ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Extractores ilegales huyendo, luego de ser hallados in fraganti. Fotos: Cortesía de Alfredo Apud Rodríguez

Ya conocen el carro. Así que es muy normal que estén atentos, cavando agazapados, y que salgan corriendo cuando apenas lo vean a lo lejos, tratando de avanzar sobre el terreno difícil. O que dejen a uno afuera, como vigía, y que este les avise por celular cuando se acerque el carro, o algún civil que parezca policía, o un grupo “sospechoso”.

Así actúan. Salen temprano, antes que el sol, con palas, picos, jibes; y se posicionan en áreas previamente estudiadas. Allí excavan. Extraen oro algunos; otros cargan con varios minerales no metálicos (arena, roca, arcilla…), esos que se utilizan para la construcción. Y contravienen la Ley de Minas. Y causan graves daños al medioambiente. Y a la economía. Y a su salud.

Este fenómeno se extiende por todo el país. Los precios crecientes del oro en el mercado; el incremento de construcciones y remodelaciones de viviendas por esfuerzo propio; el desconocimiento de la legislación vigente y la ampliación del trabajo por cuenta propia, han favorecido esto. Sin embargo, es en la región oriental de la Isla donde se ha reportado un mayor índice de casos. Por eso, abordé un avión a Santiago de Cuba, y conviví durante varios días con Alfredo Apud Rodríguez, quien es el principal especialista de la Oficina Nacional de Recursos Minerales (ONRM) en la provincia; y quien coordina, también en Santiago, la Comisión de Prevención y Enfren­tamiento a Actividades Ilegales en Extrac­cio­nes de Oro.

Alfredo, además, hasta el 2015 fue quien gestionó las cuatro comisiones provinciales que actúan en la zona oriental de la Isla. Él es quien timonea aquel carro del que huyen los infractores; el carro que hace, periódicamente, los recorridos en busca de estas gentes.

Dice Alfredo que la explotación ilícita del oro en Cuba empezó por Holguín. En esa provincia —explica— siempre hubo extracciones ilegales. Pero eran mínimas. No fue hasta el 2011, a raíz del aumento considerable del precio del oro en el mercado mundial, que comenzaron a hacerse estas extracciones de manera notable, en gran medida por parte de antiguos trabajadores de minas ya cerradas, que tenían nociones al respecto. Extraer oro, entonces, se convirtió en un negocio lucrativo; tanto que en ese año llegamos a localizar a cientos de involucrados, señala.

Además de incurrir en el hecho ilícito, los infractores devastaban todo. Hacían hoyos profundos en los suelos, talaban árboles, vertían todo tipo de residuos en los ríos. Y se expandían. Llegaron, incluso, a irrumpir en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt (ubicado en el límite entre las provincias de Holguín y Guantánamo), un área protegida por sus grandes valores naturales, explica Alfredo.

Por supuesto —agrega—, ante esta situación el Estado tomó medidas. Y fueron creadas las comisiones de enfrentamiento: equipos integrados por miembros de la ONRM, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Cien­cia, Tecnología y Medio Ambiente, y otros or­ganismos; equipos presididos por sus co­rres­pondientes consejos de Administración pro­vinciales.

“Así comenzaron los primeros operativos. Íbamos por las zonas de mayor riesgo buscando infractores; tratando de agarrarlos in fraganti. Entonces incautábamos sus enseres y llevábamos a los implicados ante los tribunales. Además, organizábamos charlas en los ba­rrios, para informar a la población acerca del peligro de estas actividades, y para sumarla a nuestra labor de enfrentamiento”.

Asimismo, fueron creadas comisiones de Prevención en aquellas provincias que, aunque no presentaban manifestaciones de ilegalidades mineras, eran propensas a estas, tanto por su situación geográfica como por la presencia en ellas del mineral.

