ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Para Carlos Alejandro Suárez García, jefe del grupo de movilidad de Desoft, es importante que se les reconozca como desarrolladores de aplicaciones y que los usuarios demanden sus servicios”. Foto: Yaimí Ravelo

¿Lo hubieran imaginado Antonio Meucci o Alexander Gra­ham Bell, padres de la comunicación telefónica? ¿Lo ha­brían creído posible todos aquellos que en el siglo XIX calificaron de “milagro” el hecho de escuchar, mediante ese misterioso aparato de auricular y cable, la voz de algún conocido que se encontraba a kilómetros de distancia? Y si a ellos solo eso les bastaba para quedar boquiabiertos del asombro, ¿cuál no hubiera sido su reacción al conocer que tal tecnología llegaría a perfeccionarse tanto que los teléfonos no solamente servirían para hablar con las personas sino también para enviar mensajes, hacer fotos, jugar, escuchar música, leer, acceder a una inexplicable red digital llamada internet, en donde se encontraría casi toda la información del mundo, y un sinfín de servicios más?

Puede que no lo hubieran creído posible, pero lo cierto es que hoy día —para aquellos que los poseen— los smartphones o teléfonos inteligentes se han vuelto una parte casi indispensable de sus vidas. Y más allá de su uso básico —hacer llamadas y mandar mensajes como cualquier otro teléfono móvil—, su atractivo reside en las otras aplicaciones. Estas no son más que los propios programas informáticos que permiten la interacción del usuario con el equipo. Entre las que gozan de mayor popularidad encontramos navegadores web, multimedia, procesadores de texto y bases de datos. Existen millones de ellas para teléfonos y tablets, y son mundialmente conocidas como apps.

Está siendo ya bastante frecuente que dos personas que no se conocen comiencen a relacionarse debido al intercambio de apps. Asimismo, las aplicaciones resultan una compañía para muchos en momentos de espera, o simplemente, un buen entretenimiento en circunstancias de ocio. También agilizan el acceso a la información y el conocimiento, por lo que el uso de diccionarios, enciclopedias y libros digitales se ha desplegado a lo largo y ancho del mundo.

A pesar de que la telefonía móvil se ha desarrollado en nuestro país de manera más lenta en comparación con las grandes potencias a nivel del orbe, Cuba no es, ni mucho menos, una excepción en cuanto al uso de los smartphones, tablets y sus aplicaciones. Y tampoco lo resulta en lo relacionado con la producción de las apps.

Si bien es cierto que la mayoría de las aplicaciones usadas en el territorio nacional son producidas por grandes compañías internacionales para los principales sistemas operativos —tales como Android, iOS, Windows Phone y Blackberry OS— en Cuba existen muchos informáticos que se dedican a la creación de estas.

CÓDIGO LIBRE PARA EL SECTOR PRIVADO

La licencia de programador de equipos de cómputo fue aprobada en el 2010. En septiembre de ese año solo había un cuentapropista registrado en dicha actividad a nivel nacional. Sin embargo, la cifra se multiplicó hasta llegar a 1 277 en el 2016, según informa Jesús Otamendiz, director de empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. La Habana es la provincia con mayor número de trabajadores en esta área, con 808.

La Neurona, una app fruto de la colaboración entre el sector estatal y el cuentapropista, ha tenido gran acogida entre los jóvenes. Foto: Jorge Luis González

Algunos programadores afirman que, luego de graduarse de informática y cumplir con el servicio social, se trasladaron hacia la esfera privada y comenzaron a desarrollar sus habilidades en pos de apps vernáculas. Muchos de ellos resaltan haber aprendido de manera autodidacta, a pesar de su formación en centros de altos estudios.

Liosdany Muñoz Carballo, graduado de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y actual programador de la entidad privada Adictos al iPhone, —que radica en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución— cuenta que se dedica a realizar aplicaciones desde hace dos años, cuando se incorporó al sector cuentapropista. “La universidad lo que te da son herramientas y te abre las puertas al mundo de la programación, pero el camino para desarrollar aplicaciones se aprende, en muchas ocasiones, por interés personal”.

