ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Una alta tecnología permite visualizar la bahía de La Habana en el centro de simuladores, donde los guardiamarinas hacen sus prácticas en un entorno lo más cercano posible a la realidad. Foto: Anabel Díaz

Una aventura oceánica requiere de al me­nos tres elementos básicos: pasión por los riesgos, arrojo y conocimientos. Solo así se pue­de desafiar el reto de estar en alta mar “ba­jo lluvia, sol y sereno”, enfrentar los imprevistos con confianza, y llegar victoriosos a puerto seguro.

Pero esa preparación, para quienes desean profesionalizarse, requiere de tiempo y el rigor de una academia. Es así como la guardiamarina Arianna González de los Reyes, apasionada del mar y los peligros que él encierra, matriculó en la Academia Naval Granma al terminar sus estudios preuniversitarios en los Camilitos de la oriental provincia de Las Tunas.

“Decidí ingresar a esta institución docente de nivel superior de las FAR por el alto prestigio que posee y porque en ella se estudian valiosas carreras que incluyen todas las de la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), y específicamente escogí mi carrera porque me gusta el mando, y cuando me gradúe puedo ser comandante de tropas guardafronteras”, confiesa.

La Academia Naval Granma, que arribará a su 55 onomástico el próximo 16 de octubre, cuenta con toda una experiencia de formación docente de hombres de mar, y de superación de oficiales, suboficiales y profesionales que brindan servicios en la MGR, las Tropas Guarda­fronteras, y organismos de la rama marítima de la administración central del estado.

A una base material de estudio de elevada calidad —a la altura de las exigencias de la marina moderna—, aulas generales y especiales, laboratorios, simuladores y polígonos, tienen acceso los jóvenes que decidan estudiar alguna de las especialidades en el centro, ubicado actualmente dentro del campamento de la Academia de las FAR General Máximo Gómez, Orden Antonio Maceo y Orden Carlos J. Finlay.


55 AÑOS DE HISTORIA
Según la historia, data de comienzos del siglo XIX la fundación de la primera escuela náutica en Cuba en el municipio de Regla, de la ciudad de La Habana. Pero no fue hasta el 28 de enero de 1916, por el Decreto Orgánico de la Marina de Guerra Nacional en su artículo 72, que se dispuso la creación de una Acade­mia Naval, en la finca Rubens, del poblado de Mariel.

Enero de 1959, por otro lado, significó la transformación de su estructura y la proletarización de su alumnado, y poco tiempo después, el 16 de octubre de ese año, cambia su denominación a Academia Naval de la MGR, con lo cual el ingreso se vuelve masivo y su desarrollo paulatinamente ascendente.
Mediante el Decreto Ley No. 14 del Con­sejo de Estado, la Academia se declara Centro de Enseñanza Superior en 1978, y cuatro años más tarde egresa la primera promoción de ingenieros.

Ya en nuevas instalaciones al oeste de la capital, en la playa de Baracoa, justamente en octubre de 1987, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), ratificó la propuesta de llamarle Academia Naval Gran­ma,­ denominación con la cual se mantiene hasta la actualidad.

Hoy, el encargo de la institución —inscrita en la lista blanca de la Organización Marí­tima Internacional, para emitir títulos internacionales a hombres de mar— se basa en formar profesionales de nivel me­dio y superior en las diferentes especialidades que allí se estudian. Además, se ofrecen cursos a distancia, de superación y revalidación de títulos.

Un claustro con alto nivel de preparación instruye a los guardiamarinas en cada una de las especiali­dades de nivel medio y nivel superior que se estudian en la Academia Foto: Anabel Díaz

CONTRA VIENTO Y MAREA
“El peligro de la decisión a la que uno se somete constantemente, las contingencias que se presentan, la valentía y decisión que se debe tener en todo momento”, son los elementos de la vida marina por los cuales la guardiamarina Arianna González de los Reyes siente mayor motivación.
Sin embargo, también lamenta el hecho de estar alejada de sus seres queridos y que “puedes llegar a sentir un poco de miedo, pero no estás sola, sino rodeada de tus compañeros, y eso te motiva a seguir adelante”, admite.

