ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
No basta con producir más, hay que contratar mejor. Foto: Pastor Batista

LAS TUNAS.—Reconocida, por muchas razones, como una de las mejores en la provincia, la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Mártires de Manatí contrata, sin embargo, solo alrededor del 40 % de los cultivos que cosechan sus miembros, dedicados fundamentalmente a la ganadería.

La situación no es diferente en otras unidades de los sectores cooperativo, campesino e incluso estatal.

En reciente diálogo con la prensa, el delegado de la agricultura en el territorio admitió que, a pesar de todo el empeño, todavía la contratación no alcanza el 50 % de las producciones.

El fenómeno va más allá de la geografía tunera. Así lo confirman trabajos periodísticos, investigaciones, planteamientos de electores y análisis en comisiones del Parlamento cubano...

¿Qué está sucediendo? ¿Qué impide lograr niveles superiores de contratación? ¿Qué cauce y destino final toman los volúmenes no contratados? ¿Acaso se echan a perder en el campo? Evidentemente no. Por la estatura de la demanda (necesidades), es obvio que nada de lo producido hoy “sobraría” o se echaría a perder.

No hay que ser científico ni adivino para saber que plátano, calabaza, boniato, yuca, frijol, carne, leche, vegetales, frutas y otros renglones físicos no contratados, terminan en los andenes del consumo. Solo que no por los mismos rieles, en igual itinerario, por medio de similares manos y mucho menos con iguales precios.

El intermediario, como figura real, sigue aprovechando las grietas que deja el descontrol y las oportunidades que ofrece el mediocre y pálido desempeño de directivos y juntas directivas campesinas, para afianzarse cada vez más como siniestro personaje que casi siempre se alimenta succionando.

Acerca de la contratación volvieron a meditar recientemente en Las Tunas, dirigentes administrativos, políticos y productores de diferentes estructuras creadas, aprobadas y respaldadas por el pueblo para resolver, de una vez, el siempre estratégico problema de “los frijoles”: entendidos como expresión resumida de “alimento”.

Llama la atención que a menudo las estadísticas den progresiva y ascendente referencia productiva, mientras a la olla familiar sigue llegando lo mismo y a precios iguales, en el mejor de los casos.

¿Para qué se pretende aumentar los niveles productivos, sino para satisfacer cada día en mayor grado las necesidades de la población?

¿Cómo explicar que en muchos lugares las placitas mantengan a duras penas presencia de “lo mismo”, en tanto carretilleros, revendedores ambulantes y puntos donde prolifera ese tipo de venta, brillan por la variedad y “diversificación” de ofertas? ¿De dónde sale realmente casi todo, o todo eso?

¿Son esos volúmenes de reventa o de venta en otro entorno, el “excedente” o el “extra” de productores que han cumplido sus compromisos reales de entrega, con ajuste a una contratación seria y objetiva, a tono con las potencialidades concretas de cada lugar? Habría que verlo. Habría que demostrarlo. Excepciones hay, pero, ¿dónde está la regla hoy?

¿Será acaso necesario contratar a “contratadores”, porque quienes deben realizar esa función no saben hacerlo o no acaban de hacerlo como corresponde?

El presidente de la cooperativa Mártires de Aguacatico está en lo cierto al concederle medular responsabilidad a quienes integran cada junta directiva, así como a la capacidad de todo equipo de dirección para mantener un vínculo permanente y directo con quienes producen, dominar al dedillo las particularidades de cada quien, no dejarse confundir, asegurar una correcta contratación y no aceptar “mansamente” lo primero que le proponen o lo que, a todas luces, bien no está.

Por más obstáculos que interponga la naturaleza (infernal sequía, suelos pésimos…), falta de recursos o irregularidades con el acopio y la transportación, si de verdad se trabaja, se planifica y se realiza bien el contrato en áreas estatales, cooperativas campesinas y con los más de 14 000 usufructuarios que tiene la provincia (¿cuántos en Cuba?), la tierra, incluidas más de 131 000 hectáreas entregadas en usufructo aquí, rendirían mucho más y la población podría prescindir un poco de la “buena voluntad” con que el intermediario indolente dice “luchar” su día, a cuenta de succiones al sudor ajeno y de aguijonazos al bolsillo del consumidor.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

cubaneo dijo:

16

14 de mayo de 2015

18:58:50


Aquí el problema es q las cooperativas empresas del estado campesinos todos se reunan CV con miembro del estado y se discuta lo q puede venderse por ej una libra de frijoles si el campesino o cualquiera de los productores tienes ganancia vendiedolo por ej a 6 peso pues el intermediario o quien se lo tiene q vender por listado de presio a 7 y esto es generar en el país se acaboel revendedor

José Angel dijo:

17

14 de mayo de 2015

19:57:25


En nuestro pais, con respecto a muchas cosas es necesario que dejemos de querer "descubrir el agua tibia". Resulta que nosotros hemos descubierto al trabajo autónomo o por cuenta propia y a las cooperativas, estamos descubriendo cómo se desarrolla la agricultura y el comercio, la administración, etc. luego le llamamos nuevas formas de esto o de aquello y despreciamos el conocimiento que tiene el mundo sobre eso. Ya la humanidad ha avanzado bastante hasta hoy, sólo tenemos que observar y permitir que se desarrolle, poniendo limites racionales al desenfreno de las personas, sin obstáculos al desarrollo de las actividades productivas, sin la imposición de caprichos absurdos. En cuanto al comercio, con reglas claras de parte del Estado que protejan a los consumidores, que estos tengan derechos que puedan defender ante órganos de arbitraje o judiciales, que se puedan organizar y que tengan representantes que gestionen y reclamen esos derechos (todo esos ya está descubierto). De esa forma, nos evitariamos a los inspectores y otras figuras, porque cada consumidor sería un inspector que defendería sus propios derechos.

Yunior dijo:

18

15 de mayo de 2015

07:45:52


Evaristo resumio la idea de los que leemos este articulo!!, demonisar al intermediario es seguir cometiendo el mismo error una y otra vez, si el mismo articulo reconoce que el intermediario logra variedad y calidad que carese el estado pues entonces la respuesta es obvia !!..

Nébuc dijo:

19

15 de mayo de 2015

16:28:05


¿A qué censurador le dolió mi comentario sobre este tema? al periodista que siempre he admirado y respetado por sus profundas artículos, a los Tuneros que participarán en el XI Congreso del ANAP o a los que prefieren seguir patinando? Mi humilde opinión no pudo herir a unos u otros y espero que tampoco imaginen que escribo para verme reflejado en la prensa digital, todo lo contrario, me inspira opinar para apoyar, ayudar o sugerir ideas que al igual que otros. No es la primera vez que me sucede este hecho y si mis criterios son molestos, prefiero que me lo digan sin pelos ni señales.

Pastor dijo:

20

16 de mayo de 2015

13:09:59


Como siempre, agradezco en lo personal todos los comentarios, incluso los que puedan diferir de lo escrito en el trabajo. Obviamente el asunto es complicado, tiene varias aristas. Lo cierto es que no se produce todavía todo lo necesario, de eso que se produce no se contrata bien o en correspondencia con volúmenes reales, como muchos productores no comercializan directamente lo hacen personas o eslabones intermedios, eso eleva considerablemente precios y al final quien sale perjudicado es el consumidor. La prensa no puede aplicar medidas, quitar y poner directivos, echar abajo mecanismos, etc. Sin embargo nunca me parecerá estéril insistir para que algo sí se haga, insistir para que se resuelva el problema, insistir aunque algunos lectores opinen que se trata de "la misma muela". Mi saludo, no obstante, a todos y buen fin de semana.