ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cuba se levantó bien temprano este 2 de enero y llenó de pueblo a la Plaza de la Revolución José Martí de su capital, donde se celebró la Revista Militar y marcha del pueblo combatiente, en ocasión del 60 aniversario de la heroica sublevación en Santiago de Cuba y del Desembarco de los expedicionarios del Granma, Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en homenaje al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana y a nuestra juventud.

Porque en este país en Revolución se respeta a la historia, la Plaza recibió primero a la caballería mambisa, luego a los milicianos que heroicamente combatieron en Playa Girón en 1961, lugar donde el imperialismo sufrió su primer gran derrota en América y el socialismo cubano alcanzó una categórica victoria.

Le siguieron los maestros que lograron el histórico triunfo de acabar con el analfabetismo en Cuba. Después apareció el yate Granma, navegando con el mismo rumbo, con sus 82 expedicionarios convertidos hoy en millones y sobre un mar de niños y jóvenes que lo continuarán con la proa hacia el futuro victorioso de la Patria.

La Revista Militar mostró a los tres Ejércitos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el occidental, central y oriental, así como a sus diferentes mandos en cuadro apretado de marcialidad y fe inquebrantable en la victoria.

En el cierre, la marcha del pueblo combatiente, con dos formaciones que la encabezaron, la de las Brigadas de Producción y Defensa y las Milicias Universitarias. Y tras ellas, hombres, mujeres, niños y jóvenes, en representación de toda la nación inundaron la plaza de fidelidad, compromiso, unidad. Hicieron que Cuba desfilara con su Revolución, con su Comandante en Jefe, cuya imagen se multiplicaba en los brazos de su pueblo.

Al frente, su hermano, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presenciaba con sano orgullo de revolucionario a ese pueblo que volvió a escuchar a Fidel en la voz de la joven Jenifer Bello, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, decirle a los pueblos del mundo y amigos de América, “el pueblo cubano vencerá”.

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Alberto Barrios dijo:

1

2 de enero de 2017

10:54:32


Somos y seremos siempre: Firmes, Implacables,De un, Estado, Libre y soberano . FIDEL:

belkis de la caridad dijo:

2

2 de enero de 2017

11:07:32


ha sido una marcha inolvidable, realmente me he quedado anonadada por la organización del pueblo cubano.es una re afirmación de que somos revolucionarios a toda prueba

EMMANUEL dijo:

3

2 de enero de 2017

13:37:25


Mis felicitaciones al pueblo cubano por mantener firme el legado de Fidel. Les envío desde México la mejor de las suertes, rezo - sin ser creyente - por que EUA no logre sus comentidos sobre la isla.

Ángel Parra dijo:

4

2 de enero de 2017

13:43:25


Deseamos un feliz y próspero año 2017 a todo el pueblo Cubano en su 60 aniversario de la primera revolución socialista en América y el su primer año de la usencia física del timonel de misma el comandante Fidel Castro. Este año será el inicio para todo el pueblo cubano para demostrar que podrá dar continuidad a la gran obra iniciada por el pueblo revolucionario guiado por los grande hombre:Martí, Maceo,Máximo Gómez ,Camilo,el Che ,Fidel,Raúl y los demás compañeros del Granma. Felicidades....palante ni un paso atrás .!!!

María de los Angeles Alonso dijo:

5

2 de enero de 2017

15:48:33


Ayer, después de 36 días de su muerte, me sorprendí llorando mientras realizaba las labores de aseo de la casa. Como ocurre con un familiar allegado al que hemos perdido físicamente, cuando objetos que le pertenecían o pequeños detalles, nos evocan su recuerdo. Ese recuerdo tierno y a la vez doloroso que mueve la añoranza de tenerle muy cerca otra vez, al menos por un instante .Fue mirando el paquete de chocolate del mercado que mis pensamientos cayeron en aquel chocolatín que con tanto entusiasmo nos anunció. Y es que luego de conocer que el chocolate amargo era una de sus predilecciones (lo que nos contó Frei Betto no hace mucho), comprendí en toda la dimensión lo que significó para él poder hacernos llegar a todos y todas, a su pueblo, ese producto, luego de muchos años perdido del mercado. Y es que eso era Fidel, la tierna reproducción humana de la entrega. Hoy, día 2 de diciembre, mirando la Revista Militar y marcha del pueblo combatiente y la nueva reedición de la Caravana de la Victoria, no pude menos que pensar en la grandeza de esas almas y la vez en lo tremendamente felices que pudieron ser, quienes perdieron tantos seres queridos, tanto amigos, tantos hermanos casi niños, al entregarnos aquello, que como justo tributo le correspondía al pueblo. Claro que lo más heroico, lo más titánico, fue echar andar un país completo lleno de hilos que atar, cuando muchos de los conductores de tantas y tantas actividades que mueven la cotidianidad de los días de una Nación, habían abandonado sus puestos. Infinidad de veces me he preguntado una y otra vez: ¿cómo pudieron hacerlo?, ¿con qué experiencia contaron para todo aquello? Debió Fidel de estudiar intensamente junto a sus compañeros, durante todos esos años que siguieron al Moncada, para organizar la nueva vida del país de la forma que lo hizo después del triunfo. Pero volviendo a lo del chocolatín, mi pensamiento voló hacia el bombardeo de los juguetes en la Sierra Maestra y las niñas recogiendo las muñecas que por primera vez descubrirían sus ojos. Después pasó a los muchos cuarteles que se convirtieron en escuelas, a las ricas casonas que convirtieron en becas y a los miles de becados que inundaron la Habana. Y fui saltando de unos a otros, en cada recuerdo de esas cosas increíbles con las que nos estuvo asombrando y que como secuencia de un filme fui rememorando. Siempre en cada recuerdo, caprichosamente, me asaltaba su sonrisa, la misma que puede ver muy de cerca cuando increíblemente en un pequeño teatrito, el mismísimo Jefe de la Revolución en persona, nos ayudaba a escoger entusiasmado los uniformes escolares de la Nueva Escuela y del Destacamento Pedagógico al que yo pertenecía. Hasta los últimos días en que enfermó estuvo dándonos y hasta después, cuando pidió que nos reunieran en la Asamblea Nacional en la Séptima Legislatura para ratificarnos que los cinco volverían y entregarnos la confianza que se necesitaba y cuando en este último Congreso del Partido vaticinó que quizás sería el último para él y nos estaba entregando también eso, su última militante compañía. Lo enterramos en una piedra con forma de grano de maíz, sin más monumento que el legado de sus ideas que también nos entregó a torrentes, a toda hora, siempre que pudo y se presentó la oportunidad. Yo lo recordaré eternamente vibrando de júbilo por cada entrega a los desposeídos de la tierra, de esta tierra suya y del mundo entero y sé que serán muchas las imágenes, como las del simbólico paquete de chocolatín, que a cada rato harán que mis ojos se empañen en el futuro, unas inmensas y relevantes, otras como esa, más pequeñas y del detalle, pero todas profundamente sentidas y pensadas, necesarias, significativamente llenas de valores y de contenido humano, decididamente escogidas para hacer el bien a las mayorías, esas que por siempre estarán en el bando de los agradecidos que le acompañan.