ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La tercera fase del estudio Envejecimiento y Alzheimer, que desarrolla el Grupo de Investigación sobre este tema, de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, ya comenzó, informó a Granma el doctor Juan de Jesús Llibre Rodríguez, presidente de la sección cubana de Alzheimer.

Bajo el título de Demencia, fragilidad y dependencia: 10 años de seguimiento de personas mayores cubanas 2016-2018, este proyecto da continuidad al estudio que inició en el año 2003, con evaluaciones que se realizan cada cuatro años en una muestra de 3 015 personas de 65 años o más.

“El examen realizado permite el diagnóstico de demencia y subtipos de la misma, otros trastornos mentales, salud física, medidas antropométricas, características sociodemográficas, otras enfermedades crónicas no transmisibles, discapacidad, dependencia y fragilidad, utilización de los servicios de salud, características del cuidado y sobrecarga del cuidador y análisis de sangre en la búsqueda de factores de riesgo”, precisó el experto.

Para el entrevistado, el principal valor del estudio longitudinal Envejecimiento y Alzheimer —en el cual participan médicos de diferentes especialidades, licenciados en psicología y enfermería, y estudiantes de medicina de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana y Matanzas,  en coordinación con las  áreas de salud y policlínicos seleccionados— parte del propósito del mismo: “brindar información acerca de las enfermedades crónicas no transmisibles y los factores de riesgo que afectan la salud física y mental de las personas mayores, con especial énfasis en la demencia y las condiciones como la fragilidad y la dependencia en la población cubana”, enfatizó.

“En Cuba la prevalencia de síndrome demencial es de 10,2 % en la población de 65 años y más, donde entre un 60 y 70 % de los casos corresponden a la enfermedad de Alzheimer, siendo la primera causa de discapacidad en adultos mayores y la mayor contribuyente de dependencia, necesidad de cuidado, sobrecarga económica y estrés psicológico en el cuidador”, refirió el doctor Llibre Rodríguez.

Si tenemos en cuenta el acelerado envejecimiento de la población cubana, se estima una cifra de 160 000  personas con enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia. “Sin una intervención efectiva, es decir si no se logra una cura para esta enfermedad en los próximos años, el número de cubanos con demencia se incrementará en 2,3 veces para el 2040, lo cual equivale a 300 000 personas con demencia, un 2,7 % de la población cubana”, alertó.

En ese sentido, puntualizó el especialista que entre los factores de riesgo encontrados en el estudio se incluyen la edad avanzada, enfermedades crónicas vasculares como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, la enfermedad cerebrovascular, además de otros factores de riesgo vasculares como el hábito de fumar, la obesidad y colesterol elevados en la edad media de la vida, y elementos genéticos. Asimismo, la investigación demostró el efecto protector de la educación  y la actividad física para retardar el inicio de la enfermedad o no desarrollarla.

“Existe una elevada prevalencia de enfermedades crónicas vasculares en los adultos mayores estudiados. En orden de­creciente de frecuencia se encontró la hipertensión arterial, diabetes mellitus, cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular. Un quinto de los adultos mayores estudiados fueron clasificados como frágiles y el 7 % requieren de cuidados la mayor parte del tiempo”, comentó el doctor Llibre Rodríguez.

Al respecto, explicó que existe un interés creciente en el pa­pel del estado de fragilidad y sus indicadores, dado su potencial para el diseño de intervenciones preventivas que modifiquen el proceso del envejecimiento, la dependencia y la mortalidad. “Los adultos mayores frágiles  tienen mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud como caídas, discapacidad, hospitalización, institucionalización y muerte”.