A partir del 2015, se decidió que las distintas comisiones, que en un principio estaban destinadas únicamente a contrarrestar las ilegalidades en cuanto al oro, trabajaran también contra las extracciones furtivas de minerales no metálicos. Así, hemos logrado aplacar es­tos sucesos, explica. Aunque es una batalla bastante ardua, tanto porque resulta prácticamente imposible predecir en qué lugares van a llevarse a cabo las fechorías, como por el difícil acceso a estas regiones, casi siempre montañosas y con alta vegetación.

También los extractores ilegales han establecido sus propios sistemas de vigilancia, lo cual ha provocado que, durante los recorridos periódicos que realiza la Comisión, la mayoría de las veces hallamos solo huellas o utensilios abandonados, pero no a los “mineros”.
 
LO ESTABLECIDO
Hay que partir del siguiente principio constitucional: los recursos minerales, doquiera que se encuentren, pertenecen a la nación.

Con el fin primero de proteger dichos recursos fue aprobada en Cuba, en 1995, la Ley de Minas (Ley 76).

Al respecto, Mercedes Valdés Mesa, directora de registro, control y asesoría legal de la ONRM, explica que esta Ley derogó toda legislación minera previa, y constituyó una regulación de avanzada entre las del continente americano, pues abordó con profundidad la protección al medioambiente; además, estableció el sistema concesionario para la realización de actividades mineras, así como también los tributos específicos que debían pagarse por estas.

A partir de la Ley fue creada, asimismo, la Oficina Nacional de Recursos Minerales, e instituida como la autoridad minera de Cuba. Esta institución es la encargada de tramitar las solicitudes de concesiones (derechos mineros), tanto para personas naturales como jurídicas, siempre que estas demuestren poseer la capacidad legal, técnica y financiera para el cumplimiento de sus obligaciones.

Esto quiere decir que cualquier actividad de tipo minero que se lleve a cabo en el país, “debe contar con el permiso de la autoridad correspondiente: el comité ejecutivo del Con­sejo de Mi­nistros o del ministro de Energía y Minas, por delegación expresa del primero, en dependencia del mineral de que se trate”, afirma Mer­cedes Valdés.

Añade que para ello, además de probar las aptitudes antes mencionadas, el solicitante debe presentar a la Oficina sus objetivos, de modo que la concesión pueda ser otorgada para el reconocimiento, la investigación geológica, la explotación y/o el procesamiento del área en cuestión.
Igualmente, la concesión deja claro qué minerales podrán ser explotados una vez otorgada, con el fin de salvaguardar cualquier otro recurso que pudiera encontrarse en el área, explica Valdés Mesa.

Según Vicente de la Cruz Santell, director general de la Oficina, este centro lleva a cabo, igualmente, la fiscalización y el control de toda la actividad minera del país; la aprobación, registro, certificación y control de los recursos y reservas minerales; además de la elaboración de los dictámenes técnicos relacionados con el otorgamiento, anulabilidad y extinción de los derechos en ese sentido.

Añade que, también, la ONRM se encarga de ejercer la inspección estatal sobre quienes realicen esta clase de actividades; de controlar la ejecución de los planes de preservación del medioambiente, las medidas para mitigar el impacto ambiental de estas labores, entre otras.

Nuestra misión –—subraya— es garantizar el uso racional de los recursos minerales e hidrocarburos del país, con la más alta seguridad jurídica, confiabilidad y transparencia, y con el objetivo de lograr un desarrollo sustentable para el bienestar de las actuales y futuras generaciones.

Por otra parte, Juan Ruiz Quintana, director general de Minería del Ministerio de Energía y Minas, explica que hasta el cierre del 2015 había en el país más de 460 derechos mineros vigentes, distribuidos entre 166 concesionarios vinculados a 14 organismos estatales. La mayoría de estas concesiones aprueban la explotación de minerales no metálicos, señala Ruiz Quintana. El Ministerio de la Cons­trucción —agrega— es el que cuenta con la mayor cantidad de derechos otorgados, pues el perfil de su trabajo así lo precisa.
 
