
El amor y la profesión mantienen unido al matrimonio integrado por Jorge Bergado Rosado y Margarita Baez Martín, quienes se desempeñan como investigadores en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) de La Habana.
El estudia la neuroplasticidad en modelos de animales como una herramienta enfocada hacia las propiedades del sistema nervioso central: “Mis indagaciones van dirigidas al análisis de las emociones y las motivaciones como factores que contribuyen a la restauración de las células y tejidos dentro del cerebro. Buscamos las estructuras cerebrales involucradas en los procesos orgánicos, que permiten una comunicación entre la esfera afectiva y la cognoscitiva”, explica el Doctor en Ciencias de la neurofisiología, Jorge, biólogo de profesión.
Como médico, Margarita está involucrada en la cirugía cerebral para tratar el mal del Parkinson y se encarga de la evaluación neurofisiológica de los pacientes antes y después de la intervención quirúrgica, buscando posibles secuelas o daños colaterales en los sistemas sensoriales, principalmente en el visual y auditivo.
Ambos sienten el placer de llegar a resultados relevantes para la humanidad y ven a la familia como el apoyo imprescindible para la consagración al trabajo, más ahora que su hija Grechen se graduó de la licenciatura en bioquímica y labora en el Centro de Inmunología Molecular.
“Nos entendemos en la rutina productiva de preparar clases, informes de resultados científicos, exposición de temas, o escribir artículos; necesariamente nos organizamos para cooperar entre nosotros”, detalla Jorge.

Asegura, no poder distinguir preferencias entre la docencia y la investigación, “las dos me dan mucho placer, involucro a mis alumnos de pregrado o postgrado en los proyectos científicos, explico en las aulas los métodos y resultados logrados, recibo de mis estudiantes ideas a concretar en las indagaciones”, afirma para destacar que esta lógica es practicada en Cuba como una política entre las universidades y los centros especializados.
Este matrimonio cubano de científicos siente el respaldo gubernamental para concretar sus experimentos con la designación del presupuesto financiero, la generalización de las experiencias fundamentadas en las exploraciones, y la ayuda tecnológica necesaria para acometer estudios de mediciones exactas.
“La inauguración del CIREM en el año 1989 –comenta Jorge- nos creó un espacio para desarrollar nuestro talento con la asistencia médica a las personas necesitadas de tratamientos neurológicos especializados. Jamás se ha visto interrumpida nuestra labor, ni siquiera en la década de los noventa cuando el país sufrió del derrumbe del campo socialista y del recrudecimiento del injusto bloqueo económico, comercial y financiero norteamericano, lo cual conllevó a un período intenso de crisis económica”.
Sin embargo la política cruel impuesta por Estados Unidos hace más de 50 años obstaculiza el normal desempeño de la vida científica.
Significa: “Adquirimos en el año 2000 un equipo a través de una empresa española para el seguimiento continuo de la conducta en animales. La computadora envejeció y nos era necesario cambiarla, quisimos también actualizar los softwares. Nos pusimos en contacto con esos proveedores y nos respondieron que la empresa fue adquirida por una homóloga estadounidense y no podían ofrecernos ningún tipo venta”, explica Jorge.
El CIREN, institución dedicada a la neurociencias, dispone de una infraestructura de investigación, de servicios clínicos y no clínicos, rigurosamente organizada, así como de instalaciones hospitalarias modernas y confortables, equipadas con tecnología e instrumental de última generación, profesionales de elevada calificación y un sello distintivo de calor humano y entrega afectiva al paciente. Aquí nunca se detuvieron los procesos, gracias a las múltiples innovaciones de su colectivo para solucionar las carencias materiales, que ha conllevado a obtener resultados científicos de repercusión mundial.
En más de 14 ocasiones, la familia Bergado-Baez ha recibió el Premio Nacional de Salud, lauro que destaca la introducción, producción y extensión de las novedades médicas en la atención clínica y quirúrgica.
Para ellos hacer ciencia genera un compromiso y una responsabilidad social, ven el futuro de Cuba en los hombres y mujeres dedicados al quehacer glorificado de aliviar los malestares humanos.
















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