ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Tomado de Cuba Cien años de Humor Político.
Foto:
Archivo

La voladura del acorazado Maine, en plena rada habanera, le dio a Estados Unidos el pretexto para intervenir en la guerra del 95 y cumplir su tan soñado deseo de apoderarse de Cuba. Pero las suspicacias de ciertas potencias europeas le obligaron a mostrarse moderado y enmascarar sus propósitos con un manto humanitario. De ahí que en la Resolución Conjunta del 20 de abril de 1898, verdadera declaración de guerra a España, se afirmara hipócritamente «que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente».

Incluso en el mencionado documento el doblez alcanzaba magnitudes mayúsculas: «los Estados Unidos por la presente declaran que no tienen deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando ésta se haya conseguido, de dejar el gobierno y dominio de la Isla a su pueblo».

Muy pronto se vio la diferencia entre lo dicho y lo hecho. En el Tratado de París (diciembre de 1898) se excluyó a los mambises de las negociaciones y en el texto del convenio, donde a la Mayor de las Antillas se le reducía a la categoría de botín de guerra, nada se hablaba de su independencia. Cuba fue tratada durante la ocupación estadounidense como un país enemigo ocupado. Pero cuando comprendió que la anexión de la Isla no era factible, dado el espíritu independentista de los cubanos, Washington apeló al neocolonialismo.

Para que dotara a la futura Cuba independiente de una Carta Magna se convocó a una Asamblea Constituyente. El 25 de febrero de 1901, cuatro días después de que este órgano en La Habana concluyera sus labores, en el Senado de los Estados Unidos el congresista Orville Platt presentó una enmienda sobre las relaciones que habrían de existir entre esa nación y la Isla. Entre otros acápites controvertidos, en este proyecto el imperio norteño se arrogaba el derecho a intervenir en el país antillano cada vez que lo estimara necesario. Además de que Cuba tenía que ceder parte de su territorio para que el vecino norteño construyera bases navales y carboneras.

Aprobado el documento injerencista por los senadores imperiales, la Cámara de Representantes estadounidense lo ratificó sin modificación alguna el primero de marzo y al siguiente día, el presidente Mc Kinley la sancionó como ley.

Veinticuatro horas más tarde, se le comunicó a la Asamblea Constituyente cubana que la Enmienda Platt tenía que ser incluida como apéndice de la Constitución de la futura república.

El país entró en un periodo de agitación extraordinaria. Las manifestaciones se sucedían unas a otras en todos los pueblos, en son de protesta contra la imposición de los Estados Unidos. En la propia Asamblea Constituyente arreciaron los debates entre los intransigentes, quienes se oponían a la injerencia, y los capituladores, quienes aceptaban el protectorado yanqui.

A unos y otros alertó el delegado Juan Gualberto Gómez: «Solo vivirán los gobiernos cubanos que cuenten con su apoyo y benevolencia (del gobierno de Estados Unidos); y lo más claro de esta situación sería que únicamente tendríamos gobiernos raquíticos y míseros, (…) condenados a vivir más atentos del beneplácito de los Poderes de la Unión que a servir y defender los intereses de Cuba».

Otro de los intransigentes, Salvador Cisneros Betancourt, clamaba: «con las dichosas relaciones propuestas, Cuba no tendrá su independencia absoluta; y desafío al más erudito diplomático que me diga qué clase de Gobierno tendrá, porque al aceptarlas, ni tendrá soberanía, ni independencia absoluta, ni será república, ni anexada, ni protegida, ni territorio de los Estados Unidos».

Por desgracia, estas voces no fueron escuchadas y el bando de los capituladores en la Asamblea Constituyente devino mayoría. El 12 de junio de 1901, de los 27 delegados asistentes a la sesión, 16 votaron por la aceptación de la Enmienda Platt.

El pueblo cubano había sido derrotado, pero no vencido. Prosiguió la lucha contra la Enmienda, encabezada por los pensadores más radicales de la época. Juan Gualberto, Cisneros Betancourt, Enrique José Varona y Enrique Collazo, entre otros, devinieron estandartes del antinjerencismo. Luego continuaron esa labor las nuevas generaciones (Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras).

El 29 de mayo de 1934, Washington comprendió lo obsoleto de este mecanismo de dominación y decidió sustituirlo por otros más eficaces que aseguraran la dependencia de la isla al vecino norteño. En cuanto a la Base Naval de Guantánamo, mantuvieron su ilegal ocupación incluso hasta hoy, a pesar de las continuas reclamaciones del pueblo cubano que demandan su devolución.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

serbando dijo:

1

1 de marzo de 2017

23:06:55


le hemos dado entrada al imperialismo y este para no variar apoyo la provocacion de Almagro en la habana,desde la embajada yankee salieron las instrucciones,el imperio manda a muchas personas a cuba hacer labor de 5ta columna,pero no veo que hagamos nada por revertirlo,la revolucion cubana camina por la cornisa.

