
El Curso Intermedio en Coordinación de Trasplantes —que concluye hoy en el hospital Hermanos Ameijeiras de la capital, y en el cual participan prestigiosas personalidades de este ámbito y profesionales cubanos de las diferentes regiones del país— fue el espacio oportuno para que Granma dialogara con el profesor y cirujano español José García Buitrón, vicepresidente de la Fundación TPM-DTI (Donation & Transplantation Institute).
—Cuba es uno de los países con menor índice de negativa familiar a la donación de trasplante de órganos. No es posible el trasplante si no hay donación y no hay donante si no se logra un consenso social y consentimiento familiar. ¿Cuál es su opinión?
—Es evidente que la donación es la clave y para que haya donante tiene que haber un compromiso social. La sociedad tiene que asumir el papel que le toca, en este caso, el de proporcionar salud a otros enfermos, papel que los médicos podemos cumplir dentro del sistema sanitario en casi todas las enfermedades; pero en el caso de los trasplantes es la sociedad, las personas, porque son estas las que donan los órganos.
“Y más en concreto en el entorno de la familia del donante, porque cuando la persona ha fallecido evidentemente habrá dejado su testimonio de alguna manera, habrá hecho un comentario en alguna ocasión respecto a su voluntad de donar, y si no es así, hay que intentar que la ciudadanía cuando hable de este tema diga ¡yo quiero ser donante! para que no se interprete tanto la voluntad de este, sino el conocimiento concreto de la donación.
“Hay que donar por dos razones fundamentales: una elemental de solidaridad humana, de altruismo y apoyo. La gente nos necesitamos unos a otros para vivir, y la otra razón es, podría hasta decirse, por una cuestión casi de egoísmo: yo quiero que toda la sociedad done porque en algún momento probablemente lo voy a necesitar, y si la gente no lo hace yo voy a sufrir las consecuencias. La ciudadanía debe pensar que es mucho más probable que sea receptor a que sea donante. Y las posibilidades de enfermar de una insuficiencia renal, pancreática son superiores a las de morir con posibilidad de donar. Es bastante probable de que yo o alguien en mi entorno próximo, en algún momento, lo vaya a necesitar.
“Pero la donación tiene otro aspecto importante y es el de cohesionar la sociedad, pues el hecho de que dones y de que sea para cualquier persona, sin tener en cuenta su raza o procedencia es un acto humano”.
—En un contexto donde aumentan las enfermedades crónicas no transmisibles, lo cual no es exclusivo de Cuba, la donación de órganos es más necesaria…
—La edad de morir hoy se prolonga, y si hace poco tiempo la esperanza de vida de la gente estaba cercana a los 50 años, ahora está en los 70, camino a los 80 en las sociedades desarrolladas; y eso quiere decir que cuanto más tiempo vivamos más posibilidades tenemos de que alguno de nuestros órganos falle. Además de ese factor decisivo que es el alargamiento de la vida, también hay enfermedades ligadas a la diabetes, a la hipertensión y otras que también se agravan con la edad. O sea, la necesidad de trasplantar va a ser cada vez mayor. Los llamados órganos artificiales por ejemplo, es algo que está en el horizonte de lo posible, pero yo diría que por muchos años la alternativa va a ser la donación.
—¿Conoce la experiencia cubana de cerca?
—Sí. Hace muchos años que vengo a Cuba y por mi hospital en Coruña han pasado muchos profesionales cubanos con los cuales hemos establecido excelentes relaciones, lo cual nos permite conocer todo lo que pasa aquí, al igual que ellos conocen lo que nos ocurre allá. Este es un país que tiene muy buenas condiciones para trasplantar y para resolver el problema de la insuficiencia renal por tres razones: tiene un sistema sanitario público, universal y con 100 % de cobertura. La sanidad cubana es excelente, con altos índices de calidad. La otra razón es que los cubanos son un pueblo solidario por vuestra propia historia. Y cuando se es solidario en misiones en el extranjero también se es solidario dentro de su propio entorno. Y por último tiene unos profesionales perfectamente preparados. Con la combinación de esos tres factores Cuba tiene un sistema de trasplante que está entre los más avanzados del mundo. Hay todavía camino por andar y para eso estamos todos trabajando, involucrando a la sociedad.
















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Robert dijo:
1
5 de mayo de 2015
00:44:53
Sergio Linietsky Rudnikas dijo:
2
5 de mayo de 2015
08:33:18
Anar dijo:
3
5 de mayo de 2015
08:36:41
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