ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Niños y jóvenes reciben su diploma de graduados al vencer los cursos básicos, medios y superior. Foto: Instituto Confusio

Con la consolidación de las relaciones culturales, comerciales y económicas de Cuba con China, los gobiernos de ambos países mantienen convenios de intercambio de estudiantes para el aprendizaje del idioma español en jóvenes chinos y de la lengua mandarín para los cubanos.

Aunque la ola de inmigrantes llegados a la Isla caribeña a finales del siglo XIX y en la primera mitad del XX, obligó a esas personas a aprender el español por la fuerza de escuchar, sin posibilidad de estudios formales en academias, ellos también enseñaron el cantonés, porque la gran mayoría provenía de la sureña provincia de Quandong.

Con el triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959, se adopta la enseñanza del chino mandarín (lengua oficial de la nación asiática) en el Instituto de nivel medio superior Máximo Gorki, en la década de 1960, la escuela de idiomas Abraham Lincoln, y posteriormente en el Instituto Superior Pedagógico de Lenguas Extranjeras de La Habana Pablo Lafargue.

No obstante, a partir del año 2010 se imparte la milenaria lengua con mayor fuerza, debido a la creación del Instituto Confucio adscripto a la Universidad de la Habana, con el propósito de promover el conocimiento del idioma y la cultura del Gigante Asiático.

Hasta la fecha han matriculado las diversas modalidades educativas (curso básico, intermedio y avanzado con un año académico de duración) más de 3000 cubanos interesados en este idioma, lo cual significa tener en un futuro adecuados interlocutores y contar con recursos humanos capacitados en el lenguaje y la forma de pensar de los chinos.

El Instituto también organiza conferencias, exhibiciones de películas, exposiciones de fotos, caligrafías, dibujos y pinturas infantiles, concursos de conocimientos, jornadas culturales y otras muchas actividades, cuyo impacto ha alcanzado a más de 24 000 personas en los más de cinco años de funcionamiento.

Los alumnos matriculados se desempeñan en otras profesiones y acuden en diferentes horarios, diurno, vespertino y nocturno de acuerdo con las facilidades laborales o de estudio, y a su vez participan en actividades culturales, fuera del centro, dependiendo de sus posibilidades. Cuatro de ellos ofrecieron declaraciones para Granma Internacional.

Wilson Barroso Díaz, maestro de la escuela primaria Pedro Portuondo del municipio Plaza de la Revolución, se interesa en estudiar el idioma chino motivado por un amigo; matriculó un curso inicial en una institución cultural para luego realizar una prueba de suficiencia en el Instituto Confucio.

“Este idioma me abre nuevos caminos, como profesor de español, puedo enseñar chino a otras personas o enseñar español a los chinos, ya he incursionado en adiestrar a jóvenes del país asiático en el dominio de nuestra lengua y cultura. Mis niños de quinto grados me pide que los enseñe, pero en ese caso si es muy importante seguir una metodología, yo sólo les hablo de las tradiciones y de las historias aprendidas en el Confucio”, comenta.

Wilson quedó en el segundo lugar en el concurso nacional Puente Chino, que evalúa una disertación de casi diez minutos en ese idioma, responder preguntas relacionadas con la sociedad de aquel país y exponer una manifestación artística de esa cultura.

“Hoy soy capaz de leer un texto en chino, hablar por mucho tiempo, -confiesa Wilson- no me daba cuenta, pero en una llamada telefónica mi madre me dijo: Llevas más de 30 minutos hablando en un idioma que no conozco. Me visitan amigos chinos, nos sentamos a dialogar y paso mucho tiempo en una conversación”, afirma.

Por su nivel alcanzado, obtuvo una beca a China al igual que su compañera Karina Montero Pedraja, quien ofreció una ceremonia del Té para obtener el tercer lugar en el Concurso. Este certamen premia al primer lugar con la posibilidad de competir con otros alumnos de los restantes 588 institutos similares distribuidos en 88 países.

Esta muchacha de 22 años, siente pasión por conocer otros idiomas, actualmente estudia también italiano en el Instituto Dante Aligheri y aunque reconoce que el chino es muy difícil tuvo la oportunidad de contar con una profesora en el curso básico con dominio del español, capaz de explicarle las historias de los caracteres y el significado de los sonidos del pinying (pronunciación fonética) “Eso me hizo enamorarme del idioma”, asevera.

Otro joven, Brayan Gómez Martinez, también fue beneficiado con una beca, labora como mecánico automotriz y piensa que puede vincular las dos actividades, porque en China hay muchas empresas dedicadas a producir vehículos y algunas de ellas exportan sus producciones a Cuba, por lo que puede trabajar en esa esfera industrial.

De izquierda a derecha los jóvenes Brayan, Daína, Pestana, Karina y Wilson egresados del Instituto Confusio y conocedores del idioma mandarín. Foto: Nuria Barbosa León

Para Daína Pestana Blay, también hay una magia difícil de describir, pues cuando se está inmerso en el proceso de aprendizaje encuentra que las repeticiones y las clases suelen ser aburridas, pero el transcurrir del tiempo y la sistematicidad de la persona, el conocimiento llega sin pedir permiso.

