ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

LAS TUNAS.—Cuando este enero abra paso a una nueva y no menos trascendente etapa de trabajo, millones de cubanos seguirán poniendo ojos y esperanzas en el campesinado: un sector tan fiel como consta en los anales históricos y con rol no menos decisivo en el empeño por satisfacer necesidades alimentarias de la población.

Como expectativa, esa es la esencia que dejan aquí y en toda Cuba los análisis e intercambios en torno a lo que debe hacer la Asociación Nacional de Agricultores Pe­que­ños (ANAP), in­mersa de abajo a arriba en su XI Congreso.

Habituados a hablar claro y directo, quienes producen a pie de surco y ordeñan ubre en mano, han admitido que si bien hay tierra suficiente y voluntad para incrementar volúmenes, también inciden inconvenientes que vale la pena no desestimar.

Decididas a “comenzar por dentro”, las asambleas demostraron que si a lo largo de estos años muchas juntas directivas no han funcionado con la fortaleza requerida es, entre otras razones, porque no siempre están integradas por quienes están más aptos para desempeñar esa función, aun cuando la realidad muestre avances.

De tal raíz dependerá la objetividad, rigor y control en todos los procesos y labores relacionados con la previsión, planificación siembra, atenciones culturales a cultivos y rebaños, planes de entrega, contratación, ven­ta, comercialización.

Paralelamente, las discusiones pusieron a flote insuficiencias reales con insumos indispensables para trabajar y producir (limas, ma­chetes, botas, fertilizantes…) no solo por conocidos problemas de calidad o de precios incongruentes con ella, sino también por ra­zones de variedad y de existencia durante todo el año.

Territorio muy seco, sin ríos ni abundante manto freático, resultaba lógico que en Las Tunas reforzara connotación el reiterado asunto del acceso a sistemas de riego, del mismo modo que los inconvenientes para construir pozos artesianos por las insuficientes posibilidades de perforación y los consiguientes planes a cargo de las estructuras encargadas de esa actividad.

A pesar de ello, según afirma Juan Guerra Gómez, presidente provincial de la ANAP, el campesinado quiere producir más, quiere entregar volúmenes superiores, hay conciencia de la preocupación social acerca del precio de los productos (agravado por la existencia de intermediarios) y prevalece disposición para continuar enfrentando formas de delito como las que tienen lugar contra la ganadería, con una sensible disminución en este 2014.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.