Para el capitán de corbeta Liban Lazo Porta, doctor en Ciencias Técnicas en la especialidad de Cubierta, quien es el segundo jefe de la Cátedra de Marinería, en alta mar pueden presentarse situaciones complejas “sobre todo para los alumnos de marina de guerra, desde el punto de vista operativo, por la ejecución de ejercicios complejos, en los cuales tienen que demostrar todos los aspectos teóricos aprendidos”.

En tanto, explica que la vida a bordo ­presupone el hecho de tener que adaptarse a las condiciones hidrometeorológicas a que se ve expuesto el buque, el vaivén de las olas, las diferentes fuerzas del mar, la nocturnidad y los servicios de guardia en los cuales no puedes abandonar la atención, cuando se presenta un incendio, si hay una colisión, la caída de un hombre al agua…

Por esa razón, la cátedra que dirige se destaca por la creación de una “cultura marinera”, primero con una preparación psicológica sobre el medio donde se desenvolverán y en el que deben interactuar todo el tiempo. Luego con aspectos relacionados con la supervivencia en el mar.

“Además, cuando los alumnos llegan se encuentran con un lenguaje totalmente nuevo (a las paredes se les llama mamparo, a los pisos cubierta, a las sogas cabos), y deben aprender las distintas partes de un barco”.

La institución posee también un centro de simuladores altamente desarrollado, el cual representa el área del entorno y las condiciones del tiempo lo más exactos posible, basado en un modelo matemático virtual de las zonas y puertos de navegación.

El capitán de corbeta Frank Acosta Chi­pi, segundo jefe de dicho centro, explica que su función es lograr la imbricación entre los co­nocimientos adquiridos en las aulas, brindar instrucción desde el punto de vista de la navegación, enseñarles a realizar ma­nio­bras tácticas, emplear de forma práctica todos los instrumentos de navegación en función de la seguridad del buque y una buena planificación de la travesía, entre otras encomiendas.

Admite con orgullo que el centro de simuladores ha sido visitado por delegaciones extranjeras amigas que siempre elogian el moderno material de estudio con que cuenta.

Por otro lado, la institución combina con acierto las actividades culturales y deportivas, con las sociedades científicas militares, me­dian­te las cuales realizan tareas de investigación y exponen los resultados relevantes en jornadas científicas estudiantiles de otros centros de la enseñanza superior.

Cuando le preguntas al capitán de corbeta Liban Lazo Porta por esta aventura oceánica, pareciera que él y quienes celebran este aniversario 55 de la Academia Naval Granma re­quieren solo de tres elementos básicos: “El or­gullo y honor de ser partícipe de ella, el sentido de pertenencia y, sobre todo, un amor por el mar muy grande”.

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siviera dijo:

1

14 de octubre de 2014

09:10:14


Felicidades en su 55 aniversario. ojala y el sueño de mi niña se cumpla perteneciendo a las filas de los hombres del mar.

day dijo:

2

14 de octubre de 2014

09:11:04


felicidades

maylin dijo:

3

14 de octubre de 2014

10:41:35


felicidades

ernesto martinez hernández dijo:

4

14 de octubre de 2014

11:18:04


Reconozco qe dentro de las unidades con alta disciplina en las FAR de Cuba esta la Marina de Guerra Revolucionaria y un alto papel le corresponde a la Academia Naval Granma, felicidades en su 55 aniversarios y a los primeros oficiales, oficiales, sargentos y guardiamarinas y marineros. Desde el exterior.

Máximo dijo:

5

14 de octubre de 2014

15:35:02


Felicidades, por su aniversario, en especial al TTe de Corbeta Lic José Antonio Brea Castro, 2do Cdte.