ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Como la claridad y la sombra suelen ser la vida de los pueblos del mundo. No importa si está en el norte o en el sur, en el este o en el oeste. Tampoco interesa mucho el siglo o la década. Todos los pueblos tienen asegurados días muy claros y noches muy oscuras, revoluciones triunfantes y revoluciones fracasadas, hombres grandes de alma, quienes se eternizan por su legado, y hombres débiles de estirpe quebrantada.

El pueblo cubano tiene el privilegio de vivir en una revolución triunfante y de tener a varios hijos con el linaje de aquellos hombres imprescindibles de los que habló Bertolt Brech, cuyos legados trascienden de generación en generación como testigos del tiempo y cómplice de juventudes.

Este 28 de enero Cuba  conmemora un aniversario más del natalicio de uno de sus hijos más valiosos, del Apóstol José Martí  y a ciento sesenta y tres años de su nacimiento, cabe preguntarse si los cubanos vemos en él a un ser superior, y en su pensamiento, a una quimera imposible de materializar, u observamos a ese hombre sencillo y apasionado, que dedicó cuerpo y alma a la lucha por la independencia de su pueblo, por la emancipación cultural y moral de los cubanos y por la integración latinoamericana.

La nacionalidad cubana llega al cenit de su unificación cultural y espiritual en el siglo XIX, con el pensamiento político y revolucionario de José Martí. Toda una biblia reflexiva y previsora que congrega no solo los principales matices, costumbres y tradiciones de las primeras tres centurias de formación de nuestra identidad nacional, sino también que vaticina el futuro inmediato y postergado de Cuba, de América Latina  y de la humanidad misma, en su sentido más universal.

Su obra, fruto de un talento profético y escritural irrepetible en ningún otro cubano, llega hasta nuestros días, sobre todo hasta los jóvenes de la actualidad, mediado por las diferentes exégesis de varias generaciones que lo asumieron con estoicismo en sus años mozos, para analizarlo y aplicarlo, en correspondencia con las circunstancias del momento. ¡Cuán hermosa generación la de los jóvenes activos!, dijo el Apóstol.

Ramón Fernández Cala, ensayista y profesor de Periodismo Cultural de la Facultad de Comunicación  de la Universidad de La Habana,  quien ha dedicado parte de su vida profesional al análisis de la obra de José Martí, afirma que el pensamiento de nuestro Héroe Nacional ha sido sin dudas la base política e ideológica de varias generaciones de jóvenes cubanos, entre ellas la generación histórica del centenario, pero cada una asumió el legado martiano según el contexto histórico que le tocó vivir.

¿Profesor, cómo se puede acercar a Martí a los jóvenes cubanos de la actualidad?

Hoy, para acercar a Martí a los jóvenes, yo creo que primero se necesita algo esencial: conocer a Martí. Conocer su mundo intelectual, espiritual, el contexto histórico en que desarrolló su obra. Este acercamiento debe ser sin dogmas, sin recetas preestablecidas y con una alta dosis de ética, para que refleje no solo a ese intelectual extraordinario, con fuertes valores y virtudes y con un pensamiento completamente adelantado a su época, sino también a ese hombre que cometió errores, que tuvo defectos, que dejó metas sin conquistar y sueños sin materializar. Esa es la mejor forma, a mi entender, de bajar a los héroes del mármol y presentarlos, de una manera más humana, a las nuevas generaciones.

Miles de jóvenes cubanos conmeran cada 28 de enero un aniversario más del natalicio del Apóstol.

De todas las virtudes de José Martí, sobresale su compromiso moral en la lucha por la independencia de la patria nacional, a la que escribió con soberbio amor: Patria es humanidad. También es relevante su compromiso con la patria grande, la patria del Libertador Simón Bolívar,  esa que él mismo definió desde el Río Bravo  hasta la Patagonia,  y a la que juró: De la América soy hijo y a ella me debo.

Pero Martí no solo escribió sobre política e independencia. Con la daga ardiente en la mano y con la sutileza de un ángel, el Apóstol exigió al fundar el periódico Patria: Deber ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin manchas que lo dictan.

Del racismo: Esa de racista está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos.

En sus Versos Sencillos, habló del amor: Porque noto, alma torcida/ Que en mi pecho milagroso/ Mientras más honda la herida/ Es mi canto más hermoso/.

Sobre las féminas: Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre/, y para su hijo, todo el amor que puede ofrecer un padre: Mi caballero:/¡Qué suave espuela/ Sus dos pies frescos!;/ ¡Cómo reía/ Mi jinetuelo!/ Y yo besaba/ Sus pies pequeños,/¡Dos pies que caben/ En sólo un beso!/.

