ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Lo he dicho más de una vez: sigo con fidelidad inquebrantable la correspondencia de los lectores que aparece en nuestros diarios. A veces soslayo los titulares de primera plana para acudir a esas misivas, que llegan de todas partes. Tengo conciencia plena de estar ante la expresión minúscula de una realidad más compleja. Está fuera de mi alcance ofrecer soluciones a los problemas puntuales que allí se plantean. Sin embargo, el muestrario me invita a compartir algunas reflexiones de orden general.

La lógica indica que el reducidísimo espacio de nuestros periódicos impone una selección del material recibido. Pero la más elemental aplicación del sentido común sugiere otro ángulo de la cuestión. Quienes se deciden a formular una denuncia pública y responsable, representan al sector más batallador de la sociedad, confiado en la vía institucional para la solución de los asuntos más acuciantes. Reclaman lo suyo, pero al hacerlo se convierten en portadores de las inquietudes de muchos otros. Aunque no se lo propongan de manera consciente, su gesto tiene implicaciones solidarias.

Más allá de contextos y situaciones específicos, la lectura sistemática de los mensajes revela la existencia de problemas comunes, generalizables al conjunto del país. Por ese motivo, las respuestas, muchas veces formales, no satisfacen al lector común, porque la naturaleza de los asuntos requiere la aplicación de políticas. Un breve resumen, carente de una base de investigación científica, me lleva a señalar algunos rasgos comunes. Los casos de adulteración de productos y precios, tanto como determinadas indisciplinas en la transportación, se remiten a la incorporación a nuestro vivir cotidiano de manifestaciones de soborno y corrupción, lesivas a la satisfacción de necesidades básicas del ciudadano y al sistema de valores preconizado por nuestra sociedad. Con frecuencia preocupante, aparecen manifestaciones de desidia ante problemas con graves consecuencias en la preservación de la higiene en nuestras ciudades. Se trata, nada menos, de graves atentados contra la salud, en contradicción con nuestros principios y con las costosas inversiones que llevamos a cabo para la prevención de enfermedades y epidemias, no todas ellas derivadas de la acción de los mosquitos.

Padecimiento de larga data, con el que casi todos hemos tropezado alguna vez, la pesadilla de las tramitaciones burocráticas parece no tener coto. En este caso, no nos encontramos ante limitaciones de recursos materiales, sino con un ámbito en que la subjetividad desempeña un papel decisivo, puede rozar con la tentación del soborno e implica con frecuencia falta de compromiso con la responsabilidad que corresponde al funcionario.

Las conductas de este tipo son inadmisibles. Tienen que constituir motivo de escándalo y repulsa. No pueden incorporarse al vivir cotidiano de manera tan natural y previsible como la amanecida de una nueva jornada. Vulneran los fundamentos de nuestro proyecto social, solidario por naturaleza y necesidad, lo que se traduce en el plano de lo concreto y tangible en la capacidad de colocarse en el sitio de ese otro, apremiado por problemas acuciantes, condenado a un largo y sudoroso peregrinar para realizar trámites y en el de aquellos otros que se desplazan en función de cumplir tareas de servicios imprescindibles para todos. La sociedad es una nave en la que los remos han de moverse a la misma vez, donde la armonía es fuente de bienestar.

Estamos en presencia de subjetividades que se convierten en factores objetivos que frenan el impulso necesario al proceso transformador de la sociedad y para la solución de problemas de orden económico, porque la desidia, la mala administración, el despilfarro y el incumplimiento de los planes lesionan las actitudes de los seres humanos que impulsan la carreta, con sus manos y pensamientos.

La presión social y difusión periodística contribuyen a colocar los valores en el sitio que les corresponde. El efecto concientizador requiere también el adecuado ejercicio de la autoridad, basado en la intolerancia con lo mal hecho, en el respeto a las normas y leyes establecidas, así como en la respuesta rápida a los reclamos del demandante. Urge también, a la luz de los cambios, eliminar trámites supervivientes de etapas precedentes. Suprimir plantas parasitarias, limpiar el terreno y cerrar las vías al actuar disolvente de quienes eluden el cabal cumplimiento de sus obligaciones.

Presión social y estricta obediencia de la ley han de articularse y andar juntas con el propósito de involucrar a los ciudadanos en la defensa de principios de beneficio común. El puente tendido entre ambas fortalece la imprescindible interdependencia entre control institucional y social.

Para sobrevivir, nuestra especie tuvo la necesidad de agruparse. Las costumbres se hicieron normas de conductas. Con el transcurso del tiempo, las necesidades se multiplicaron. El cuerpo social más complejo demandó la instauración de leyes.

Los griegos dieron nombre al arte y la ciencia de gobernar. Lo llamaron política. Con el andar de los siglos, arribamos a una contemporaneidad que entrelaza nuestro quehacer cotidiano con las grandes conmociones planetarias. Consecuencia de ese proceso, la palabra política ha extendido su alcance y sus significados. Concierne a los conflictos derivados de la imposición de un poder hegemónico y a aquellos otros, aparentemente de menor cuantía, que perturban la existencia del ciudadano común. Estos últimos no pueden minimizarse. Socavan la confianza en la vía institucional y, más grave aún, vulneran la razón de ser de un proyecto social orientado a la conquista de espacios crecientes de justicia.