ORO
Dice Alfredo Apud que, para explotar el oro, se necesita un equipamiento especializado, tanto para preservar la salud de quienes se dedican a estas actividades, como para no causar daños al medioambiente, pues cualquier actividad minera implica dichos riesgos, y es necesario estar preparados para afrontarlos.

Por este motivo, las concesiones para explotar oro en Cuba están otorgadas, en su totalidad, a empresas estatales, que cuenten con los recursos precisos, asevera.
Sin embargo, quienes realizan las extracciones de manera furtiva no toman en cuenta estos aspectos. Lo hacen sin ningún tipo de seguridad, afirma.

Como ejemplo de ello podríamos decir que los infractores, una vez extraído el oro, lo procesan con mercurio, pues las partículas de oro salen cubiertas por capas de tierra, polvo, etcétera; y el mercurio tiene la propiedad química de adherirlas, de modo que pueda desecharse el sobrante del material explotado.

Al respecto, Beatriz Macías Peacok, especialista del Centro de Toxicología y Biome­di­cina de Santiago de Cuba, señala que la exposición prolongada a este elemento químico es altamente riesgosa. La inhalación de vapores de mercurio —manifiesta— causa in­toxi­ca­ciones agudas, afecciones gastrointestinales, náuseas, diarreas, vómitos… Además, provoca daños en las vías respiratorias, que pueden incluir neumonitis intersticial, enfisemas pulmonares, alteraciones de tipo neurológico, y hasta la muerte.

Los sobrevivientes a la inhalación —afirma— pueden desarrollar posteriormente serias enfermedades pulmonares u otros síntomas intestinales (sabor metálico, disfagia, salivación), así como también cefalea, disturbios visuales, entre otros.

“En el caso de ingesta de sales de mercurio, la persona está expuesta a irritaciones del tracto gastrointestinal, decoloración de las membranas mucosas, dolor abdominal, vómitos sanguinolentos… Si la ingesta no sucede de manera directa, es decir, si se hace a través de algún producto contaminado, el riesgo es me­nor, porque la persona está expuesta a menor concentración de mercurio; pero causa síntomas similares. Y aun así, un alto riesgo de muerte”.

Quienes incurren en estos delitos no solo ponen en juego sus vidas, sino también las de otros, pues la mayoría realiza estos lavados a la orilla de los ríos, y los restos del mercurio van a parar al agua. En Holguín —dice Al­fredo—, uno de los sitios donde hemos detectado con frecuencia sucesos de esta índole es un afluente del río Cacoyugüín, que compone la presa de igual nombre. Esta presa abastece de agua a gran parte de la ciudad.

Por otra parte, a pesar de ser el mercurio un elemento natural, los estudios sugieren que es un contaminante de relevancia mundial que, en altas concentraciones, puede ocasionar efectos negativos en plantas y animales. Esto, lógicamente, violenta también la cadena alimentaria, lo cual va en detrimento, al final, del ser humano, subraya Macías Peacok.

Así, una de las acciones cardinales que emprenden las comisiones es la de visitar aquellos centros estatales que laboran con mercurio (este es un elemento de uso restringido), y cerciorarse de que lo utilicen racionalmente. Además, se han realizado inventarios en aquellas empresas que tienen mercurio ocioso, para evitar que este se “desvíe”. Sin embargo, es sabido que de algún modo avieso llega el mercurio a manos de los llamados mineros furtivos, pues el contacto público con este elemento sucede apenas a través de termómetros, y “la cantidad de mercurio que contiene un termómetro es imposible utilizarla para procesar oro. Habría que romper miles para alcanzar la cantidad requerida”, según Alfredo Apud.

Las comisiones, asimismo, han emprendido un trabajo minucioso para con los joyeros y bisuteros por cuenta propia, pues ellos son el sector más propenso a convertirse en receptor de este oro obtenido de modo clandestino.

