ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Jorge Luis Hernández y tres trabajadores más elaboran mangueras y tuberías de plástico para el mercado estatal. Foto: Miguel Febles Hernández

CAMAGÜEY.—Una vetusta máquina que supera las tres décadas y manos deseosas de trabajar, y de hacerlo bien, hacen cada día el “milagro” de producir entre 1 200 y 1 300 bloques de hormigón, destinados a la red de puntos de venta que en esta ciudad se dedican al expendio de materiales de construcción.

En una barriada conocida como Isabel Hor­tensia, próxima a la carretera que conduce al poblado de Vertientes, tiene Juan Miguel Vidal Hernández su taller desde el 2012, donde otros cinco jóvenes operarios de la localidad en­contraron una manera honrada y provechosa de ganarse el sustento.

La “bloquera” está acogida a la modalidad de trabajo a domicilio, contratada por la Em­presa Provincial de Materiales de Cons­trucción del Poder Popular, negocio que, al decir del propietario, de mantener los ritmos actuales de producción es beneficioso y rentable para todas las partes involucradas.

“Ellos ponen la materia prima necesaria y yo les entrego las producciones con una calidad garantizada. Eso ofrece una seguridad tremenda, pues todo se hace en un marco de legalidad y transparencia. Hasta ahora no ha habido rechazos por parte de los clientes y los desechos son mínimos”, asegura Vidal Her­nández.


HAY PARA MUCHO MÁS

En esta vieja máquina jóvenes operarios conforman diariamente entre mil 200 y mil 300 bloques de hormigón. Foto: Miguel Febles Hernández

Según datos aportados por el Consejo de la Administración Provincial, solo poco más de un centenar de trabajadores no estatales están acogidos en Camagüey al programa de producción local y venta de materiales de construcción, una cifra que dista bastante de la potencialidad del territorio.

Con avances discretos en tan importante ta­rea, algunos con evidentes muestras de estancamiento, los gobiernos municipales no acaban de interiorizar que es esta la vía más expedita de autoabastecerse de recursos para enfrentar la construcción de viviendas por esfuerzo propio y acometer otros proyectos locales.

Basta recorrer los barrios de las principales ciudades camagüeyanas para apreciar la cantidad de personas que, de forma legal o no, en pequeñas fábricas artesanales elaboran baldosas, mosaicos, bloques, ladrillos, rasillas, pintura, elementos de­corativos, tubos y conexiones sanitarias y eléctricas, entre otros muchos productos.

Es preciso sumar toda esa inteligencia dispersa en función del programa, a través de una eficiente labor de persuasión productor a productor, sustentada en bases contractuales serias que les ofrezcan garantías en el suministro de las materias primas necesarias y un mercado seguro para sus producciones.

Se trata de aprovechar mejor los recursos locales y buscar todas las alternativas posibles para incrementar las capacidades productivas, incluidos equipos de mayor rendimiento, y con ellas propiciar el aumento del número de renglones a ofertar a la población a precios asequibles.

CONVERTIR LAS EXCEPCIONES EN REGLA

La Empresa de Industrias Locales es, quizás, la entidad que más experiencia acumula en Camagüey en la contratación de trabajadores a domicilio, aunque se sabe que el número resulta ínfimo comparado con la variopinta gama de oficios que se ejercen relacionados con el ámbito constructivo.

Bajo tales preceptos labora desde hace dos años Alexander Cables Peña, quien en el reparto Marquesado, de la ciudad cabecera provincial, fabrica pintura y mallas de cercas peerles, ambos productos de excelente factura que comercializa a través de los mecanismos de venta del mercado estatal.

“A mí tampoco me ha ido mal, salvo algunos baches con la asignación de cemento que a veces impide mantener los ritmos diarios entre tres mil y cinco mil unidades”, refiere Obelgis Fábregas Ramos, productor de baldosas, mosaicos, rodapiés y pasos de escaleras en el reparto Jayamá.

De la máquina construida “a la criolla” por Jorge Luis Hernández Acosta salen igualmente hacia destinos similares mangueras y tuberías de plástico de diferentes diámetros: “Aquí trabajamos según pedido y con la calidad certificada por las autoridades competentes”, asegura.

Las buenas prácticas de estos productores son apenas ejemplos aislados que dan la medida de cuánto puede aumentar la presencia de materiales de construcción elaborados en la propia localidad, de concretarse una mayor incorporación de empresas y trabajadores no estatales a tal empeño.


OTRO ES, POR AHORA, EL PANORAMA

Vinculado a la Empresa de Industrias Locales, de este pequeño taller salen mallas de cercas peerles de excelente factura. Foto: Miguel Febles Hernández

En recorrido de Granma por dos de los cuatro mercados especializados de la ciudad cabecera provincial se pudo apreciar la mínima cantidad de productos locales en oferta, algunos de los cuales no tienen circulación por la mala calidad, entre estos tubos de barro, cenefas, plafones y conexiones hidráulicas de plástico.

Rigoberto Díaz Téllez, administrador del punto de venta del Distrito Julio Antonio Mella, informa que allí se vende mensualmente más de un millón de pesos en productos líderes, como el cemento, la cabilla y los áridos, pero muy poco de factura municipal: “No podemos convertirnos en almacén de cosas inservibles”, comenta.

