ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

LAS TUNAS.—Aparentemente anónimo, el sector de la salud vuelve a adquirir un protagonismo concreto y decisivo aquí con el advenimiento de las fiestas populares que tradicionalmente realiza esta ciudad.

Atentos a un cuadro epidemiológico que no aconseja ni concibe descanso o excesos de confianza, los especialistas empezaron a chequear, orientar y exigir con antelación a los festejos el cumplimiento de lo establecido desde el punto de vista preventivo, mediante la participación directa que mantienen en los puestos de dirección, comisiones de aseguramiento y áreas carnavalescas, según afirma Meriades Díaz Díaz, vicedirector en funciones de salud ambiental en el Centro provincial de higiene y epidemiología.

Como sucede habitualmente en esta cabecera provincial y en toda Cuba, las autoridades de Salud ponen en función de las festividades a su equipo de inspectores, reforzado esta vez por representantes de todos los municipios para asegurar una mejor cobertura de las actividades.

“Sin dejar de ser persuasivos —en­­­fatiza Meriades—  exigiremos en todas partes la limpieza, higiene y organización que demanda un evento de tal envergadura, sobre todo en un momento como este”.

“Eso incluye desde el porte y aspecto de quienes intervengan en la preparación, elaboración y venta de alimentos, la garantía de agua comprobadamente segura o la desinfección de las frutas que se expenderán, hasta la presentación, en orden, de patentes y licencias sanitarias por parte de quienes realmente han sido autorizados para desarrollar esas actividades, ya sea en puntos estatales o como trabajador por cuenta propia”.

Aunque el propósito fundamental no es aplicar medidas disciplinarias, sino prevenir, evitar, garantizar seguridad… el cuerpo de inspección tiene facultades para actuar en consecuencia con la gravedad de las violaciones e incluso suspender el servicio cuando la situación lo requiera.

En opinión de especialistas, du­rante los festejos se torna muy im­portante el concurso de la población, mediante el contacto directo con los puestos de dirección ubicados en cada área, ante cualquier inconformidad, circunstancia o in­dicio que evidencien transgresión de la higiene que debe prevalecer durante esas jornadas de alegría, entretenimiento y diversión.

Miles de personas, en fin, volverán a concentrarse en diferentes puntos de la ciudad para festejar en un ambiente que no solo debe resultar sano por el grado de cordialidad o de tranquilidad que prevalezca, sino también por la eliminación oportuna y permanente de ­cuanto riesgo pueda hacerle el jue­go a enfermedades diarreicas agudas, al siempre peligroso mosquito y a otros vectores que ningún derecho tienen a ensombrecer el brillo del carnaval, por negligencia, descuido o falta de previsión.

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