ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Médicos cubanos atienden a los enfermos del cólera. Foto: Juan Diego Nusa Peñalver

El doctor Norberto de Jesús Ramos González considera alcanzar la cúspide del humanismo, cuando tiene la posibilidad de brindar asistencia médica a la población más necesitada en los momentos de calamidad, causada por la ocurrencia de catástrofes naturales o epidemias.

El estomatólogo de profesión fungió como jefe de la Brigada Médica Cubana, primero en Guinea Ecuatorial, África; y luego en las islas caribeñas de Haití y Dominica. En otras ocasiones laboró por períodos cortos en varios países.

Aunque Cuba presta ayuda solidaria a Guinea Ecuatorial desde hace 40 años, en el 2000 el gobierno revolucionario decide enviar a más colaboradores para conformar el Programa Integral de Salud, experiencia realizada en Centroamérica, que incluyó la asistencia médica en lugares apartados y la formación de los recursos humanos

Doctor Norberto de Jesús Ramos González, sienten orgullo de cumplir con deberes colectivos al regresar de una misión médica internacional. Foto: Alberto Borrego

“Nuestro principal problema para combatir en África resultó el paludismo y los 146 miembros de nuestra brigada enfermaron en el primer o segundo año de labor allá. Las autoridades en Cuba estuvieron muy preocupados por esa situación, por ello recibimos la visita del ministro y varios viceministros. Por suerte no ocurrió ningún fallecimiento”, comentó Ramos González a Granma Internacional.

—¿Cuáles son los requisitos para formar una brigada en otro país?

—Primeramente se firman convenios gubernamentales o entre ministerios de salud de ambos países, señalando los compromisos de ambas partes. Se le solicita a Cuba una cifra de profesionales y el país receptor se compromete a brindar condiciones logísticas necesarias.

Los cubanos van a trabajar en lugares apartados, de difícil acceso, donde la población carece de todo tipo de cobertura médica. Se labora en consultorios construidos por la comunidad o en centros médicos comunitarios de emergencias.

—¿Qué resultados se obtienen?

—Primero la aceptación por parte de la población. Las consultas de los cubanos son preferidas por la comunicación abierta, el examen clínico esmerado, el diagnóstico personalizado y un tratamiento médico económico. Los medicamentos muchas veces se administran de forma gratuita.

Los líderes políticos de las comunidades se convierten en nuestros aliados, apoyan a los galenos en los trabajos de prevención y promoción de la salud; ayudan en las campañas de vacunación y en la profilaxis de las epidemias.

Entre los vecinos se crean condiciones necesarias para instalar consultorios, organizar los horarios y las colas, velar por la seguridad e integridad de los cubanos y aportar condiciones indispensables para el buen funcionamiento.

—Comente sobre la presencia cubana en Haití.

—Me desempeñé muchos años como funcionario de la Unidad Central de Colaboración Médica atendiendo a países de Latinoamérica y el Caribe. Cuando ocurrió el terremoto el 11 enero de 2010 viví de cerca la organización y el envío de las brigadas al vecino país.

Desde 1998 los cubanos apoyan solidariamente a la hermana nación. Al divulgarse la ocurrencia del sismo nuestro gobierno decide incrementar la ayuda y activa el Contingente Henry Reeve, especializado en la atención emergente a víctimas de catástrofes naturales o epidemias. A partir del 13 de enero se enviaron profesionales sanitarios casi a diario hasta alcanzar una cifra de más de 2 000. Se sumaron los jóvenes egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, estudiantes haitianos y de otras nacionalidades del 5to y 6to año de la carrera.

Cada uno de ellos recibió una mochila con los principales enseres a necesitar en un país devastado totalmente. Se instalaron los servicios sanitarios en casas de lona y a partir de ahí salvamos la vida a muchas personas.

Esa fue la primera experiencia cubana de conformar brigadas con profesionales de diferentes países. Llegaron a ser más de 400 jóvenes médicos de más de 20 naciones.