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Armando Enrique dijo:

1

2 de junio de 2016

08:54:15


No esperemos la cura para el Alzheimer, trabajemos por incrementar el número de hogares de ancianos con capacidad para atender a esos miles de ancianos que se pronostica padecerán de esta penosa enfermedad que es muy difícil atender. Formemos la fuerza de trabajo calificada para atender a estos pacientes con el fin de aliviar a los familiares jóvenes quienes deben continuar la vida y trabajar por el desarrollo del país. Más hogares de ancianos =más posibilidades de empleo=más tranquilidad en los hogares de los trabajadores. Está bien descrito y es una realidad, en la familia dónde hay un anciano con Alzheimer al menos un familiar enferma de los nervios. Recomendaciones para los familiares de los enfermos: Haga su tiempo y dedique al menos media hora diaria para hacer ejercicios como caminatas, ello elimina el stress, evite el alcohol y el cigarro, lejos de disminuir el stress lo incrementa y aumenta la presión arterial.

Miguel Angel dijo:

2

2 de junio de 2016

12:30:28


Magnífico trabajo de la Lic Lisandra Fariñas, se aborda una temática q es preocupación de muchos científicos y especialistas del planeta. En nuestro país existe un Programa de lucha contra el Alzheimer u otro tipo de demencia, es necesario trabajar intensamente para disminuir, atenuar o eliminar los factores de riesgo aquí mencionados, aún cuando aparezca el tratamiento ideal. La prevención siempre será mas eficaz.

MN dijo:

3

2 de junio de 2016

16:22:55


Cifras como estas y similares se publican desde hace algunos años, el profesor Llibre está alertando sobre lo que se avecina y también habría que poner en cifras la cantidad de capacidades que hay de casas de abuelo o de asilos de ancianos. Yo acabo de pasar por la experiencia de cuidar a mi madre postrada por casi 10 años y son muchas las carencias que hay que suplir para atender a una persona demente, desde la atención diferenciada por el médico de la familia y los especialistas, la realización de análisis, el traslado a hospitales cuando es necesario, la cama adecuada, los colchones antiescaras, las condiciones mínimas de sillas de rueda, asientos sanitarios, condiciones para el aseo, culeros desechables, alimentación. Terminamos con el cuidado de nuestros padres y ellos terminan con nosotros. Ahora soy una persona de la tercera edad con serios problemas de salud e intentando hacer actividad física, mantener el peso, hacer una dieta saludable pero... solo un ejemplo las aceras, calles y parques de los alrededores de mi casa están en tan mal estado que intentar caminar a un ritmo estable (tal y como se recomienda) es imposible y el peligro de torcerse un tobillo o de caerse y sufrir una temible fractura de cadera es alto. Por tanto, y en apoyo a lo que sé es un reclamo del profesor Llibre desde hace muchos años estas cifras que hoy se publican deben ir seguidas de ACCIONES tiene que haber un plan rector, una hoja de ruta, que cree las condiciones propicias para que la calidad de vida, no solo de los adultos mayores sino de toda la familia cubana esté asegurada en el futuro mediato.

katiusca dijo:

4

2 de junio de 2016

16:47:07


Muy sincero y realista su comentario Armando, sobre todo cuando se refiere a incrementar el numero de hogares de ancianos, porque no es menos ciertos que los familiares por lo general que se dedican a cuidar estos seres queridos, que tanto amor nos dieron y nos enseñaron a dar, llegara el momento en que para sostener un hogar de familia los vamos a tener que dejar en un hogar de anciano y por otra parte mucha mente positiva para aquellas personas con esta situacion tan dificil, de tener al cuidado este familiar con esa enfermedad como es el Alzheimer que viene de mano con la tercera edad.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

5

6 de junio de 2016

09:36:50


La juventud es antesala de la segunda y esta, a su vez, de la tercera edad, lo que deviene invitación permanente a una sabia articulación de intensos momentos, que pueden ser más gratificantes en la medida que se construyan con amor y sentido positivo, en un camino que no tiene vuelta atrás y que es aconsejable aprovecharlo óptimamente y sin reticencias. Veamos la posibilidad de envejecer como el privilegio de vivir más y mejor, en armonía con la naturaleza, el contexto familiar y social. Procuremos la salud y la felicidad de nuestros padres y abuelos, de nuestros imprescindibles mayores, de edad y sapiencia.