Por su parte, Norberto López Moreno, licenciado en Cien­cias de la Computación en la Universidad de La Habana y desarrollador de Android en la compañía ecuatoriana Sis­temas Informáticos Génesis, comenta: “En la facultad no me enseñaron a hacer este tipo de programación. Comencé solo y sigo haciéndolo debido a los beneficios económicos que me reporta y porque me da la libertad de laborar con mis recursos particulares en los encargos de mis clientes”.

Adrián Veranes Fonseca, también graduado como ingeniero en Informática en la UCI y hoy programador del taller de reparaciones Adoble, sito en el Vedado habanero, enfatiza que en la UCI se hacen proyectos grandes, enfocados a determinados sectores de la sociedad, por lo que al laborar por cuenta propia puede satisfacer las necesidades específicas de cada cliente.

“Vendemos algunas aplicaciones y otras las damos gratis. Tenemos una para arreglarle la wifi a los teléfonos Samsung, Llama Fácil o *99 y Transicuba, la cual tiene mucha información relacionada con el tránsito”, añade.

Entre los usuarios de Transicuba se encuentra Krystell Aspillaga Rojo, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana. “Tengo instalada la aplicación porque un amigo me la copió”. Además, menciona que recibió bastante ayuda de la app cuando estudiaba la parte teórica del curso de automovilismo, pues tenía acceso desde su teléfono al Código de Tránsito.

PROGRAMACIÓN CON SELLO ESTATAL

La empresa Desoft es la encargada de desarrollar aplicaciones para dispositivos móviles en el sector estatal. Carlos Alejandro Suárez Gar­cía, jefe del grupo de movilidad de dicha entidad, ofrece detalles: “Por lo general las aplicaciones que hacemos aquí son las que usan la mensajería instantánea o SMS, para darle al usuario facilidades y que consulten varios servicios. Así, tenemos muchos clientes que están suscritos al recibo de los titulares de Cubadebate, Granma o Prensa Latina”.

Sin embargo, más allá de estas facilidades, ¿desarrolla De­soft otro tipo de aplicaciones?

“Mapa de Cuba, por ejemplo, —dice Suárez García— que es como una variante de Mapas de Google o Google Maps, pero a escala nacional”.

“Ahora estamos haciendo una aplicación para La Papeleta, sitio que promociona eventos culturales, y en la cual también utilizamos Mapa de Cuba a la hora de darles ubicación a los lugares en que van a ocurrir las actividades: Fábrica de Arte, teatros, entre otros”, agrega.

Desoft empezó a desarrollar aplicaciones a finales del 2014, y en los dos años siguientes han creado alrededor de 15. Actualmente laboran en el sitio Anuncios de Cuba —el cual cuenta con una versión para móviles— en una red social y en una plataforma publicitaria.

ETECSA: ¿EN LÍNEA CON LAS APPS?

Eliecer Cabrera, coautor de Conoce Cuba, señala que desde el surgimiento del proyecto estuvo interesado en registrar la aplicación y así proteger su producto. Foto: Alberto C. Toppin

Hablando de un tema como la telefonía móvil en nuestro país resulta bien difícil no mencionar a la Empresa de Te­le­comunicaciones de Cuba (Etecsa), máxima encargada de este sector a nivel estatal. ¿Qué rol desempeña dicha entidad en cuanto a las aplicaciones?

Según comenta Rolando Tellez Rivas, especialista principal de Comunicación Institucional de Etecsa, la empresa cuenta con una dirección de desarrollo y gestión de aplicaciones que tiene como misión proveer soluciones integrales y dar soporte a la administración de las aplicaciones empresariales. O sea, la intención es garantizar la compatibilidad de estas aplicaciones con los procesos definidos a lo interno de Etecsa, no desarrollar herramientas para terceros. Sin embargo, cuando estas son necesarias se solicitan a entidades externas, como por ejemplo Desoft y la UCI.

