Conversar con la directora de la Oficina de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), Ana Teresa Igarza, le facilitó a Granma Internacional revisar el saldo principal que dejaron los dos primeros años de existencia de la más importante plaza para la inversión extranjera en Cuba.
Enfocado en la atracción de inversionistas y el impulso de las obras de infraestructura, la Oficina sigue una estrategia intencionada de promoción, a partir de estudios de mercado y el planeamiento, que rigen el avance urbanístico y garantizan las especificidades que, por más de tres décadas, han definido a las zonas especiales en el mundo.

Desde el principio, según explica Igarza, las potencialidades de la ZEDM, creada en noviembre de 2013, se dieron a conocer al empresariado de varios países de interés, pero sin definir inversores.
Sin embargo, en el último año, se ha realizado una promoción dirigida a países, sectores y empresas que cuentan con potencialidades para establecerse en la ZEDM y pueden contribuir activamente a su desarrollo.
La directora afirma que hoy, con ocho usuarios aprobados, se avanza en la creación de infraestructuras en un área de 43.7 kilómetros cuadrados, ubicada al oeste de la Bahía de Mariel denominada Sector “A” y al mismo tiempo, se evalúa el desarrollo de otros sectores.
En 2015, se autorizaron a las primeras sociedades mercantiles cubanas para operar en la ZEDM. Así aparecen par de empresas con 100 % de capital doméstico: Terminal de Contenedores de Mariel y Servicios Logísticos Mariel; dos inversiones completamente mexicanas: Devox Caribe y Richmeat de Cuba; y dos proyectos 100 % belgas: BDC Log y BDC Tec. En igual orden, se suman la española Profood Service y la mixta Brascuba Cigarrillos.
De acuerdo con la directiva, se prevé la captación de empresas que propicien el desarrollo industrial, mediante el uso de modernas tecnologías amigables con el medio ambiente.
“Si bien contemplamos la generación de exportaciones, estamos enfocados en sustituir lo que se importa. Por eso, priorizamos las ramas biotecnológica y farmacéutica, así como la electrónica, la de producción de envases y embalajes, la mecánica, la ligera y la alimentaria”, afirma.
También se promueve el establecimiento de empresas constructoras, de instituciones financieras y bancarias, y se evalúa la presencia de las conocidas como compañías “desarrolladoras”, que se concentran en crear las infraestructuras y alistar áreas completas para su arrendamiento a otros inversionistas.
“Para convertirnos en un Hub logístico de referencia en las Américas, debemos atraer a las empresas que mejor ofrecen estos servicios internacionalmente y es lo que nos hemos propuesto para lograr altos estándares de calidad”, agrega Igarza.
—¿Qué otras facilidades se han ido concretando?
—Hemos logrado que la Zona cuente con una conexión multimodal, que propicia que el inversionista que se establezca pueda disponer de diversas alternativas de transporte para trasladar mercancías o personal.
Asimismo, se ha consolidado el sistema de Ventanilla Única, que se implementa por primera vez en el país y tomará mayor fuerza en 2016. Trabajamos con los Organismos de la Administración Central del Estado, porque la ZEDM conlleva regímenes particulares, que obligan a agilizar trámites y, en función de eso, se han ido emitiendo normas jurídicas.

Con el sistema de Ventanilla Única se propicia y viabiliza que el inversionista gestione todos los permisos, licencias y autorizaciones que requiera para el desarrollo de su proyecto, lo que simplifica los trámites y disminuye los tiempos para su obtención.
—¿Qué posibilidades avalan a la ZEDM como la mejor alternativa para la inversión foránea en la Isla?
—La primera ventaja de invertir en la ZEDM, y en Cuba, es la fuerza laboral calificada con que contamos. Otros elemento vital es la posición geográfica. En la ZED Mariel, el sistema de Ventanilla Única y los regímenes especiales existentes, son mucho más atractivos que los aplicados en el resto del país para la inversión extranjera y nacional.
Por ejemplo, en cuanto a impuestos sobre las utilidades, mientras en el país oscila entre un 15 % para la inversión foránea mixta y un 35 % para las empresas de capital 100 % cubano o extranjero, en la ZEDM, esas entidades disfrutan de exención impositiva por período de una década. Posteriormente, pagan solo un
12 % y eso está incentivando a muchas asociaciones del patio a verse invirtiendo en el área.
—¿En qué se centra el trabajo de la Oficina actualmente?
—Se encuentra inmersa en la evaluación de expedientes y en los próximos meses habrá nuevas aprobaciones. Se ha avanzado en la ampliación del vial norte-sur y se inicia la ejecución de la este-oeste, que cruzará el sector “A” por la parte norte.
Ya están listas las parcelas de los primeros inversionistas. En la medida que pasa el tiempo, se obtiene más flexibilidad en los trámites y mejores condiciones, porque se le asegura al usuario la ubicación de su terreno y los servicios básicos requeridos.
—¿Qué retos se avizoran en el futuro?
—Queremos ser una zona especial de excelencia. Para eso, internamente, tenemos que crecer en profesionalidad y lograr el establecimiento de empresas líderes a nivel mundial. Otro reto, que no depende de nosotros, se refiere a la existencia del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba.
Un elemento que siempre tenemos en cuenta es que el proyecto sustituya importaciones y propicie exportaciones. Hay que llevar ambas de la mano. Poco a poco, a medida que se incrementen las inversiones, se irá influyendo en el crecimiento del Producto Interno Bruto cubano.
















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