ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La emblemática Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) muestra un rejuvenecimiento total, a pesar de haber alcanzado 115 años de vida, contribuyendo a la consulta y conservación de ejemplares contenidos en publicaciones cubanas y otras del mundo en cualquier formato.

Su principal propósito radica en salvaguardar el patrimonio bibliográfico, conformado por un conjunto de documentos en diversos soportes, de autores nacionales o extranjeros publicados en la Mayor de las Antillas, así como también colecciona material documental de otras editoriales foráneas.

Surge el 18 de octubre de 1901 por el interés marcado de un grupo de intelectuales. Se ubicó originalmente en el Castillo de la Real Fuerza en la Habana Vieja. Desde el 21 de febrero de 1958 ubica su sede frente a la Plaza de la Revolución de la capital cubana en un imponente edificio de 17 pisos, que sirven para atesorar amplias colecciones de libros, revistas y periódicos.

Por su monumentalidad, funcionalidad, originalidad y belleza, la edificación puede considerarse como una de las joyas arquitectónicas del siglo XX en la Isla, la cual cubre un área de 19 236 metros cuadrados, mientras sus salas de lecturas están concebidas para recibir luz y ventilación natural.

Un gran pórtico de granito rojo y piedra travertina conforman la entrada principal de la prestigiosa institución, en la cual se alza una imponente puerta de aluminio anodizado y cristales de colores, realizada en la Galería Labouret de París. Ese centro de arte francés elaboró también el vitral del recibidor, que contiene a la diosa Minerva, rodeada de los signos zodiacales, situada sobre el nombre José Martí, tallado en Plata.

Una cúpula de 12 metros de diámetro con un lucernario, que proyecta tonos moderados, forma parte del vestíbulo, protegido con una fachada revestidas en piedras Jaimanitas y compuesto por muros interiores forrados en mármol de colores, utilizados en las escaleras del edificio.

El investigador títular Tomás Fernández Robaina tuvo el privilegio de llegar a la Biblioteca Nacional en un momento fecúndo, tras el triunfo de la Revolución en 1959, y trabajar en la campaña nacional de fomento de la lectura, luego de concluirse exitosamente el proceso de la alfabetización en 1961.

La directora en aquellos años fue la destacada intelectual cubana María Teresa Freire de Andrade, quien formuló políticas para dar respuesta a la demanda de información generada en el país para enfrentar las carencias provocadas por la emigración de miles de profesionales, un fenómeno estimulado por los EE.UU. como arma de agresión política contra el naciente poder revolucionario. Esos especialistas se llevaron la documentación tecnológica de muchas industrias. El propósito era paralizar el desarrollo económico nacional.

«Se generaron diferentes espacios como la sala científico-técnica con materiales bibliográficos para la industrialización y el cambio en la economía. A su vez centros especializados en diferentes áreas de las ciencias necesitaron de asesoramiento para crear departamentos de documentación y responder a la necesidad de poner a funcionar las empresas cubanas tras ser nacionalizadas», explicó Fernández Robaina, licenciado en Información Científico-Técnico y Bibliotecología.

Por ese motivo la BNJM recuperó planos, mapas, esquemas y todo tipo de material, útil para el desarrollo de las capacidades tecnológicas, exigidas por el momento.

En 1963 se creó el sistema de bibliotecas públicas, escolares y especializadas, con mayor alcance para ofrecer servicios de acuerdo con los intereses de los usuarios.

Hoy se enlazan 399 bibliotecas en diferentes categorías, financiadas con fondos públicos; compuesta por colecciones organizadas de libros, publicaciones periódicas, registros sonoros y audiovisuales; documentación gráfica y otros materiales bibliográficos impresos, manuscritos o reproducidos por cualquier medio; soportes informáticos u otros. La finalidad es facilitar, a través de los medios técnicos y el personal adecuado, el uso de los documentos, con fines culturales, de investigación, educación o recreo.

Para ello se habilitaron cursos de formación de profesionales para trabajar en el propio centro y en la red de bibliotecas creadas en el país. Primero con un nivel de técnico medio y luego como carrera universitaria. Así se hizo profesional Tomás Fernández Robaina, quien hoy capacita a muchos de sus colegas.

Siente el orgullo de conocer a destacados intelectuales cubanos como Cintio Vitier, Fina García Marruz, Argeliers León, Renée Méndez Capote y músicos importantes, quienes laboraron en la Biblioteca Nacional y por eso se ha dedicado a investigar y escribir la historia de la institución.

ESTRUCTURA INSTITUCIONAL

La BNJM atesora más de 4 millones de documentos clasificados en las colecciones generales o especiales. Dentro de la primera se encuentran los materiales de temas universales del siglo XX y XXI en todas las esferas del conocimiento; las referencias bibliográficas en diccionarios, enciclopedias y otras fuentes; más los fondos propios divulgados por las Naciones Unidas.

Las colecciones especiales abarca la Cubana, la Martiana, los libros raros y valiosos, los grabados nacionales y extranjeros, la de música, etnología y folclore, de idioma ruso, manuscritos, mapoteca, los escritos en sistemas braille y los llamados ex libris (marcas de propiedad colocadas en la guarda del volúmen para identificar al propietario).

En esta área labora la licenciada Mabiel Hidalgo Martínez. Ella explica que guardan con mucho celo libros, folletos y publicaciones periódicas desde el siglo XV hasta el XIX, provenientes del país o del extranjero. Igualmente conservan los ejemplares cubanos impresos en la nación caribeña después de introducirse la imprenta.