—¿Qué ocurre cuando se produce el brote del cólera?

—En octubre de 2010 se divulgan las primeras noticias de la epidemia en Haití. Inmediatamente el gobierno movilizó sus fuerzas para reforzar la asistencia médica.

Se comienzan a tomar las medidas para evitar el contagio. Primero dentro de la brigada para que no enfermara ningún profesional y luego con la población. Hasta el 31 de diciembre se enviaron cubanos especializados en el combate contra epidemias.

Creamos los grupos de pesquisa activa integrados por médicos, enfermeros, residentes y egresados, encargados de censar a la población, buscar posibles focos, lugares de contagio, familias vulnerables, y potenciales enfermos sin diagnosticar. Llegamos a las comunas más distantes del país y visitamos poblados desconocidos dentro de la geografía haitiana.

—Detalle el plan de medidas tomadas para evitar la enfermedad en la brigada.

—Primeramente exigir por el cuidado ante todo tipo de riesgo. Incrementamos la atención a la higiene personal, la ingestión de agua embotellada, el uso de material médico gastable, guantes y trajes sanitarios, más la clorificación de objetos personales y colectivos. Además ante cualquier sospecha indicar el estudio clínico pertinente.

A su vez a la entrada a Cuba realizamos un período de observación por más de 20 días para acorralar cualquier contagio. Ello se une al perenne control de la frontera en aeropuertos y puertos de embarque.

—¿Cómo caracteriza a la nación haitiana en el año 2012 cuando llega a dirigir la brigada médica cubana?

—Encontré un país cambiado, con mejoras en el sistema de salud, una mayor preocupación del gobierno en brindar cobertura médica a la población y una red de instituciones sanitaria con apoyo internacional. Se tomaron medidas necesarias para el control epidemiológico.

También repararon las carreteras y las vías de acceso a las ciudades lo cual posibilita un traslado eficiente de los pacientes.

Venezuela ayudó en la construcción de unos 20 Centros Diagnósticos Integrales que prestan servicios a la población nombrados Hospitales Comunitarios de Referencia.

En Haití se mantienen más de 700 colaboradores cubanos, distribuidos en los 7 departamentos, con servicios en todas las especialidades médicas.

—¿Cómo se organizó la brigada en Dominica?

—Pasa el ciclón Erika por Dominica en agosto de 2015. El gobierno de esa Isla caribeña hace una solicitud de ayuda a nuestro país. En menos de 24 horas organizamos una brigada de 16 voluntarios. Salimos el 31 en horas de la madrugada. Por las inclemencias del tiempo no pudimos aterrizar y tuvimos que ir a Martinica, para luego viajar en barco hasta Roseau, la capital.

Nos recibió un viceministro y el Director de Atención Primaria de Salud del país, ambos graduados en Cuba.

Nos desplegamos en seis regiones: Portsmouth, Saint Joseph, Marigot , La Plaine, Grand Bay y Castle Bruce, además de la capital donde se encuentra el Hospital Princesa Margarita, principal instalación sanitaria de la pequeña nación. Nos unimos a los miembros de la Brigada Médica Cubana permanente, formada en esos momentos por 27 miembros con un trabajo mancomunado desde hace varios años. Regresamos el 14 de octubre

—¿Qué impacto personal y profesional tiene trabajar fuera de Cuba?

—Es un momento difícil desde el punto de vista de las condiciones que encontramos. Me refiero al riesgo que corremos trabajando en lugares con epidemias, desastres naturales y enfermedades endémicas. Además no contamos con el apoyo de una red de salud pública nacional con garantías que nos pueda acompañar en nuestra labor altruista, pero todo ello nos hace crecernos ante las dificultades, aprender del entorno y fortalecernos como personas. Cuando regresamos nos sentimos orgullosos y con deseos de aportar más en otros lugares.

Brigada médica que parte a Dominica el 31 de agosto para socorrer a las víctimas del huracán Erika. Foto: Jorge Legañoa Alonso
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