ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El faro de Maisí, en la punta de La Hembra, posee una torre de sillería de 37 metros sobre el nivel del mar, en cuya cúspide radica su reflector que, con un alcance de 27 millas náuticas, guía la navegación marítima y aérea desde el 19 de noviembre de 1862. Foto: del autor

Maisí, Guantánamo.—En días tan aciagos como los que ha vivido la población residente en el extremo más oriental de Cuba como consecuencia del paso del huracán Matthew, las personas, además de recibir con mucho beneplácito la solidaridad llegada de todas partes, también se refugian en sus símbolos, creencias y tradiciones, lo que los hace más fuertes ante las adversidades.

Tal es el caso del faro ubicado en la Punta de Maisí, un lugar mencionado de manera insistente por su gente; unas veces para referirse al significado que para ellos tiene el privilegio de ser los primeros en ver el astro rey en Cuba, lo cual provoca un sano orgullo; y otras, por considerarlo un emblema de fortaleza e irreductibilidad.

Un reflejo de ese simbolismo es cómo muchas personas, casi siempre de las más afectadas por el ciclón, dicen: «Oigan, de esta nos levantaremos, puede estar seguro, no ve que por aquí es por donde sale el sol», una frase muy cotidiana en La Máquina, El Veril, Los Arados y otros sitios pertenecientes a Maisí.

Y si de orgullo se trata, ahí están los tres torreros del faro ubicado en la boca del caimán, quienes sienten que La Concha, su nombre oficial en honor al militar gobernador y Capitán General de Cuba José Gutiérrez de la Concha, es el mejor del mundo porque permaneció imbatible ante las endemoniadas ráfagas de Matthew, el que solo dañó el techo de algunas de sus instalaciones adyacentes, no así del cíclope guardián del Paso de los vientos.

Hidalgo Matos Lores, jefe del cuerpo de torreros, hombre menudo y de piel curtida, tiene la dicha de ser uno de los primeros cubanos en divisar la luz del día. Es torrero desde hace más de tres décadas y vive junto al resto de su familia en la nariz de nuestro caimán.

Con asombro dice que, en sus 36 años de trabajo, nunca había visto un fenómeno tan fuerte, con vientos que alcanzaron rachas entre 240 y 280 kilómetros. «Aquí nos pusimos un poco nerviosos, sobre todo las mujeres y los niños, que se resguardaron en la casa de protocolo. El zumbido del viento era ensordecedor», expresa Hidalgo, quien señala para el techo arrancado de varias de las instalaciones del lugar.

Juan Antonio Bandera director de la empresa GeoCuba Oriente Sur, ilustra con un ejemplo el impacto de Matthew en la zona. «Esa área de la costa que usted ve frente al faro, era diente de perro puro. Por ahí no podía pasar nadie; sin embargo, ahora el arrecife desapareció, aflorando una playa enorme de arena muy blanca traída hasta allí por las fuertes olas. Esto es increíble», reconoce el especialista.

Por su parte, Erasmo Uranga Leiva, también torrero, explica cómo las ráfagas eran tan violentas que daba la impresión que el faro se movía. «Yo le decía a mi esposa Yudilaidy Matos, yo creo que esa torre se va a derrumbar».

En cuanto pasó el ciclón, a la mañana siguiente, lo primero que hizo Erasmo fue subir hasta la punta de la empinada edificación para ver si Matthew le había causado algún daño, observando que solo le había rasgado la pintura exterior.

Entonces sintió más admiración y cariño por ese sitio donde ha dejado la mayor parte de su vida.

«Oiga, Maisí no puede vivir sin su faro. Esto representa mucho para nosotros. Si esto se cayera un día, sería como perder una parte del cuerpo, la cabeza, los brazos o las piernas. Yo sé que su luz también guiará a los maisienses en la etapa recuperativa», expresa Uranga, un hombre capaz de reconocer que no podría vivir sin su faro.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Manuel dijo:

1

1 de noviembre de 2016

09:07:50


Maisi se levantara como ese faro que sigue ahi, un abrazo solidarios a los maissenses y en especial a mis amigos y alumnos del Karate.

Wilfredo dijo:

2

1 de noviembre de 2016

12:01:23


Linda historia! Gracias Freddy!

Rodgley dijo:

3

1 de noviembre de 2016

12:54:59


cierto en las horas de infortunio todos miramos a verlo ahora que todas las noches lo podmos ver es la luz que nos da ezperanza a todos los maisienses en estos dias de arduo trabajo