Muchas personas actualmente solicitan, por ejemplo, programas que viabilicen servicios de Etecsa como las recargas de cuentas de Nauta y las consultas de saldo. A ello, Carlos Alejandro Suárez García, de Desoft, responde: “No tenemos planes de desarrollarlos. Primero, porque no nos reportan beneficios económicos, y segundo, porque no es objetivo de la empresa hacer ese tipo de aplicaciones. Pero si Etecsa lo demanda, entonces sí lo hacemos, porque cuando lo solicitan al final la financian también”.

A esto añade que Desoft actualmente se encuentra trabajando, en conjunto con la empresa telefónica cubana, en una nueva aplicación: “Se trata de una app de mensajería instantánea”.

El sector privado, por su parte, parece estar al tanto de las necesidades actuales de los beneficiarios telefónicos. Así, Liosdany Muñoz Carballo, comenta: “Aquí en Adictos al iPhone he­mos desarrollado FotoNauta, que te permite comprimir las imágenes sin distorsionarlas, de manera que se reduzca el costo del envío de la foto por el correo electrónico que ofrece Etecsa. Decidimos hacerla porque ya existía para Android, y para iOS (sistema con que operan los iPhones) casi nunca hay nada”.

Añade que han tenido diversas propuestas para Etecsa. “Pero es un problema. No sabemos quién nos puede atender. Nada más de pensar todos los caminos que hay que recorrer… No estamos violando nada, sino que estamos facilitando un servicio al usuario. Tenemos muchos proyectos; por ejemplo, una aplicación que te permita en menos tiempo recargar la cuenta Nauta de Internet y hacer transferencias sin utilizar el portal, que es algo incómodo desde los móviles”.

“Estoy a favor de la facilidad —agrega— y no me veo como una competencia, sino como un usuario que ofrece facilidades al resto de los usuarios”.

Laura Alonso Hernández, estudiante de Periodismo en la capital, prefiere las aplicaciones que le acorten el tiempo para acceder a los servicios telefónicos. Por ello tiene instalada Quick Etecsa. “La uso porque no me sé el código para transfe­rir saldo, y con esta aplicación puedo poner la cantidad, el PIN, el número y ya. Solo tres pasos”, asegura.

En materia de facilitar información a los usuarios existen opciones como Conoce Cuba, una guía digital realizada en el sector privado y que recoge buena parte de los servicios ofrecidos por cuentapropistas, cooperativistas y dependencias estatales en ciudades como La Habana, Varadero, Camagüey y Santiago de Cuba. Sobre ella José Enrique Camacho Ro­dríguez —estudiante de Ciencias de la Información— refiere que le mostraba los lugares donde comer. “Hasta cuando estaba perdido me era útil, porque contaba con un mapa integrado, y con la app también descubrí lugares de los que no tenía referencia”, expresa.

Eliecer Cabrera Casas, coautor de dicha aplicación, considera que ante la popularidad y las ventajas que ofrecen para los usuarios debería haber “un acercamiento con los organismos estatales. Con Etecsa lo intentamos hace un año, le presentamos el proyecto y nos dijeron que iban a analizar. No hemos tenido respuesta de su parte”.

Hemos pensado colaborar con el sector estatal, comenta Veranes Fonseca, de Adoble. “Incluso hace alrededor de un mes, nos llamaron unos compañeros que tienen que ver con el tránsito, para tratar de oficializar Transicuba, enriquecerla y mejorarle algunos detalles que tenía. Pero no nos han vuelto a contactar”.

Quizá una articulación entre el sector estatal y el privado pueda ayudar a satisfacer las demandas de la población, mas, por el momento, no se toman medidas o no se establecen pautas en pos de ello.

“Hasta ahora nunca se nos ha ocurrido esa idea. Pero si se diera la posibilidad de trabajar con particulares sería perfecto. Hay que ver si la empresa y las leyes lo permiten”, observa Carlos Alejandro Suárez, de Desoft.

