ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
De la Presa Jimaguayú se extrae más del 40 % de la captura de peces de agua dulce de Camagüey. Foto: del autor

CAMAGÜEY.— Con 22 mil hectáreas de espejo de agua en más de 200 presas y micropresas, esta provincia tiene un potencial de captura anual calculado en diez mil toneladas de especies de agua dulce, pero las condiciones materiales actuales apenas permiten aprovechar la mitad de sus capacidades produc­tivas.

Los principales inconvenientes para coronar tan altos propósitos se concentran en la insuficiente producción de alevines para cubrir la demanda, dada la cantidad de estanques fuera de servicio por falta de mantenimiento, a lo que se suma el mal estado de los caminos de acceso a los embalses.

Casi asfixiada en el orden económico, la Em­presa Pesquera de Camagüey (PESCACAM) co­menzó a partir del 2012 un programa de recuperación y modernización de la infraestructura productiva en explotación, que tiene como prioridad la reparación de las embar­caciones y la adquisición de nuevas artes de pesca.

Unido a ello se ha avanzado también en la rehabilitación de sus tres industrias y el parque automotor, la instalación de plantas de hielo y otros equipos de refrigeración, y el mejoramiento de las condiciones de vida de los pes­cadores, protagonistas imprescindibles de las transformaciones en marcha.

Después de 13 años sin rebasar la cota de las cinco mil toneladas de pescado, la entidad camagüeyana cerró la pasada campaña con 5 228, ci­fra que representa el 21 % de la producción na­cio­nal y consolida a PESCACAM como la em­presa de mayor plan de captura acuícola del país.

ESTABILIZAR LOS RESULTADOS

“Si, como ha ocurrido en los dos últimos años, no nos afecta la sequía o algún que otro huracán, podremos en lo sucesivo reeditar esos resultados e incrementar de manera escalonada los niveles de pesca, sobre la base de una mayor productividad y eficiencia”, asegura Jesús García Collazo, su director general.

Lo ocurrido hasta la fecha así lo corrobora: vencida la llamada temporada alta desde abril hasta julio, los pescadores acumulan más de 3 300 toneladas de captura (el 71 % del plan pre­visto), lo que augura un segundo semestre mucho más cómodo con un mes de agosto que superó también las expectativas.

“El buen desempeño de nuestras tres principales unidades extractivas, cinco mil ratifica Gar­cía Collazo, nos permite asegurar que cumpliremos el plan del año e intentaremos nuevamente superar las toneladas de ciprínidos (tencas, carpas y amuras), clarias y tilapias, como signo de estabilidad productiva”.

Tal aseveración cobra especial trascendencia, si se tiene en cuenta que PESCACAM es una de las empresas más complejas de Ca­magüey en cuanto a la dimensión de su objeto social, pues debe completar en el territorio un amplio ciclo cerrado de producción-comercialización.

“Ello quiere decir, refiere el director general, que nuestros trabajadores producen las larvas y los alevines, los siembran en los embalses, velan por el desarrollo de los peces, luego los pescan, los llevan a la industria, los procesan, los distribuyen hacia los diferentes destinos y los comercializan en la red de pescaderías”.

EL PRINCIPAL BASTIÓN

Si bien cada uno de los colectivos de PESCACAM pone su granito de arena en la recuperación económica y productiva de la entidad, hay uno que constituye su puntal y decide en el empeño: la zona de pesca ubicada en la presa Jimaguayú, considerada hoy el em­balse más productivo del país.

Las 15 brigadas que allí operan extraen anualmente de sus aguas más del 40 % de la captura provincial, gracias al empleo combinado de una variada gama de artes, entre redes, nasas, bolsones del sistema chino y las llamadas “bocanas”, un tipo de chinchorro destinado a la pesca en las profundidades.

Al minuto de redactar este reportaje, al co­lectivo Vanguardia Nacional por cuatro años consecutivos solo le restaban 93 toneladas pa­ra arribar a las 1 600 contempladas en el plan del año, margen que deben saldar en fecha no lejana para enfilar las acciones rumbo a la siempre alta barrera de las dos mil toneladas.

“Esto ha sido posible por el manejo correcto, regulado y eficiente que ha tenido el embalse en los últimos años, para evitar su sobreexplotación en determinado momento y después tener que lamentar baches productivos”, de­clara René Manso, administrador de la zona de pesca.

Coinciden igualmente los pescadores en que la estabilidad productiva se debe también a la “siembra” escalonada de alevines (en el or­­den de los nueve millones en el año), cifra que asegura la existencia de biomasa, el au­mento oportuno de las tallas y, por ende, las producciones de las próximas campañas.

INDUSTRIA: ASIGNATURA PENDIENTE

Dejar de ser únicamente “exportadores” de materia prima (pescado fresco) es, hoy por hoy, el reto principal que enfrenta la Empresa Pes­quera de Camagüey, entidad que al igual que otras similares del país no cuenta con una industria apropiada, capaz de asumir el crecimiento productivo e incorporarle valor agregado.

