ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Hasta el lugar donde fueron asesinados Manuel y Pedro el 26 de noviembre de 1961 llegan no pocos jóvenes a rendirles homenaje. Foto: Borrego, Elizabeth

TRINIDAD, Sancti Spíritus.—Días antes de ser ahorcado junto al campesino Pedro Lan­tigua en un árbol de bienvestido de la finca Palmarito —a unos 20 kilómetros de Tri­ni­dad—, Ma­nuel Ascunce había asumido personalmente los preparativos para festejar los 15 de la única alumna que logró alfabetizar en estas lomas: Neysa Fernández.

Hasta la casa de los Colina, como llamaban en la zona al matrimonio integrado por Juan Fernández y Teresa Rojas, llegó el 8 de octubre Evelia Domenech, la madre del maestro, con todos los encargos que había previsto el organizador de la fiesta: ropa para los muchachos, zapatos para Neysa, vasos nuevos para sustituir los existentes, hechos con botellas recortadas, y un cake de helado que alborotó a la pro­le reunida.

En casa de los Colina, en la zona de Li­mo­nes Cantero, Manuel había aprendido a armar la hamaca cuando las camas no alcanzaban, a cargar agua del pozo de brocal, a hacer sus ne­cesidades nocturnas en un orinal para no aventurarse con peligrosas salidas a la letrina y hasta librar alguna que otra batalla a aguacatazo limpio con los hermanos de Neysa, que sabían atrincherarse como verdaderos guerreros en los gajos más altos de la mata.

En una de sus visitas a casa de los campesinos, la madre Evelia se percata de que su hijo, nacido en Sagua la Grande, pero desde muy chiquito radicado en La Habana, afrontaba dificultades para comer solo con la cuchara, como acostumbraban a hacerlo aquellos lugareños, y en voz baja sugiere traerle su juego de cubiertos en el próximo viaje, una idea que él rechazó con determinación ejemplar: “Ma­má, ni se te ocurra, eso sería una humillación para esta gente”.

El 5 de noviembre en un acto celebrado en Condado firmó Manuel el certificado de su primera alumna y enseguida se fue a casa de los Lantigua, relativamente cerca, donde los hi­jos de Pedro lo recuerdan lo mismo cartilla en mano noche y día que jugando pelota, bañándose en el río o montando a caballo has­ta el fatídico domingo 26 de noviembre de 1961.

Esa noche los hombres de Braulio Amador, Pedro González y Julio Emilio Carretero, de las más connotadas bandas de alzados que operaban en la zona, vestidos de verde olivo y simulando amistad, habían llegado hasta el patio mismo de la casa en busca del miliciano Pedro Lantigua.

—¿Qué pasa, Pedro, no nos conoces?, le di­ce uno de ellos al campesino, mientras otros aprovechan la sorpresa para quitarle su fusil M-52.

María de la Viña, compañera de Lantigua, contaría tiempo después que en esos momentos Manolito, diminutivo con el que ellos mi­maban al maestro, se encontraba en el cuarto de la casa enseñando las primeras letras a su hijo Pedro, el mayor de los siete hermanos, pero que, enterado de la situación, no tardaría en salir y hacerle frente a los asaltantes.

Cuando los bandidos se dirigen groseramente al joven alfabetizador de apenas 16 años, que a esta hora incluso viste su uniforme, ella intenta hacerles creer que también es hijo suyo, pero el propio Manuel se encarga de sacarlos de la duda con una frase que, definitivamente, le reservaría un sitio en el martirologio de aquella causa.

—Yo soy el maestro.

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Eulalia Turiño Méndez dijo:

1

25 de noviembre de 2014

21:47:51


Abominable crimen.Recuerdo aquel fatídico día que dejó huellas imborrables en todos los habitantes de la zona. Limones Cantero tiene historias que contar. Historias lindas e historias tristes. Historias felices como la presencia del comando guerrillero dirigido por Ramón González Coro y otros. La defensa de los milicianos para librarnos de las bandas contrarevolucionarias,etc. e historias amargas como la desaparición de José Antonio Sanchidrián Fonseca, oriundo de aquellos lares, enlace de la guerrilla con el llano;torturado por sicarios de la tiranía de Batista, el ahorcamiento del humilde campesino Rafael Zarosa y otros hechos repudiables.Pero allí está Limones Cantero con su historia y muchos hombres, mujeres,niños,ancianos felices porque hasta allí llegó nuestra Revolución y nos hizo "PERSONAS"

sonia dijo:

2

26 de noviembre de 2014

06:56:15


Yo recuerdo ese dia como hoy, porque yo realizaba tareas como esa y nunca olvidare ese crimen tan horrendo perpetrados por esos asesinos, que hoy todavia intentan asocabar con la revolucion a toda costa, para seguir asesinando y masacrando familias enteras, porque asi lo tienen en su conciencia, como dicen que tienen lista de todos guardadas en sus bolsillos, quiere decir que las ideas de criminals nunca terminan,siguen hasta lograr sus objetivos, mantenerse en el poder de siempre para solo vivir ellos y no dejar que los demas vivan..

diego dijo:

3

26 de noviembre de 2014

07:57:15


Excelente artículo que nos obliga a reflexionar todos los días sobre el gran sacrificio de nuestros héroes y mártires en pos de la libertad y la justicia. No podemos olvidar jamás nuestra historia.

arojas dijo:

4

26 de noviembre de 2014

11:06:21


por acá tenemos vecinos quienes fueron alfabetizadores, honremos.

Cofresi Ramirez dijo:

5

26 de noviembre de 2014

11:12:27


Como me gustaria que este articulo,sea publicado en el miami herald y todo,por que desde ahi se habla mucho de los fusilados en cuba,que para sus parametros,eran madres teresa o angelitos. Cada vez que oigo a un apatrida"cubano"hablar dde los fusilados,sabiendo yo,como tanto e investigado sobre la historia de tales "heroes"que eran vulgares criminales,gentes sedientos de sangre,Considero que debieron haber fusilado a mas,quizas los pedro remon y posada carriles se hubieran ido en el saco y hubieran ahorado tantas vidas utiles y necesarias.