Gracias a estas acciones se ha logrado disminuir el índice de extracciones ilegales de oro en más de un 90 %, asegura Alfredo. Hoy día —añade—, Holguín sigue siendo la provincia más afectada. Esto se debe, fundamentalmente, a la existencia de antiguas minas en el área, lo cual provoca que los infractores busquen maneras cada vez más “creativas” de extraer el mineral, tratando de burlar lo establecido.

La mayoría de las veces hallamos solo huellas o utensilios abandonados, pero no a los “mineros”, asevera Alfredo Apud.

En el caso de Guantánamo, las únicas ma­nifestaciones detectadas sucedieron a mediados del 2014, en el Parque Humboldt, pero estas fueron rápidamente contenidas. Luego, se llevó a cabo un proyecto para enfrentar la rehabilitación de las zonas afectadas dentro del Parque, y se fortaleció la vigilancia y protección por parte de las autoridades del mismo.

Por otra parte, Granma y Santiago de Cuba, hasta el momento, no presentan casos de extracciones furtivas de oro, pues en estas provincias las comisiones fueron instauradas de modo preventivo, y actúan eficaz y cabalmente, con el fin, siempre, de “poner el parche antes de que salga el hueco”.
 
MATERIALES PARA LA CONSTRUCCIÓN
Los extractores de arenas y arcillas no laboran con mercurio. Pero esto no minimiza el riesgo físico al que se enfrentan, pues están siempre expuestos a accidentes ineludibles, ocasionados por la llamada “mala explotación minera”, dice Alfredo Apud.

Desde el punto de vista medioambiental —añade—, sus acciones degradan tanto las áreas boscosas como la cuenca de los ríos en que “trabajan”. En el caso de estos últimos, los desechos vertidos provocan que se colmen, que varíen su cauce natural.

Según el reporte de inspección de las comisiones, hasta el 2015 habían sido detectadas, en Santiago de Cuba, más de 50 extracciones ilícitas de arcillas para la fabricación de ladrillos, localizadas en su mayoría en los alrededores de la ciudad capital. Esta zona —señala— es propicia, dado que “en muchos casos están creadas las condiciones para la venta a alfareros particulares, pues existen áreas de arcillas concesionadas a entidades estatales”.

Asimismo, en la provincia de Granma ha­bían sido detectados más de diez ilegales que extraían arcillas en las márgenes del río Ba­yamo. “En los demás municipios no hay una concentración alta de productores ilícitos, ya que existen en casi todos concesiones mi­neras que producen ladrillos y que se comercializan para la población”, argumenta el in­forme. Añade que en la costa sur de la provincia, en cuanto a extracciones de arenas, se agravaba la situación, debido a que los sectores concesionados no aportaban cantidades suficientes de materiales.

En Guantánamo, por otra parte, habían sido localizados más de 110 extractores ilegales de arcillas y, en algunos casos, de arenas que posteriormente eran vendidas en la ciudad.

Como posible solución a esto, las comisiones propusieron vincular a los extractores ilegales a las empresas concesionadas para explotar dichos minerales en las zonas autorizadas, de modo que pusieran sus fuerzas de trabajo al servicio del Estado. Esto origina beneficios para ambas partes, pues el Estado paga a los “mineros” por su trabajo e incrementa la producción. Dichas acciones, además, reportan beneficios públicos, pues los materiales son vendidos al pueblo a precios asequibles (menores que los precios “por la izquierda”); y así, también, se obstaculiza notablemente la venta furtiva de arcilla, arena, gravilla…

Entonces, los infractores comenzaron a vincu­larse a organismos pertenecientes al Poder Popular. En Holguín, a través de la Em­presa Constructora de Obras. En Granma, con la Em­presa de Construcción y Mant­e­ni­mien­to; mientras, en el municipio de Guan­tánamo, la la­bor fue asumida por la Empresa Provincial de Industrias Locales; y en el resto de la provincia, por la Empresa Provincial de Cons­trucción.