Pero lejos de cruzarse de brazos, en espera de si se materializa o no una nueva inversión, se trabajó en la rehabilitación de las tres plantas ubicadas en los municipios de Sibanicú, Flo­ri­da y Camagüey, esta última conocida como Estre­lla Roja, con limitaciones operacionales tempo­rales luego de ser trasladada por razones am­bientales para las afueras de la ciudad.
“Lo importante, puntualiza el director ge­neral, es aprovechar todas las capacidades pa­­ra introducir líneas de conformado, que ya producen picadillo condimentado, croqueta, ham­burguesa, masa de chorizo, mortadella, al­bón­diga y salpicón, entre otros surtidos elaborados en lo fundamental a base de tenca y de cla­ria”.

Aunque distantes de satisfacer la demanda, cada vez es más frecuente su presencia en la red co­mercial, específicamente en las 20 pescaderías con que cuenta la empresa en la provincia, las que están sujetas también a un programa de mejoramiento estructural y de cambio gradual de los equipos de refrigeración.

ESTRELLA ROJA PERMUTA Y SE REANIMA

Tras un proceso de reubicación de la industria en locales adaptados, el colectivo de Es­tre­lla Roja tuvo que reponerse rápido de lo traumático del cambio y crear las condiciones tecnológicas imprescindibles, consciente del peso que tiene en los proyectos de recuperación económica y productiva de PESCACAM.

“Fíjese si es importante su puesta en marcha y estabilidad funcional, que esta planta tiene la tarea de procesar el 85 % de la captura de la empresa y buscar el mayor valor agre­gado posible, además de comercializar bue­na parte de esa producción”, informa Juan Seoa­nes Pérez, director de la unidad.

A partir de la propuesta de los propios trabajadores, la fuerza laboral se organizó desde ha­ce tres meses en dos turnos para aprovechar mejor el tiempo y la capacidad instalada, pues cuentan con lo fundamental: la materia prima que a diario les llega desde los embalses de la localidad.

“Solo gracias a la aplicación de esa variante, anuncia el directivo, se ha duplicado la producción: con la misma tecnología y los mismos trabajadores, de 45 toneladas mensuales ahora estamos promediando más de 90, lo que se re­fleja también en el mejoramiento salarial de los operarios”.

Comenta Seoanes Pérez que ello ha permitido cumplir los compromisos con la canas­ta básica, de acuerdo con lo que se establece en la distribución, las dietas médicas, el turismo, la exportación e incrementar los niveles de co­mercialización en la red de pescaderías del territorio.

El equipo de dirección y las unidades su­bordinadas han tenido que tra­bajar fuerte en los últimos meses para erradicar la deformación existente en uno de los in­dicadores principales que miden la eficiencia económica: el gasto de salario por peso de va­lor agregado.

Explica el director general de PESCACAM que, en determinado momento, el 69 % del gasto total de la entidad se concentraba en el pago de salarios sin el correspondiente respaldo productivo: “Una empresa así, reconoce, estaba condenada irremediablemente al fra­caso”.

El repunte de la industria, sobre la base del incremento de la elaboración de conformados, ha ayudado a justificar el salario, añadirle valor a la producción y buscar una correlación adecuada a tan importante factor de eficiencia, problema que debe quedar saldado a más tardar en el mes que transcurre.

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Gonzalo Hernández dijo:

1

17 de septiembre de 2014

00:39:06


La exposición es clara y casi diáfana, pero deja muchas dudas e interrogantes. Más de lo mismo. Por amor de Dios, NECESITAMOS MAS PESCADO y cuanto antes para la población, ése es el punto.

roberto dijo:

2

17 de septiembre de 2014

07:03:33


creen coperativas, denle mas partcipacion a los trabajadores y ya veran como suben los indices de captura, el estado no puede con todo

B. Martínez dijo:

3

17 de septiembre de 2014

08:23:43


Febles, me gusta este reportege y coincido con el comentario de Roberto; quiero además agregar que debemos hacer mas reportages con el tema de la producción de alimentos pués como todos sabemos este es uno de los principales problemas que aquejan a nuestro pueblo y es verdad que el estado no puede con todo pero la producción de alimentos debe ser nuestra primera prioridad.

Carlos M Santana dijo:

4

17 de septiembre de 2014

10:38:26


Cuanto se puede hacer con iniciativas propias en los Consejos Populares que tienen espejos de agua, se desperdician toneladas de pescado cada año por barreras burocraticas o simplemente porque a un "jefe" no le interesa el tema o no le da la gana. Al cubano darle la oportunidad de hacer lo demas es controlar lo que hace y el destino final, cuants soluciones locales se resuelven y mejoran la alimentación proteica de las Comunidades desprendiendo al Estado de esa responsabilidad.

Antonio Vera Blanco dijo:

5

17 de septiembre de 2014

14:15:48


¡¿Clarias?!!! Ese es un invasor. A alguien se le ocurrió que tenía algo bueno.- Lo mismo nos ha ocurrido con el marabú, el hurón, el pez león y el caracol africano.- Dejen de importar ideas no estudiadas, las consecuencias son en la mayoría de los casos adversas. Dejemos de promover, a esas ideas, así solo alentamos los errores.