Miguel Angel dijo:

2

2 de marzo de 2017

07:31:41


Magnífico trabajo presentado por el profesor Pedro Antonio García, si me permite, quisiera expresar algunas palabras. Fue expresado por Thomas Jefferson primero y por su sucesor presidencial, James Madison, después, cuando en 1810 cuando señaló: “...la posición de Cuba da a los Estados Unidos un profundo interés en el destino de esa isla que … no podrían estar satisfechos con su caída bajo cualquier gobierno europeo, el cual podría hacer de esa posesión un apoyo contra el comercio y la seguridad de los Estados Unidos.” El presidente John Quincy Adams, en 1923, fue mas preciso: “Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física..., así Cuba una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno”. Es evidente que, a la altura de abril de 1923, el gobierno de eeuu consideró necesario definir la política hacia Cuba, desde lo que se denominó desde entonces la “política de la fruta madura”. Este diferendo existe entre eeuu y Cuba hace casi dos siglos, no como plantean algunos candorosos (tal como aquel Sr q expresó en este diario, q no existía bloqueo por parte de los eeuu a Cuba, q tal afirmación es mentira) o mal intencionados, q surge como resultado de las medidas revolucionarias a partir de 1959, ésta fue la explosión definitiva del conflicto. De forma astuta y ladina, el gobierno yanqui, esperó el momento oportuno, para engañar a muchos cubanos, a la opinión pública mundial, brindar su "desinteresada ayuda" a la isla, para apoderarse de su codiciada fruta madura. En esta miserable situación nos mantuvimos, no sin ofrecer resistencia y lucha, por espacio de mas de medio siglo, hasta q llegó el Comandante Fidel y mandó a parar. La misma suerte correrán el bloqueo económico, comercial y financiero a yanqui a Cuba, la devolución del territorio de la BNG, ocupado ilegalmente y el resto de las demandas del pueblo cubano hacia el gobierno gringo, se impondrá el coraje y la dignidad del pueblo cubano, así como el apoyo mayoritario de la comunidad internacional. "Queremos una Cuba cubana y no anglosajona", como expresó ayer el profesor Dr Eduardo Torres-Cuevas. Vivan Martí y Fidel !!!! Viva Cuba Libre e independiente!!!!

Fegar dijo:

3

2 de marzo de 2017

07:57:21


JQuince Adams 6to presidente de EEUU...murió en 1848...así que hay una errata en fecha del comentario de Miguel Angel debió decir 1823.

Miguel Angel Respondió:


2 de marzo de 2017

09:48:35

Agradecido por la corrección amigo Fegar, muy amable de su parte, fue en 1823 cuando realizó su comentario el sr Adams, pero lo dijo, definió la política de la unión hacia Cuba. En 1923 ascendió como presidente de los eeuu John Calvin Coolidge Jr. Saludos. Reitero mis sinceras gracias.

Alex dijo:

4

2 de marzo de 2017

10:39:54


Miguel Ángel solo una aclaración Adams en 1823 no era el Presidente de los EEUU su cargo en aquel entonces era de Secretario de Estado el ocupo de Oval Office en Marzo 4 de 1825/29.

pedro naranjo machado dijo:

5

2 de marzo de 2017

13:22:44


Exelente el articulo del compañero pedro antonio garcia, es una clase de parte de nuestra histoia de manera sintetizada, pero muy asequible a nuestro pueblo que es muy culto, vemos en ella lo que siempre nos alerto Marti, Fidel El Che y otros tantos patriotas de nuestra patria, las ancias del imperialismo de apoderarse de Cuba no han terminado, esa es su politica por mucho que la dibujen, pero no han podido ni podran, la posicion de Juan gualberto, Cisner Betancourt, Ennrrique j Varona, Julio A Mella, Ruben Martinez Villena y muchos mas es lo que nos han enseñado, la prepotencia de los EEUU la demuestra esta enmienda a la Constitucion de esos años, hoy nuestra constitucion es clara y tajante, responde a los intereses de nuestro pueblo, protagonista principal de nuestras conquistas y celoso velador de nuestros intereses y defensosr de nuestros principios, todavia nos duele y no cesaremos de reclamar nuestro derecho internacional sobre la base naval de Guantanamo como resultado de esta impuesta apendicis porque esa tierra es nuestra y somos sus legitimos dueños, es bueno que lo sepan las generaciones actuales y futuras, no es mas que el pensamiento martiano y fidelista.