En Santiago de Cuba, asimismo, los infractores comenzaron a vincularse con la Empresa Productora de Materiales de Construcción del Poder Popular (Empromac), inserta en el Programa Nacional de Producción y Venta de Materiales Locales de Construcción.

Según Pedro Suárez Pérez, vicedirector técnico productivo de Empromac, a los vinculados, una vez establecida la relación contractual, se les permite explotar independientemente en áreas concesionadas, con el compromiso de vender luego sus producciones a la Empresa, la cual se hace responsable, ante el Estado, del cumplimiento estricto de lo establecido en la Ley de Minas.

Añade que, hasta el cierre del 2015, Em­promac había incorporado a más de 140 de estos “mineros”, lo cual produjo (y sigue produciendo) un alza productiva para la Empresa.

En todos los casos, las comisiones, conjuntamente con el Grupo Nacional de Producción y Ventas de Materiales, chequean, dos veces al año, tanto la producción de estas empresas como el mantenimiento en ellas del orden y la legalidad.

Gracias a este proyecto —asegura Al­fre­do— esperamos que para el cierre del presente año se minimicen considerablemente las ma­nifestaciones de ilegalidades en cuanto a mi­nerales no metálicos.

Sin embargo, no solo personas naturales han incurrido en estas infracciones, pues, durante varios recorridos, se han localizado extracciones furtivas realizadas por empresas estatales.

Se sabe —explica Alfredo— por los métodos que utilizan para operar, pues no es posible hacerlos manualmente, sino mediante máquinas que no poseen los particulares. Así, hemos encontrado huellas del empuje de buldóceres, de retroexcavadoras…; de equipos que devastan áreas enteras, y que luego hay que rehabilitar con presupuesto estatal.

“Rehabilitar lleva conseguir capa vegetal, sembrar especies de árboles que se den en la zona, aplanar el terreno destrozado… Y esto representa, por supuesto, grandes inversiones económicas por parte del Estado cubano. Pero el Estado no puede destinar los recursos con los que cuenta a rehabilitar lo que otro inconsciente se robó”, dice Alfredo.

Sin embargo, lo hace. Y son las comisiones provinciales las encargadas de reforestar, re­conformar y reducir los daños que ocasionan los mineros furtivos al medioambiente.

Y aun así, quedan secuelas, daños (físicos, económicos, sociales) que la voluntad sola de los hombres, de las mujeres que conforman estas comisiones solícitas no puede, aunque quisiera, resolver.

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Inye dijo:

1

13 de mayo de 2016

09:07:18


La amalgamación (uso del mercurio) es uno de los procesos más empleados en la producción del oro en la pequeña minería, la sencillez de esta técnica y su efectividad la ha hecho una de las técnicas preferidas, pero los riesgos de salud y los peligros ambientales, no son tomados en cuenta por la mayoría, en general por desconocimiento. El oro libre y limpio (no cubierto por óxidos de hierro) se amalgama con facilidad, pero también Cobre, Aluminio y Níquel sin oxidar, por lo que, frecuentemente el mineral bruto puede contener ciertos minerales acompañantes y/o impurezas con efectos negativos para el proceso de amalgamación, el proceso de amalgamación se puede realizar tanto en mineral como en concentrados, pero se aconseja por economía realizarlo en concentrados y de realizarse en el mineral, este debe ser molido finamente en un medio acuoso para liberar las partículas de oro. Por todas estas razones, yo me atrevo a asegurar que los "pequeños mineros cubanos" extraen muchas cosas, además de oro, y los ingenuos compradores, creen que traen una cadena de oro, cuando en realidad se trata de una aleación de varios componentes, les aconsejo que sean prudentes en este sentido y no se dejen engañar.

reu Respondió:


13 de mayo de 2016

11:07:36

¿ y de donde sale el mercurio que utilizan?, porque que yo sepa, es un producto super controlado por el MININT, porque tambien se puede utilizar para la falsificación de dinero y otras cosas ilegales.

cubano dijo:

2

13 de mayo de 2016

11:33:43


Si no hubiera tanta mano blanda en este país, no estaríamos como estamos, no solo en esto, en todo, todo el mundo hace lo que le da la gana y no hay respeto por nada ni por nadie.