“Me acerqué a este idioma por curiosidad. Al concluir el preuniversitario se ofertó la licenciatura en idioma chino con un plan de becas para estudiar dos años en Cuba y el resto en China, al matricular recibí clases de un profesor chino desconocedor del español que nos exigió con mucho rigor, pero al finalizar el segundo año nos informaron que la beca quedó cancelada con la posibilidad de obtener un título de técnico medio de traductora- intérprete y matricular en otra facultad de la universidad”, refiere.

Daína concluye hoy la Licenciatura en Lengua Inglesa y es una de las alumnas del curso avanzado del chino. Ella ya visitó la nación asiática en dos ocasiones por becas ofertadas en el Confucio y piensa dedicarse a la traducción en cualquiera de los idiomas que conoce. Recomienda a las personas tener paciencia ante lo desconocido, porque un día aparece la magia.

JÓVENES CHINOS APRENDEN ESPAÑOL EN CUBA

La joven Yang Yan y su novio Bai Na, aprendieron estudiaron la licenciatura en Lengua Española en Cuba y ahora desarrollan un doctorado. Foto: Nuria Barbosa León

En octubre de 2007 comienzan a llegar a las instalaciones de Tarará, en el este habanero, los primeros jóvenes chinos para estudiar la Licenciatura en Lengua Española, hasta alcanzar la cifra de más de 2800, en menos de dos años. Se crea una facultad para la enseñanza del español para personas no hispano hablantes.

Por esa vía llega Bai Na, procedente de la ciudad norteña de Huhhot fronteriza con Mongolia y Rusia, que se enroló en el viaje a un país tan distante por la curiosidad de cruzar el océano. De la isla caribeña sólo conocía de la existencia de una Revolución y de los líderes Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.

“Llegamos en noviembre del 2007, en mi país caía nieve y aquí las temperaturas eran muy altas, la primera dificultad fue con la comunicación con el personal que trabajaba cercano a nosotros. Por suerte, los profesores tuvieron mucha paciencia y el programa de estudio incluía excursiones a diferente lugares históricos y sociales”, explica.

Su novia Yang Yan (alumna también del proyecto de Tarará) comenta que lloró muchas noches por la nostalgia a la familia, pero la atención esmerada del personal cubano le facilitó la vida.

“En la escuela recibimos todo tipo de avituallamiento. Existía un hospital bien equipado con guardia de médicos y enfermeras, ellos confeccionaron nuestras historias clínicas y conocían de los padecimientos de los alumnos. De existir cualquier problema se le comunicaba al profesor guía, encargado del grupo, y este lo solucionaba”, puntualiza.

En el aprendizaje del idioma español, lo más difícil de asimilar fue el sonido de la doble erre, según nos relató Yang Yan: “Hay palabras en español que no tienen significados para nuestro idioma como es el caso de reggeton. Igualmente cuando hablamos en chino nos surgen palabras en español dentro de la conversación y nos entendemos con una mezcla de ambos idiomas”, manifiesta.

Al concluir la licenciatura, ambos jóvenes regresan a sus lugares de origen por un año, pero optaron por continuar estudios de doctorado en Cuba. Bai Ná investiga acerca de la historia del socialismo chino y Yang Yan en la comunicación empresarial.

Bai Na comenta que le gusta el cine cubano y le impactó la película Fresa y Chocolate por su tema tan atrevido contra la homofobia. “Pienso que los cubanos son muy simpáticos, abiertos y tratan muy bien a los chinos, me gusta su forma de ser. Nos cuidan y se relacionan bien con nosotros, tengo mucho que agradecer a los cubanos por toda la formación que me han dado”, señala.

Mientras Yang Yan expresó: “Quiero agradecer a este país, me enseñaron cómo enfrentarme al mundo, desde otra perspectiva y otra mirada. Llegué siendo una muchacha tímida, cerrada y en algunas ocasiones cobarde, pero ahora me enfrento a las dificultades sin temores”.

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Glendit@5 dijo:

1

21 de junio de 2016

10:03:40


yo confieso que me enamore del chino mandarin por casualidad, mas bien por embullo. desde que entre en el confucio, fue como estar en un universo paralelo, tengo que agradecer a los profes alay (padre e hijo) por lo que conozco hoy de ese increible y complicado idioma. aunque hoy me encuentro alejada del centro por funciones de trabajo y de horario, el año que viene me prometo a mi misma regresar, y concluir la carrera, pues me hace sentir mejor, lo que comenzo por un hobbie, se hizo parte cotidiana de mi vida....gracias

Yaremi Espinosa dijo:

2

17 de marzo de 2017

10:58:58


Hola, me gustaría mucho aprender chino, cómo podría matricular en uno de estos curso?

Octa dijo:

3

4 de junio de 2018

22:03:13


Como obtener o aprender el idioma italiano en cuba.