No obstante, La Neurona, aplicación basada en el programa televisivo El selecto club de la neurona intranquila, se dibuja en el panorama cubano como un ejemplo de cooperación entre trabajadores estatales y cuentapropistas.

Luis E. Cubela González, jefe de desarrollo digital y coordinador del proyecto Videojuegos de los Estudios de Ani­mación del Icaic, explica que recurrieron a los desarrolladores de Adictos al iPhone para que la app estuviera disponible para los sistemas Android e iOS. “Finalmente salimos al mercado y esperamos que tenga buena aceptación”.

Cuando existen otros conflictos a mayor escala, tales como el bloqueo económico —que afecta tanto a la esfera privada como a la estatal—, y existen además problemas en cuanto al desarrollo tecnológico a nivel interno, es necesario aplicar lo legislado en la relación Estado-cuentapropista en aras de que ella se exprese como una estrategia para solventar las dificultades que actualmente existen en cuanto al desarrollo de aplicaciones móviles en Cuba

SI DE LIMITANTES SE TRATA…

Ernesto Vila, director del Centro Nacional de Derecho de Autor (Cenda), explica que Estados Unidos es una potencia productora de obras protegidas por el derecho de autor en términos generales y tiene una influencia fuerte en la distribución mundial de productos de la industria cultural. De esta forma, “el bloqueo imposibilita a Cuba tener presencia en esos mecanismos de distribución internacional, como la tienen otros países subdesarrollados”.

El diseñador Pedro Rafael Hernández Govea, de Adictos al iPhone, se suma a este criterio: “La licencia es la principal limitación a la hora de desarrollar aplicaciones. Y en el caso específico de iOS, tenemos que en Cuba no existe la compraventa de equipos de Apple, y para programar en este tipo de sistema son necesarias computadoras de esta compañía. Al no tener acceso a la App Store, no hay forma efectiva de publicitar los productos, no existe un lugar oficial para decir: Hice esto, conózcanlo”.

Sin embargo, la cuestión de los registros de programas y derechos de autor también es polémica en lo interno. Carlos Alejandro Suárez apunta que en Desoft no se tiene garantizado que no se copie el diseño o contenido de las aplicaciones “porque no las tenemos registradas. Ahora mismo pudiera estar alguien utilizando Mapa de Cuba para hacer algo similar y no lo detendríamos”.

El sector privado da pasos en ese sentido: “Estamos tratando de registrar las aplicaciones, hemos averiguado cómo ha­cerlo. El proceso se puede demorar hasta un año”, comenta Liosdany, de Adictos al iPhone.

Conoce Cuba, por su parte, ha tomado la iniciativa, pues está registrada en el Cenda desde el 2014. “Fue una de las primeras cosas que hicimos, pues eso te da la seguridad de que el producto es algo tuyo y nadie te lo puede robar”, comenta Eliecer Cabrera.

Ernesto Vila aclara al respecto que en el Cenda no registran las aplicaciones para móviles como tal, sino que la norma establece la protección a los programas de computación. “En esta categoría inscribimos como promedio alrededor de 300 en el año. La norma establece hasta cinco días como plazo. Se evalúa, y si no hay nada que llame la atención y por lo que haya que posponer la decisión, en un rato se emite el certificado, en dependencia de la cantidad de solicitantes que haya”.

Vila destaca, además, que “al reconocerse la autoría desde el momento de la creación, el registro es una prueba más, si se quiere preventiva, para evitar que alguna persona se acredite la autoría de la obra, pero no es una prueba plena. Eso sería una patente, una marca, que cuando se le concede un registro sí se acredita. Aquí no se sacan patentes, pues estas son propias de la propiedad industrial”.

Eliecer, de Conoce Cuba, observa otros problemas relacionados con el acceso a internet, también consecuencias directas del bloqueo económico: “El repositorio donde se actualizan las herramientas para desarrollar el sistema operativo Android está bloqueado para Cuba. Por suerte hay personas que en otros países las descargan y las traen. Los informáticos colaboramos mucho entre nosotros”.

