ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Por estos puntos suelen viajar personas necesitadas y de bajos ingresos. Foto del autor

LAS TUNAS.—Una vez más el ojo de la población ve, alerta y crea bases para resolver irregularidades o “situaciones dudosas”.

Aun cuando el planteamiento no parece constar en el nexo que mantienen electores con sus delegados, algunas personas sí se ha­bían acercado a la prensa del territorio preocupadas porque “hay inspectores populares (co­mún­mente conocidos como Amarillos) que no siempre echan el dinero en la alcancía y hasta meriendan con él, delante de las mismas personas a quienes acaban de cobrarles el pasaje o de quienes aguardan para ser transportados”.

Un ligero vistazo en los puntos de embarque fue suficiente para atribuirle lógica al presentimiento de aquellas tres mujeres que viajaban hacia el kilómetro seis de la carretera que enlaza a la cabecera provincial con el sureño municipio de Jobabo.

Y, aunque no constituya una práctica habitual, la referencia vino como anillo al dedo para que, sin perder tiempo, directivos de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Trans­porte de pasajeros Las Tunas, le dieran una vuelta de clavijas al asunto de la disciplina, la ética y el respeto a la población, durante un encuentro de trabajo con quienes tienen co­mo oficio embarcar (al pueblo): encargo muy distante, por cierto, de la otra acepción que a veces suele concedérsele a esa misma palabra, empleada como “embaucar”.

Que la situación no está fácil, los precios altos, el salario insuficiente…, todo eso es cierto. Pero a las deformadas maneras de meter la mano hay que hacerles frente.

Nadie, en cambio, se confunda: más que “sangre”, estos breves apuntes solo piden un po­co más de conciencia y, en su defecto, un po­co más de exigencia y de control, por obligado deber con las arcas del Estado —en verdad de todos— pero también por respeto a esas personas humildes y necesitadas que concurren a los puntos de embarque porque, sencillamente, no pueden acudir a otras alternativas de transportación que requieren mayor “liquidez”.

Más que “sangre contra los amarillos” —tam­poco alguien lo dude— estos siete párrafos pretenden desbrozar dudas, posibles “ma­los entendidos” y preservar, sin alterar realidades, la imagen y el aporte que realizan 28 inspectores en el principal municipio de Las Tunas y cientos de ellos a todo lo largo y ancho de Cuba, en puntos urbanos, periféricos y de ca­rreteras, verdaderamente neurálgicos, por don­de en general fluyen y resuelven necesidades de transportación decenas de miles de personas día tras día. 

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Miry dijo:

1

25 de febrero de 2015

09:06:40


Lo que yo tengo entendidos es que los amarillo trabajan como si fuera una cooperativa,tienen que depositar una x cantidad de dinero al estado y el resto que recaudes es para ellos