ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Frank País, Faustino Pérez, Raúl Castro, Fidel Castro y Armando Hart. Reunión del movimiento 26 de julio en la Sierra Maestra. Foto: Archivo

Fue un 2 de diciembre, pero del año 1956. Un pequeño yate encalló en el fango, a dos kilómetros de la playa Las Coloradas, al noroeste del faro de Cabo Cruz en la provincia de Granma. Ese no había sido el lugar previsto para desembarcar, y pronto, los 82 expedicionarios comprendieron el porqué.

La costa de Las Coloradas se caracteriza por tener una ciénaga litoral cubierta por una larga franja de manglares. El suelo es un pantano arcilloso sobre el que se entremezcla el mangle con hierba. El mar es bajo y sus aguas están tranquilas cerca de la playa. En el mes de diciembre la temperatura media en esa zona suele ser de 20 a 24 grados centígrados.

En el lugar del desembarco, ese día a las siete de la mañana, la temperatura reportada fue de 21 grados aproximadamente. No se conoce sobre la temperatura del agua, pero se estima fuera muy fría.

Fidel Castro, al frente de los expedicionarios y sin conocimiento previo de las características de aquel lugar, ordena a uno de los combatientes que bajen al agua y comprueben la profundidad que tiene.

Así lo hacen. El agua llega poco más arriba de la cintura. El fondo es cenagoso y resbaladizo, pero resiste el peso. Todos se tiran con las armas, mochilas y municiones. Cerca de ellos varias embarcaciones notan su presencia, pero se retiran de inmediato, por miedo.

Allí, notan que la travesía se complica aún más. Resbalan, se atascan, se hunden. Algunos están débiles aún por la fatiga, la falta de alimentos y la escasez de agua que enfrentaron durante la travesía. Pero a pesar de todo continúan.

Siguen avanzando. Llegan exhaustos, empapados y llenos de fango, pero con la convicción de lograr aquellos objetivos que los llevaron hasta allí y luchar por la liberación de Cuba. Poco después, estos hombres comprenden que ese no había sido el único problema que enfrentarían.

Fidel Castro con el Ernesto Guevara, el Che, en la Sierra Maestra en 1957. Foto: Archivo

La tropa estaba en malas condiciones físicas por la azarosa travesía cuando toca tierra en la costa cubana. Solo tiempo después se conoce del intento del Comandante en Jefe de unir a todos los expedicionarios, pero las condiciones del desembarco no fueron las mejores.

Los hombres se enfrentaron a todo tipo de obstáculos desde la madre naturaleza hasta el ejército batistiano, que los sorprendió en Alegría de Pío, donde habían acampado, y dispersados. Muchas vidas se perdieron. Pero todo el mundo tenía claro el principal objetivo, llegar a la Sierra Maestra y formar un destacamento guerrillero, luego llamado Ejército Rebelde.

A partir de ese momento, se evidenció la decisión de reanudar la lucha por la independencia nacional iniciada muchos años atrás.

Los triunfos que siguieron a ese desembarco, unido a la estrategia de la lucha clandestina, hicieron que el plan de desembarcar y continuar con la lucha, ahora en la Sierra, siguiera un camino de victoria que culminó con el Triunfo de la Revolución, la victoria más importante de todas y que aún a casi 58 años de aquel hecho, sigue siendo un ejemplo para el mundo.•

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