Pero más que aforismos y frases elocuentes, José Martí escribió máximas que iluminan caminos. Más que un literato, fue un poeta. Más que un revolucionario, fue un revolucionador. Más que un patriota, un hombre sincero.

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Miguel Angel dijo:

1

28 de enero de 2016

05:58:49


Bueno, algunos jóvenes q aqui opinan destacan colocar a Martí como un hombre de carne y hueso, eso es propio , adecuado, un hombre q se apasionó, cometió errores, cosas sin terminar, es importante conocelo en toda su magnitud humana, porque no fue Dios, pero lo mas importante, en lo q debemos profundizar, imitar, es su ideario, su profundo pensamiento, porqu no existe en el pensamiento de nuestro Héroe Nacional una doble moral haz lo q digo y no lo q hago, predicó con su ejemplo cada una de sus ideas, hasta inmolarse por la Patria, ese es nuestro Martí, no de mármol, sino de carne y hueso..

Miguel Angel dijo:

2

28 de enero de 2016

06:45:21


Me quedo un poco confuso con la respuesta del ilustre Profesor Ramón Fernández Cala, ensayista y profesor de Periodismo Cultural de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, porque es cierto q Martí es un hombre de carne y hueso, siempre se ha presentado así, no se ha escondido sus errores y desaciertos, su vida amorosa, sus diferencias ideológicas con su padre, el amor por su hijo q sacrifica por la lucha por la independencia de la Patria. Q se pretende cuando se dice?; "sino también a ese hombre que cometió errores, que tuvo defectos, que dejó metas sin conquistar y sueños sin materializar". Es necesario, útil, educativo enfatizar entre los jóvenes sus errores humanos, para comprenderlo mejor como ser humano? Realmente, con todo el respeto q merece tan ilustre profesor, no coincido con su afirmación.

Andrés Respondió:


29 de enero de 2016

13:32:50

Discrepo respetuosamente con usted Miguel Angel. Es cierto que todos conocemos algunos de los avatares por los que atravesó Martí durante su vida. Sin embargo, todos estos pasajes de su vida se han convetido casi en reliquias. No se conoce al Martí que cantó a los supuestos "pecados" de la vida (algunos muy pecaminosos incluso en la Cuba actual), no se conoce al Martí que tuvo que varias veces pedir prestado a un amigo para sobrevivir, no se conoce al Martí de todos los días. Esto que le menciono no son necesariamente defectos, pero si facetas interesantes de un hombre cuyos enunciados han sido elevados a la categoría de dogma por cierto pernsamiento anquilosado, y le ha costado trabajo salir de ahí. Creo que ayudaría a muchos jóvenes a verse reflejados en Martí, si vieran que no fue muy distinto a ellos.

ramon dijo:

3

28 de enero de 2016

07:26:22


La única manera de conocer a Martí, en cualquier tiempo, es acercarse a su obra, intelectual, espiritual, política, buscar en él aquellos soportes para nuestra personalidad individual y colectiva, tengamos la edad que tengamos, para que no se repita la tergiversada historica del Nazareno convertido en martír de la cruz y al servicio de todas las causas, las buenas y las malas, producto de la manipulación y la politización oportunista. ¡Viva Martí que está vivo!, dijo el Che ante un grupo de jóvenes hace ya más de ciencuenta años

Annia dijo:

4

28 de enero de 2016

09:57:07


"dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos." esa a mi juicio es una frase que engloba la obra de vida e intelectual de Martí. La que muestra a un Martí humanista, luchador, revolucionario, libertador desde su nacimiento hasta nuestros días.

Tati dijo:

5

28 de enero de 2016

12:06:18


“Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al Universo para que lo vean a uno pasar; se es bueno porque sí y porque allá dentro se siente como un gusto cuando se ha hecho algún bien, o se ha dicho algo útil a los demás: eso es mejor que ser príncipe: ser útil”. Sabias palabras de nuestro José Martí, palabras que me impresionaron y que recuerdo desde mi niñez. Admiro, de corazón, a este gran hombre que se destacó en muchas facetas: poeta, periodista, crítico de arte, político y que en su “Manifiesto de Montecristi”, firmado el 25 de marzo de 1985, apenas unos día antes de morir, plasmó, para que toda América supiera que la guerra contra España era una guerra sin odio, era una guerra de principios. Es el mayor virtuoso de los cubanos, sus ideas y principios, están latentes y son un paradigma para hoy y para todos los tiempos. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos.