pocos y malo para muchos.

Israel Respondió:


7 de julio de 2017

17:14:52

Julián, has dado en el clavo. Y sí, cuando se habla de economía, de desarrollo y de bienestar, hay que hurgar en los países que lo han conseguido sin caer en el capitalismo salvaje ni en el socialismo de barricadas. Noruega, Dinamarca, Finlandia. Pero a España no le va tan mal, ni a Francia. Con sus bemoles, pro hay progreso. La gente vive bien, tiene unos servicios de salud que son un lujo. ¿Por qué no mirarnos en estos espejos que van más hacia el centrismo? Sí, una combinación de lo bueno de cada sistema. Porque la historia de la humanidad todavía se está escribiendo, y quedan muchas páginas. El error de Cuba fue asumir que el socialismo (le versión cubana) era la receta para todos nuestros males. ¿Y qué tenemos hoy? Un país sin economía, sin recursos, y sin proyectos de desarrollo real. Lo demás son discurso estériles. Uno de nuestros problemas más graves es que no tenemos ni la más remota idea de qué es economía y cómo administrarla. Los jóvenes no son tontos, aunque pensemos que nosotros, los más adultos, tenemos, siempre, la última palabra. No, la última palabra la tienen nuestros jóvenes. Y hay que confiar más en ellos. Los tiempos cambian, las ideas evolucionan. Mientras no asumamos eso, Cuba será un pobre país del 3er mundo y no tendrá futuro.

Orlando Chirino Respondió:


7 de julio de 2017

17:32:06

De acuerdo. El ser humano es el problema. Es este quien ha creado los sistemas económicos, políticos y religiosos a través de la historia. Es este quien ha causado todas las guerras y la destrucción que traen. Los valores o la carencia de estos se aprenden en el hogar. Muchas veces el no aceptar o minimizar esta realidad tiene que ver con la negación que usamos como mecanismo de defensa para reprimir el recordar los errores cometidos en nuestra crianza o cuando criamos a nuestros hijos, los traumas que nos han causado o que hemos causado. Como psicólogo he estudiado detalladamente la vida de aquellos que han cambiado la historia para bien o para mal y muchas cosas interesantes aprendemos de la niñez que vivieron y su influencia en la personalidad de ellos y quienes los siguieron.

Camila Mayo Respondió:


8 de julio de 2017

00:11:31

Israel, lo que dice suena muy bien, pero le hago notar que ninguno de sus ejemplos corresponde a un país subdesarrollado. Hay decenas de países capitalistas subdesarrollados en el mundo y resulta que usted no pudo poner un solo ejemplo que fuera más cercano a la realidad cubana. A mí, por lo menos, eso me hace dudar. Ni España ni Francia se hicieron ricos de hoy para mañana gracias al capitalismo y si bien sus estándares de vida son superiores a los de muchos países subdesarrollados, habría que ver qué tienen que decir los millones de desempleados que no pueden pagar esos estándares de vida. Yo sigo creyendo que hay muchas cosas que mejorar en Cuba, pero dentro del socialismo

Javier Cuza Respondió:


8 de julio de 2017

14:35:07

Creo que el caso de Holanda y Haití que expuso es bastante simplista por decirlo suave. Usted compara a un acérrimo colonizador con un recontramachado colonizado. En este artículo se le da un "crédito" extremadamente simplista a lo países nórdicos a los cuales nadie les quita sus méritos, solo que habría que ver bajo cuales cirscunstancias. Países organizados en muchos aspectos, si, habría que aprender bastante en ese aspecto y no lo niego, pero ¿como es posible que ese "superorden" no les ha servido para acabar con sus bancos convertidos en paraísos fiscales y tierra fértil de una superorganizada corrupción, mafias del sexo y y de los negocios, drogas, venta de órganos, trasiego ilegal de personas y capitales? No todo es tan simple, y todos esos males sin embargo la Cubita pobre, recontra bloqueda y machacada política y económicamente (con sus propios defectos que tampoco los negamos) ha sabido mantenerse muchísimo mas alejada de todos esos males y vicios con un supuesto menor orden. Sucede que todas las realidades son diferentes, todos los países tienen sus características y aquí se trata de un tema muy específico, centrismo ideológico, es un tema de estudio y no de acción, que nos debe ayudar para emprender tareas muy difíciles como las que yo explresaba en mi comentario: convencer a la juventud cubana de no dejarnos caer en tentaciones que echen por tierra todo lo logrado por la revolución. Tarea muy difícil, más cuando muchos sí notamos y no ocultamos la falta de interés de ellos por el camino futuro.

Lenin Delgado Respondió:


8 de julio de 2017

14:36:19

Cometí el error de firmar como Javier Cuza, cuando realmente mi comentario anterior era en respuesta al suyo. Mis disculpas.