Expone, sin embargo, los favorables vínculos que sostiene, en el orden comercial, con la Unidad de Producciones Varias de la Empresa de Materiales de Construcción del Poder Popular y con algunos trabajadores no estatales para la venta de bloques, losas hexagonales, mosaicos y baldosas.

“Todo eso sí se vende rápido. Aquí lo facturo, lo cobro y el cliente lo carga en el lugar donde se produce, por lo que disminuimos gastos por concepto de transportación y se evitan los problemas de la manipulación. Como son productos más baratos, damos prioridad a los casos de subsidios”.

En opinión de Alva Pérez Negrín, directora de la Unidad Territorial de Inspección Estatal del MICONS, tal proceder, aunque incipiente aún, demuestra que es viable, en el sentido de eliminar intermediarios que encarecen los costos, un propósito básico del programa en la búsqueda de la autonomía territorial.


LO QUE SUMAN MUCHAS HORMIGAS

Medidas organizativas contribuyen a reducir los gastos de transportación y los problemas con la manipulación de los productos. Foto: Miguel Febles Hernández

A Tomás Vázquez Enríquez, jefe del grupo nacional que coordina la tarea, le gusta comparar con laboriosas hormigas lo mucho que pueden aportar en sus talleres, sobre bases sustentables, las entidades y las personas vinculadas a la producción local de materiales de construcción.

“Estamos apenas comenzando, dice, pero el crecimiento anual de esta actividad en el país nos demuestra las enormes reservas que existen en los territorios, si se logra una correcta integración de los organismos y empresas en torno a los grupos de trabajo provinciales y municipales”.

De lo contrario, ratifica el especialista, el avance se hará más engorroso, como acaban de reflejar los resultados negativos de una reciente verificación a la provincia, en la que los municipios de Carlos Manuel de Céspedes, Sierra de Cubitas, Vertientes, Jimaguayú y Najasa obtuvieron calificación de mal.
“Las autoridades administrativas, enfatiza Vázquez Enríquez, deben comprender que este programa es una solución dinamizadora del de-sarrollo de sus respectivos territorios, único camino para resolver los problemas locales, siempre y cuando se le dé la prioridad requerida en la gestión empresarial y de gobierno”.

Ese necesario cambio de mentalidad, que agilice en lugar de entorpecer, que motive y abra puertas a la iniciativa creadora, resulta vital para enfrentar el enorme reto que significa responder a la demanda de materiales por parte de la población para la construcción, conservación y rehabilitación de sus viviendas.

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Roquin dijo:

1

25 de septiembre de 2014

05:41:34


.....estimado Miguel Febles..buen artículo. Pero quisiera hacerle una pregunta....porque no investiga cual es la lógica de las autoridades nacionales para no permitir la importación comercial de pequeñas instalaciones como las requeridas para la fabricación de los bloques por ejemplo? .no con las divisas del pais, no...sino a título personal y a riesgo del que decida hacerlo. Estoy seguro de que comenzarían a aparecer pequeños talleres como "hongos"....pasa lo mismo con infinidades de producciones que pudieran hacerse. Como Ud. seguramente conoce, la aduana decomisaría cualquier instalación de este tipo..y porque no se autoriza la importación por la vía comercial?..esta pregunta la he formulado a una cantidad considerable de periodistas e instituciones y nunca he recibido un comentario. De el tema tampoco hablan las autoridades superiores. Me imagino que sea porque no tienen argumentos para explicar algo tan absurdo.

Espinosa dijo:

2

25 de septiembre de 2014

06:35:01


Buenos dias.¿ "Las autoridades administrativas... "leeran este tipo de artículo?.

Karlos dijo:

3

25 de septiembre de 2014

11:27:54


Estimado Miguel Febles usted dice: "Ese necesario cambio de mentalidad...", porque siguen insistiendo los periodistas en... no estatal...es que acaso no esta permitido ...privado... como se conoce en el mundo entero.

Antonio Vera Blanco dijo:

4

25 de septiembre de 2014

12:47:25


Vaya, leí seguridad y pensé que se trataba de la seguridad e higiene del trabajo. De la que se carece bastante en los trabajos de cuentapropistas.

Keni dijo:

5

25 de septiembre de 2014

14:35:48


Compañero Miguel Febles, exelente artículo le felicito. Me gustaria hacer incapié en que evidentemente la sociedad cubana en estos momentos esta pasando por un período dialéctico en términos económico (por asi nombrarlo) algo complejo. Debemos recordar que dentro de los principios de la Revolución el primer ministro de industrias de Cuba, Ernesto Guevara al cual le debemos el sistema de dirección económica predominante que hoy conocemos como Sistema Presupuestario de Financiamiento(SPF) trabajó incansablemente en la Calidad Absoluta de la Producción y en el fuerte debate de como se aplicaria la Ley del Valor en la Sociedad Socialista. La situación económica-social cubana ha llevado a abrir ciertos sectores privados y otros semi-privados, aqui es donde se abren las dos interrogantes siguientes: ¿Realmente la calidad de la producción privada cumple los parámetros requeridos, existiendo algún mecanismo estatal que regule esto ? y ¿Se aplica realmente la ley del valor socialista al mercado privado, o este se rige libremente por la ley de oferta y demanda sin que exista forma alguna de que se regulen los precios?