ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Pintura de Manuel Mesa

A Carlos Manuel de Céspedes suelen llamarle, por su impronta en nuestra primera guerra independentista, el Hombre de la decisión. No dudó en iniciar la contienda, en su ingenio Demajagua, el 10 de octubre de 1868, cuando algunos vacilaban y proponían aplazamientos que, de haberse concretado, hubieran sido un suicidio para la causa libertadora.

Pero no podemos reducir al abogado bayamés solo a la condición de iniciador de la contienda, de haber sido el «primero en obrar».

El propio José Martí, a quien en ocasiones se cita fuera de contexto, si bien alababa de Céspedes el ímpetu y el arrebato, también subrayaba que en aquella alborada de octubre había desplegado las dos banderas del movimiento revolucionario cubano: «Y no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos, y los llamó a sus brazos como hermanos».

Desde el pronunciamiento del ingenio Demajagua, los combates por la independencia absoluta en Cuba están indisolublemente ligados a la lucha por conquistar toda la justicia social para todos, que en 1868 tenía que partir necesariamente de la abolición de la esclavitud, porque para nuestros próceres, no podía existir en una Cuba emancipada un cubano que no fuera enteramente libre.

En un primer momento, en aras de un frente amplio unido de toda la cubanidad y para no atemorizar a la sacarocracia criolla, Céspedes planteó en el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba, dirigido a sus compatriotas y a todas las naciones (más conocido como el Manifiesto del 10 de Octubre) que los insurrectos deseaban «la emancipación gradual y bajo indemnización, de la esclavitud».

Confundiendo la táctica con la estrategia, quienes actualmente pretenden el desmontaje de la historia nacional y la satanización de los fundadores de nuestra nación, manipulan esta frase para argumentar que el Padre de la Patria no era un antiesclavista convencido, soslayando el gesto de liberar sus propios esclavos, aquel 10 de octubre, y omitiendo deliberadamente que en el manifiesto se subrayaba la admiración por el sufragio universal, que en una Cuba independiente le otorgaría al exesclavo la misma facultad de elegir y ser elegido del que gozaría el antiguo amo.

También olvidan que fue su circular del 25 de diciembre de 1870 la que verdaderamente puso fin a la esclavitud en el campo insurrecto, al precisar que los libertos estaban en iguales condiciones que los demás ciudadanos en la República de Cuba en Armas.

No solo fue un antiesclavista radical. Ante el hecho de que el gobierno de Estados Unidos nunca quiso reconocer la beligerancia de los cubanos en su lucha por la independencia contra la metrópoli durante la contienda del 68 e incluso obviaba mañosamente el estado de guerra en que se hallaba la Isla, denunció el apoyo de la nación norteamericana a Madrid en su genocidio contra nuestro pueblo.

En su célebre carta al congresista estadounidense Charles Sumner, fechada el 10 de agosto de 1871, el abogado bayamés precisaba que en tres años de conflagración, España había «aumentado sus fuerzas navales hasta llegar a tener en condiciones 83 buques en las costas de Cuba operando el bloqueo», gracias a que, en Estados Unidos, contrató «la construcción, armamento y equipos de 30 cañoneras de vapor. Tan considerables recursos allegados con grandísimos esfuerzos y sacrificios por España ponen de manifiesto por sí mismo el estado de guerra en la colonia».

Céspedes le reprochaba a Washington «el apoyo indirecto material y moral al opresor contra el oprimido, al fuerte contra el débil, a la monarquía contra la República, a la Metrópoli europea contra la colonia americana, al esclavista recalcitrante contra el libertador de cientos de miles de esclavos. Mas, no por eso ha menguado la consideración del pueblo de Cuba hacia el de Estados Unidos, ambos son hermanos y permanecen unidos en espíritu a pesar de la conducta de la administración de este último, que no me corresponde calificar».

Llegue o no llegue el reconocimiento de beligerancia a los cubanos y el cese del apoyo a España, afirmaba, «la Revolución Cubana vigorosa es ya inmortal; la República vencerá a la monarquía, el pueblo de Cuba, lleno de fe en sus destinos de libertad, y animado de inquebrantable perseverancia en el sendero del heroísmo y de los sacrificios, se hará digno de figurar, dueño de su suerte, entre los pueblos libres de América».

Y en un ejemplo de intransigencia revolucionaria, que prefiguraba al gesto viril de Maceo en Baraguá y al verbo encendido de Martí en Vindicación a Cuba, concluía el Padre de la Patria: «Nuestro lema es y será siempre: Independencia o Muerte. Cuba no solo tiene que ser libre, sino que no puede ya volver a ser esclava».

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Amaury dijo:

1

18 de abril de 2017

12:00:24


Pedro:excelente su articulo. lo felicito: y de esos articulos son necesarios en nuestra patria. De analisis profundos que despierten la curiosidad por buscar. Y usted fue breve pero certero.

fernando castro dijo:

2

18 de abril de 2017

15:05:12


Con el impetu de Cespedes, la intransigencia de Maceo, el verbo de Martí y la sapiencia de Fidel junto a Raúl y el Partido continuamos la lucha iniciada el 10 de Octubre de 1868 . A 198 años del natalicio del Padre de la Patria, presente en el corazón de todos los cubanos.

El Datilero dijo:

3

18 de abril de 2017

16:22:22


Muy bien articulo,desearia que muchos jovenes,sigan el ejemplo,a mi me gusto mucha la historia de Cuba,y por eso aquien Mexico o en Alemanis cuando alguien me pregunta cosas de Cuba,les doy respuesta,porque algunas personas no pueden enyender,porque los Cubanos amamos tanto,nuestro pais y a nuestros Heroes....Gracias Buen Articulo...

El Datilero dijo:

4

18 de abril de 2017

16:25:59


Me gustaria,que les hablaron a los lectores mas sobre Maximo Gomez,porque hay personas que no saben,que el era Dominicano y vivio en mi pueblo El Datil,Bayamo...

Nicolás Garófalo Fernández dijo:

5

21 de abril de 2017

15:36:01


Honor a Pedro A García por demostrar para los patriotas de hoy que Céspedes sí era un antiesclavista convencido. Escribir la historia así en su complejidad y proclamar las verdades cuando se quiere manipular y manchar lo mejor de nuestras raíces, muchas gracias y adelante, que falta nos hace. N. Garófalo, maestro.