Porque llega a tocar zonas sensibles de nuestra existencia concreta, la política concierne a todos. Importa entender el diseño de las estrategias y los conceptos que las animan. Interesa saber la marcha de los acontecimientos que habrán de repercutir en nosotros. Para no caer en abstracciones, las ideas generales toman cuerpo en el barrio, en la escuela, en la guagua, en la oficina de trámites. Desde el actuar en la base, se edifica el compromiso con el proyecto grande, la batalla por el mejoramiento de la que todos hemos de sentirnos partícipes. (Tomado de Juventud Rebelde)

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sergio dijo:

1

19 de junio de 2017

08:47:02


Dra.Pogolotti.Comparto totalmente sus criterios,la sociedad cubana desgraciadamente segun mi opinion está sobrecargada y afectada con el BUROCRATISMO que nos consume a diario,la CORRUPCION cada dia gana mas terreno,la falta de CREDIBILIDAD en la gestion de los organismos del nivel central y de los Gobiernos Provinciales y Municipales,la ASFIXIA de las Empresas Estatales con las INFORMACIONES solicitadas por los Ministerios,el PAPELEO GENERALIZADO para todo,la INDISCIPLINA SOCIAL gana cada ves mas terreno,la INCOMPETENCIA de muchos dirigentes,la BLANDENGUERIA DEL ESTADO en muchos de los problemas descritos es lo que mas incomoda a la poblacion,no es posible que el Gobierno continue permitiendo el robo descarado de Empresarios y Boteros,todo esto desanima al pueblo,solo hay que estar en colas,omnibus,centros laborales para escuchar las opiniones del pueblo.Ojala y seamos capaces de revertir esta situacion algo en lo que no creo.

sergio dijo:

2

19 de junio de 2017

09:08:16


Excelente escrito de la Dra Pogolotti,el criteri y los comentarios del pueblo deben tenerse en cueta,quisiera saber por que ya no esta entre las columnas de CUBADEBATE la VALE NO VALE donde se ven los criterios del pueblo en diferentes lugares del pais,parece que a alguien no le gustó las decenas de denuincias alli expresadas por mal trabajo y deficiencias de los funcionarios y dirigentes.

Daniel Noa dijo:

3

19 de junio de 2017

09:27:25


Ojalá las palabras de la Dra Pogolotti sean leídas y asimiladas por los verdaderos destinatarios de las mismas...La historia de la civilización humana no ha perdonado jamás a las instituciones que han sufrido la pérdida de la credibilidad...han sucumbido. Sólo la Iglesia Católica ha logrado a lo largo de dos mil años sobrevivir a sus crisis en varios momentos que que ha estado tocando fondo en térmibnos de credibilidad...Ha hecho cambios sustanciales....Si no, veamos como en cierto momento Galileo estuvo a punto de ir a la hoguera por aquello de "epur si muove"...y algo más de 500 años después resulta que aquellas teorías suyas fueron las que permitieron que los Tres Reyes Magos encontraran el camino para llegar al pesebre de Belén con los regalos para el recién nacido Jesús...

victor faife dijo:

4

19 de junio de 2017

09:44:26


Muchas gracias a la Profesora Grasiela Pogolotti. Comparto plenamente sus observaciones sobre el seguimiento, respuesta y solución ( si posible) a los lectores que se dirigen a nuestra Prensa. No podemos dejar que los espacios de participación popular ( sumamente limitados por multiples razones) se convierta en una rutina mediatica vanal o en la ultima plegaria de los ciudadanos. Los que envían sus comentarios, insatisfacciones, recomendaciones , criticas son muchas veces a titulo personal ( aunque a veces lo han hecho colectivos de trabajadores o ciudadanos) pero son reflejo de problemas sociales que van enraizando en nuestra cotidianidad. Muchas veces el que escribe, tiene el tiempo, la facilidad de expresión, el medio de comunicación, la voluntad con la que no cuentan muchos que padecen estos mismos problemas que se publican semana tras semana, por lo tanto merecen atención seria y profunda tanto de las instituciones que dan respuesta como de los medios periodísticos e informativos.....recuerden...un látigo con cascabeles

El Oriental dijo:

5

19 de junio de 2017

09:53:52


Buenos días, ademas del aporte intelectual que sera su legado, considero que uno siempre viene a cumplir funciones en la vida y dejar y es la mayor satisfacción que de un ser humano es lograr tener que vincularse con todos esos temas en donde se puede hacer un gran aporte y creo que esa también es su meta,yo particularmente la felicito y no es facial muchas veces ante tantos dogmatismos y formalismos y censuras,pero siga adelante, Dios tiene en ud. una misión.