ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El doctor Manuel Felpeto Fernández relata con orgullo su contribución a la organización del precario sistema de salud de Argelia en 1968. Foto: Nuria Barbosa León

La ayuda médica internacionalista forma parte de la tradición solidaria del pueblo cubano desde los iniciosde la Revolución, al enviarse una brigada en 1960 para atender a las víctimas del terremoto ocurrido en Chile y en 1963 colaborar con otra en la Argelia recién liberada del colonialismo.

Precisamente en noviembre de 1965 tuvo lugar la primera graduación de médicos y estomatólogos formados por el proceso revolucionario nacido en 1959 y varios de estos jóvenes galenos partieron voluntariamente a prestar servicios a lugares perdidos de la geografía planetaria. Granma Internacional dialoga con algunos de ellos.

A la ciudad de Inkerman, en Argelia, llega Manuel Felpeto Fernández en 1968. Encontró un país inmerso en cambios sociales después de conquistar su independencia de Francia, con un sistema de salud precario.

“Abundaban las enfermedades infecciosas, de la piel y oftalmológicas. Los precios de los medicamentos no estaban al alcance de la población y los enfermos evolucionaban hacia estadíos más graves. Realizamos un arduo esfuerzo para organizar el sistema sanitario y logra una mejor cobertura médica”, comenta el hoy profesor consultante.

El trabajo en Argelia marcó la vida personal y profesional de Manuel Felpeto: Primero ser seleccionado en aquel momento para una misión fuera del país constituía un gran reconocimiento social y moral. Para la profesión se convirtió en una escuela al conocer patologías erradicadas en Cuba. A su vez influyó para decidirse por la especialidad de ginecología y obstetricia.

Juan René Perdomo Silveira, especialista en ginecología, aprendió sobre las grandes diferencias sociales en el mundo cuando ejerció en Mali en 1966. Foto: Nuria Barbosa León

“Pude salvar la vida de varias mujeres puérperas. Por tradición, los partos se efectuaban en las casas, sin la presencia médica, en condiciones higiénicas desfavorables. Al acudir al hospital el deterioro era evidente, debíamos hacer procederes inmediatos y certeros. Por ello he dedicado mi vida a esa especialidad”, afirma.

Al concluir su servicio social en el macizo montañoso de Cienfuegos, el también ginecólogo Juan René Perdomo Silveira presta ayuda solidaria en Mali, en 1966.

Su combate en África lo libró contra el paludismo, la desnutrición, la lepra y la tuberculosis en varias ciudades cercanas a la frontera con Costa de Marfil y Burkina Faso, atendiendo pacientes de medicina general, pediatría y ginecología.

“Cumplir esta misión internacionalista me dio la oportunidad de palpar las grandes diferencias del mundo. Laboré en un país poseedor de abundantes recursos naturales y con una población muy pobre, carente de los elementales medios de vida. Vi a personas morir de parasitismo y enfermedades curables por no contar con el dinero para pagar una consulta.”

En Guinea Bissau Eulogio Deschapelles Himely hizo labores asistenciales y formativas para enseñar a las enfermeras. Foto: Nuria Barbosa León

Eulogio Deschapelles Himely laboró en Guinea Bissau de 1969 a1971 incorporado a las zonas de conflicto militar. “Vivimos dos años en condiciones irregulares, dentro de los campamentos improvisados por las guerrillas, con escasez de alimentos, curando heridos de los combates y atendiendo a la población civil, quienes acudían con mayor frecuencia a nuestros servicios médicos”, explica.

“La situación higiénico-sanitaria del lugar era pésima. –agrega el hoy cardiólogo-. Trabajamos con enfermeras de la población con insuficiente preparación profesional y nivel educacional bajo. Debimos enseñarles primero los principios básicos del manejo de los pacientes”.

Con posterioridad, el también profesor consultante laboró en Angola en 1987, tratando patologías del corazón en el Hospital Central Militar de Luanda. Aún no se ha jubilado y asegura que continuará formando nuevas generaciones de médicos hasta el fin de su vida. Ha sido tutor de 44 tesis de grado y 4 tesis de doctorado.

La oftalmóloga Yrma de la Cantera Medina actualmente labora en Venezuela y en su vida profesional de más de 50 años ha respondido al llamado de la solidaridad en seis ocasiones, la primera en Argelia de 1982 a 1984.

En más de seis países ha laborado Yrma de la Cantera Medina como oftalmóloga. Foto: Granma

“En aquel momento me llamaron porque concluí mis estudios de la especialidad con muy buenos resultados y me destacaba en la profesión –explica- ser seleccionado significó ser considerado dentro del grupo de los mejores. Me tocó realizar un gran número de cirugías y aprendí a llevar conmigo el gorro y el naso-buco para entrar al quirófano a cualquier hora del día”.

Para prestar colaboración en Belice en 1994 debió prepararse en el idioma inglés porque sería admitida luego de aprobar un riguroso examen. Laboró en Haití en 1998 y en Guinea Ecuatorial del 2000 al 2002, como profesora asistente, preparando a oftalmólogos de esas naciones.

Habla con pasión de la Misión Milagro en Venezuela porque la vio nacer en el 2004 con el diagnóstico de pacientes para ser operados en Cuba y le cuesta explicar la satisfacción personal cuando le agradecen por devolverle la visión a alguien.

Asegura: “En mi infancia quise ser médico para curar a otros niños. No elegí ser pediatra porque respondí a la necesidad del país ante la escasez de especialistas, pero si volviera a nacer no dudaría en convertirme nuevamente en oftalmóloga”.

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