Moinante Respondió:


12 de julio de 2017

03:12:19

Cierto lo que dices en tanto en cuanto no tengas en cuenta un principio fundamental del análisis. Su bienestar viene dado por la desigualdad existente en el intercambio de valores en el comercio internacional, sino toda la miseria en la que vive las poblaciones latino-americanas no existiría y están bajo el sistema capitalista. Quieres vivir como vive la población de Haití, México, Puerto Rico, etc... Solamente con lo inmediato, lo empírico, afirmaríamos que la tierra es plana y que el sol gira en torno a la tierra; es preciso distanciarse de la inmediatez y utiliza la metodología adecuada para poder conocer, todos sabemos cortar pero no operar.

danilo santiesteban Respondió:


19 de julio de 2017

16:48:59

comparto su opinión

Amado Respondió:


21 de julio de 2017

09:42:19

Entienda que el Capitalismo trae en sus entrañas la destrucción de los seres humanos, porque está basado en los sentimientos negativos del HOMBRE (tener más que el otro a cualquier precio) y el Socialismo también es tener, pero para TODOS y esas dos vertientes son imposible de simultanearse, nosotros lo hemos intentado pero la avalancha de ideas retrologas que nos llegan a diario en películas, series, videos, etc. hace difícil que muchos entiendan los objetivos del Socialismo, porque no por gusto Ernesto Guevara sugirió formar un Hombre Nuevo

Pedro Monreal dijo:

3

7 de julio de 2017

04:52:59


Con el mayor respeto, la idea de que "el reformista confía en las estadísticas y en descripciones exhaustivas de su entorno que terminan haciéndolo incompresible", es una noción que no tiene credibilidad alguna desde la segunda mitad del siglo XVII. Probablemente los nombres de William Petty y de John Graunt no le digan nada al entrevistado, pero lo que hoy se conoce como estadística moderna cobró forma en la Inglaterra de Oliver Cromwell. Sugerir, a estas alturas, que para entender al mundo -incluyendo Cuba- lo que debe hacerse es desconfiar de las estadísticas y de las descripciones exhaustivas, es el camino mas corto y directo hacia el oscurantismo.

Antonio Vera Blanco dijo:

4

7 de julio de 2017

05:27:46


Gracias José Raúl Concepción. Mis saludos y felicitaciones al estimado Enrique Ubieta. No se podría decir mejor que con esas palabras que podemos leer en este artículo. Desde mi modesta visión técnica me expreso diciendo, que debemos acopiarnos de las mejores técnicas y prácticas disponibles. ¿Para qué y para quién? Para hacer el bien al hombre, su sociedad y ambiente (la Naturaleza). Todo ello sin buscar, ni usar fórmulas fáciles, este a sido nuestro eterno enemigo.

Dieudome dijo:

5

7 de julio de 2017

07:19:58


Un artìculo excelente y esclarecedor! La ùnica discrepancia que tengo es que lamentablemente las reformas e ideas de tendencia"centrìsta" no han desparecido, estàn muy arraigadas en nuestro paìs y estoy convencido de que algunos de los que optaràn por el relevo en el gobierno tienen esas ideas en su cabeza y les advierto, eso serìa una traiciòn a todos y todas los que lucharon o murieron por este ideal. Yo qusiera que antes del relevo , se estableciera judicialmente una clàusula o ley para que si alguno se decide a imponer esta tendencia sin la consulta del pueblo, pueda ser perseguido judicialmente o para aquellos que aprovechando los cargos o posiciones preponderantes se puedan enriquecer sobre las espaldas del pueblo. Un poeta español que estuddiamos en la secundaria bàsica, si mal no recuerdo fue Miguel Henrìquez que escribiò ..."cuìdate España tu propia España, cuìdate de la hoz sin el martillo, cuìdatre del martillo sin la hoz..." lo estoy sacando de su marco natural pero està muy bien traido al caso, pues pienso que siempre el factor quee destruye los buenos ideales es^el factor humano, el hombre, con sus miseerias y ambiciones. Tengo miedo por lo que haràn los pròximos gobernantes que tengamos en el paìs. Señor Enrique Ubieta, muchas gracias por este artìculo. me giustarìa que los futuros gobernantes lo tengan en cuenta, por el respeto al pueblo. Muchas gracias.

Noel Montes de Oca Respondió:


7 de julio de 2017

17:29:07

Creo que fue Voltaire quien dijo algo así como: " Disiento en todo lo que dices, pero defiendo con toda mi alma el derecho que tienes a decirlo" Si los Centristas (no se si ellos se hacen llamar así o se les llama así) tienen sus criterios, pues escuchémoslos, pero directamente no a través de intermediarios. El debate entre dos personas que piensan igual se torna aburrido porque no hay antagonismos. Abran un espacio donde se debata directamente con ellos, a ver si se atreven a venir, en la televisión, en la radio, en la prensa y ahí mismo si no tienen razón en lo que dicen, pues se quedarán desarmados y no tendrán seguidores. Veo que están sacando con mucha fuerza eso del Centrismo ahora, a ver si no califican de centristas ahora a los que quieren cambios para mejorar la sociedad dentro del sistema Socialista. Siempre he dicho que los extremos son malos en la mayoría de las situaciones de la vida. Una y mil veces diré, no se puede poner sancadillas al desarrollo de las fuerzas productivas, luchemos por una sociedad donde todos crezcamos. Una sociedad donde los ricos sean más ricos y los pobres menos pobres, donde cada ciudadano vea que de un año a otro avanza. Cobremos más impuestos mientras más se gane, y ese dinero lo emplearemos en levantar a aquellos que no pueden hacerlo por si mismos. Controlemos, pero no matemos el talento y la iniciativa. Si alguien se hace rico trabajando, pues bienvenido sea, eso querrá decir que también ha aportado más a la sociedad con sus contribuciones. Si le preguntas a cada ciudadano del mundo si quisiera ser rico, creo que la gran mayoría diría que si. Nadie quiere pasar por esta corta vida de pobre y sin posibilidades.