“El sitio de documentación oficial de Google —añade— igualmente está restringido para nuestro país, y otro repositorio tan fundamental como es el Google Code, que es donde los desarrolladores publican sus proyectos de manera libre, también”.

Varios programadores además señalan la falta de conectividad a la red de redes y la baja velocidad de conexión co­mo aspectos que ralentizan el proceso de la creación de aplicaciones, a pesar de reconocer que con la apertura de más zonas wifi y salas de navegación en el país, dicha situación se va revirtiendo y ya no se ve como el gran problema que constituía años antes. Aun así, las aplicaciones cubanas se distribuyen y son utilizadas por una parte de la población. En dependencia del sector está la vía de hacerlas llegar a los usuarios: los cuentapropistas suelen distribuir sus apps me­diante el paquete semanal, o bien copiarlas a los dispositivos de los clientes; por su parte, Desoft cuenta con su propio sitio web para la descarga de aplicaciones de forma gratuita. Así, de una manera u otra, el uso de esta tecnología se propaga rápidamente.

En un momento en que la velocidad con la que se desarrollan las telecomunicaciones a nivel internacional resulta vertiginosa, mejorar estos servicios en Cuba se vuelve primordial. Diversas son las limitantes a las que se enfrenta la esfera, desde las trabas que impone el bloqueo económico, hasta las cuestiones de organización interna del país. Por ello, en lo concerniente a las aplicaciones para móviles, sería provechoso reflexionar sobre qué nuevas estrategias se pueden llevar a cabo en pos de defender y optimizar el potencial de programación de cómputo con el que, como nación, contamos.

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Flavio dijo:

1

9 de septiembre de 2016

01:41:08


No soy especialista en la materia,pero creo q el articulo es exelente.No tenía idea de q nuestros jovenes informáticos(a pesar de las limitaciones de todo tipo)hubiesen alcanzado tan alto nivel y desarrollado tanto sus posibilidades profesióales.Creo q el estado debía sacar más provecho,recoger frutos de lo q ue plantó.

Emerio Rodriguez del Rey Rodriguez dijo:

2

9 de septiembre de 2016

08:26:45


Autores, coincido 100% en todo lo que han planteado en este articulo, tenemos que luchar por hacer realidad uno de los planteamientos del lider historico de la Revolución, compañero Fidel y cito "Cambiemos todo lo que tiene que ser cambiado"; es verdad que el bloqueo nos afecta, pero la pasividad y mora por parte de quien tiene que tomar las decisiones para resolver problemas a escala nacional, tambien puede considerarse un apendice del bloqueo, amén de que en ocasiones ni se analizan las propuestas para dar soluciones como en este caso, tecnológicas que agilizan las relaciones interpersonales y en otros casos ayudan al ocio de esta sociedad luchadora.

Lorenzo dijo:

3

9 de septiembre de 2016

08:44:42


En Cuba somos buenos asiendo aplicaciones…..sombre todo en las que tenemos que actualizar la información mediante un correo con el módico precio de 0.16 cuc o lo que es lo mismo 4 cup….jajajaja

Natasha dijo:

4

11 de septiembre de 2016

00:48:51


No me sorprende para nada la calidad de los jóvenes informáticos cubanos, ingenieros o licenciados. Hace unos cuantos años que gozo de sus buenos servicios, sobre todo de los muchachos de Adictos al iphone. Una aplicación tambien muy buena y tremendamente popular producida por ellos, aunque no se menciona en el artículo, es La Chopi que te permite acceder a los anuncios clasificados de bachecubano.com y a mi como a muchos nos facilita mucho la vida. Felicidades y que estos ejemplos de buena práxis irradie a todos los que se inician en el camino del desarrollo de apps.

Fernando dijo:

5

11 de septiembre de 2016

13:39:46


Hay que cuidar esos talentos, reconocerles y retribuirles por lo que hacen para que sigan trabajando para el pais.