ManuelMercado Respondió:


13 de mayo de 2016

17:13:17

Cubano si tu estas molesto por lo que dice el articulo y ademas manifiesta que todo el mundo hace lo que le da la gana, por favor denuncia lo que tu conoces y ayuda al pais, ademas de tu comentario lleno de frustraciones y odio de todo tipo. Gracias por tu potencial ayuda,el pueblo de a pie te lo agradecera.

Antonio Vera Blanco dijo:

3

13 de mayo de 2016

13:28:11


ELIMINAR EL MERCURIO ES LA CLAVE. Todo el mercurio ocioso para la electroquímica de Sagua. Cero importaciones de mercurio, cero importaciones de termómetros con mercurio, cierre final de electroquímica de Sagua con electrólisis con celdas de mercurio. Se mata varios pájaros de un tiro; el mercurio uno de los tres y mayores contaminantes (Arsénico, plomo y mercurio). El primero y el segundo lo tenemos de forma natural en Cuba, pero el mercurio lo importamos. Además, de quitarle el medio para la extracción del oro y nos libramos del uso de ese gran contaminante. Hay tecnologías para hacerlo todo ello sin mercurio, y dificil que puedan usar un lixiviante de oro y plata.

Frank danilo dijo:

4

13 de mayo de 2016

21:43:24


Porque las personas dejan sus trabajos normales para hacer este trabajo tan lleno de riesgos cuales son las causas de que se haya producido en el incremento de personas que se dedican a eso no son sólo los.precios de mercado siempre el.oro ha sido un producto extremadamente caro que es lo que hace que familias completas lo hagan incluso vivan en las áreas donde existen los yacimiemtos en condiciones de campaña y les.puedo asegurar que las restricciones descritas en la ley no van a parar el incremento hay que ver el trabajo que pasa una persona que realiza la.extracción en condiciones improvisadas para lograr una mínima.porción de oro a veces sólo mínimas cantidades que no llegan al gramo creo que el.estudio es bueno pero continúa siendo descriptivo y no da la solución del.problema con restricciones ni con operativos policiales se va a solucionar el.problema porque el que vive en condiciones como las que viven esas personas que se dedican a la extracción van a continuar con operativos causando o no daño al ambiente corriendo por las veredas y los.mecanismos de detección son muy escasos e insuficientes cuando sera cuando contaminan una fuente de abasto de agua y afecten a una mayor población o provoquen un daño mayor o la.muerte a.la.población trabajemos en las causas que lo origina no ennla creacion de mas dispositivos inefectivos no en la represión porque son cubanos con necesidades en la.mayoría de los casos terminemos con los receptadores de oro que son los que los explotan y verdaderos causantes del problema trabajemos en la identificación de las necesidades de las familias que se dedican a eso hagamos trabajar más los jefes de sectores hoy que hacen muy poco en la identificación del potencial en la identificación de mafias internas del contrabando de oro definamos que pasa con las materias primas que son recolectados son sacadas del.país y revendidas fuera como salen que pasa con las que quedan dentro quien las trabaja donde se desarrollan hay miles de aristas que consideró deben ser aboradadas y no precisamente la realizaciones operativos inefectivos que generan más personal y mayor gastos de recursos para nuestro pais hoy acrente de ellos

Carlos Alberto dijo:

5

14 de mayo de 2016

01:31:23


Ver para creer.....No pense que tuvieramos ese mal en nuestro pais y es bastante amplio.Como siempre nuestro actuar(organismos reguladores,controladores y de vigilancia) es lento e inefectivo .Mano dura contra la delincuencia(despues pueden aparecer como presos politicos).Gracias.