ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El establecimiento e implementación de un Programa de Mejoramiento Genético para peces de agua dulce emerge, por estos días, como noticia y resultado más fértil para la acuicultura cubana, emanado de la alianza estratégica entre el Gobierno de la Mayor de las Antillas y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según subrayó a Granma durante el taller de inicio, el Doctor Raúl Ponzoni, consultor internacional en genética de peces, se trata de una proyección que mucho podría impulsar a la acuicultura en el territorio nacional, a partir de la socialización de experiencias globales y de la región, y también de la introducción de nuevas familias de GIFT.

Por su parte, el Doctor Carlos Pulgarín—oficial técnico del Proyecto, de la Oficina Subregional de esa agencia de la ONU para Mesoamérica— invitó a los involucrados a apropiarse del conocimiento, en función de un sistema y producción acuícolas que rimen con desarrollo y sostenibilidad. Y puntualizó más adelante a este rotativo las potencialidades enormes que posee Cuba en el tema, sobre todo en materia de recursos humanos.

La iniciativa comprende un lapso de dos años y su financiamiento asciende a 297 000 dólares, los cuales han sido erogados por la FAO y cuentan con una amplia lista de beneficiarios directos e indirectos. De hecho, lo más significativo no es el total de divisas destinadas, sino el robusto portafolio de asesoramiento, asistencia técnica, transferencia de tecnologías y conocimientos, así como el compromiso en materia de seguridad alimentaria.

A propósito, el representante de la FAO en Cuba, Doctor Theodor Friedrich, abundó en el apoyo de su organismo a la pesca en Cuba y los permanentes nexos de cooperación y acompañamiento. Enfatizó los proyectos gestionados desde el 2010 hasta la fecha, por ejemplo: el de manejo de las áreas marino-costeras protegidas y la activación de los servicios y consolidación de la Red de Acuicultura de las Américas.

Además del Programa Nacional de Genética en cuestión, el proyecto acopia resultados tangibles en el corto plazo. Entre ellos, figura el fortalecimiento de capacidades en esos actores claves que le dan vida y continuidad a su agenda, con vistas a alcanzar y afianzar una producción acuícola sostenible. Otro saldo concreto apunta al desarrollo del cultivo intensivo, ponderando el linaje GIFT (por sus siglas en inglés).

De acuerdo con Zenaida Arboleya —coordinadora nacional del Proyecto—, con lo anterior se vaticina duplicar la producción de esa modalidad de cultivos en un plazo de cuatro años, al tiempo que se abren nuevas oportunidades de empleo en las granjas de ceba a estrenar, donde se garantiza la participación femenina tanto en la vinculación directa a esas unidades, como en la fuerza técnica que les imprimirá motricidad.

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