La licenciada especifica: «Contamos con 18 incunables, libros surgidos antes de la aparición de la imprenta, más otras colecciones muy específicas. Me refiero a las marquillas de tabaco y cigarreras cubanas, las medallas cubanas y extranjeras, entre otros fondos. También guardamos facsimilares raros y valiosos, creados a partir de los documentos, libros y demás impresos originales, pertenecientes a escritores e intelectuales reconocidos».

Para el cuidado de esos ejemplares, la BNJM se auxilia en un departamento de conservación y de especialistas en biodeterioro, encargados de minimizar los factores de riesgo, que dañan los documentos impresos como la humedad, las altas temperaturas y los microorganismos biológicos.

Una vez que los materiales presentan desgaste significativo, intervienen en la restauración para reparar, sin afectar el contenido o la integridad del volumen. Hidalgo Martínez asegura que escasea el equipamiento sofisticado para controlar las adversidades del clima, que deterioran el papel, pero los trabajadores de la institución cuidan con gran desvelo el material bibliográfico.

Paralelamente se trazan políticas para la digitalización, y en este departamento labora la licenciada Silvana Pérez Zappino. Ella explica que desde el año 2002 se trasladan a soporte informático documentos patrimoniales para la preservación digital y para la difusión de la información a un público heterogéneo.

Agrega que la institución pretende colocar on line la mayor parte de los documentos atesorados en la biblioteca, pero aún carecen de condiciones de conectividad para acometer ese proceso. Sólo están visibles en la Internet los catálogos, por tanto los usuarios pueden saber a distancia qué documento consultar en la Biblioteca Nacional para luego visitarla.

En cuanto al proceso de digitalización, se inicia por la selección del documento según el consenso de varios especialistas, quienes establecen un orden de prioridad en dependencia del valor patrimonial, el grado de conservación más una opinión de los técnicos en informática para precisar detalles en cómo será escaneado y el guardado en las copias de respaldo.

El siguiente paso consiste en la desencuadernación y luego se pasa por la máquina escaneadora para guardarlo en un archivo máster, con la mayor calidad posible y a color. En una de las copia de resguardo se le baja la calidad de la imagen y el peso, sin perder la visualidad para almacenarlo en un registro final, con posibilidad de ser legible a pesar de los cambios en los software del futuro.

Pérez Zappino acota: «La información digitalizada nos ha servido para nutrir los sitios web de la institución y elaborar multimedias relacionadas con autores cubanos como el destacado poeta, ensayista y novelista José Lezama Lima (La Habana 1910-1976), la revista Pensamiento Crítico, de la propia Biblioteca Nacional y otros materiales del siglo XX»

Las publicaciones electrónicas están conducidas por la joven ingeniera en informática Amparo Hernández Barrios, encargada de gestionar la información para los sitios web Anales de la Investigación, Librinsula, Papaloteros y la BNJM.

Ella, desde muy niña visita el lugar acompañada de su abuela, primero en la sala infanto-juvenil, luego en el taller de pintura y en el coro. En la adolescencia recibía préstamos de libros y al residir cerca del lugar quiso trabajar en el. Hoy integra además la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI).

ASOCIACIÓN CUBANA DE BIBLIOTECARIOS

La ASCUBI es una organización no gubernamental, que reúne a los profesionales y trabajadores de las bibliotecas, generando espacios para la integración y la capacitación, lo cual contribuye al fortalecimiento del funcionamiento de sus instituciones, comenta la Máster en Ciencias de la Información, Margarita Bellas Vilariño, presidenta de ASCUBI.

La también Subdirectora para la Atención al Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas en la BNJM señala que la organización cubana es miembro de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), desde la década del 80 y participa en sus congresos y eventos científicos, resultando de ellos la firma de convenios para el trabajo con otros países.

El principal vínculo de ASCUBI se da con la BNJM, con la cual efectúa eventos,

desde la década del 80 y participa en sus congresos y eventos científicos, resultando de ellos la firma de convenios para el trabajo con otros países.

El principal vínculo de ASCUBI se da con la BNJM, con la cual efectúa eventos, cursos, talleres y actividades para los bibliotecarios. A su vez, se vincula con instituciones homologas del extranjero, mantiene la máxima de promover la lectura, la enseñanza, el aprendizaje, el libre acceso a la información y al conocimiento, en aras de difundir la cultura y las artes.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Miguel Angel dijo:

1

29 de diciembre de 2016

05:59:22


Magnífico trabajo de la periodista Nuria Barbosa León, muy justa y promocional investigación enalteciendo la importantísima labor de esta emblemática, majestuosa y bella institución, de sus aguerridos trabajadores. Será utilizada como importante fuente del saber por la gran mayoría de nuestros estudiantes en los diferentes niveles del sistema educacional? No tengo la información, pienso q depende mucho de la familia, de los profesores, de trabajos de promoción como éste, es decir, de varios factores. Yo realice mis estudios secundarios en una escuela cercana a BNJM, mis profesores estimulaban la utilización de sus múltiples servicios, les confieso q establecí un vínculo muy estrecho con la biblioteca, la visitaba varias veces a la semana, solicitaba buenos libros, escuchaba música, narraciones, pasaba horas maravillosas en su interior, me sentía muy satisfecho en sus instalaciones. Ojalá nuestros niños, jóvenes y población en general hagan un uso adecuado de sus extraordinarios servicios, vale la pena. Mis sinceras felicitaciones a la dirección, trabajadores y especialistas de la BNJM por la prestación de tan excelentes servicios.