ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El colectivo de la granja Chile Libre aporta el 35 % de la producción total de huevos de la Empresa Avícola de Camagüey. Foto del autor

CAMAGÜEY. — Hace poco más de un lustro, el huracán Ike asoló la infraestructura de la Empresa Avícola de esta provincia: 55 de sus naves quedaron totalmente destruidas, murieron más de 200 mil animales, algunas granjas tuvieron que ser desactivadas y otras se vieron precisadas a cambiar de propósito.

Solo la capacidad de reacción del colectivo de trabajadores hizo posible que, apenas seis meses después de la caída abrupta de la producción, se lograran recuperar los ritmos diarios de acopio de huevos y poder minimizar así las afectaciones en el suministro del alimento a la población y al consumo social.

Sin embargo, mientras transcurría en los años subsiguientes el proceso de recuperación de las unidades productivas proliferaron en la entidad indisciplinas laborales y tecnológicas, hechos delictivos y problemas organizativos, propiciados por la falta de exigencia y control de los cuadros administrativos.

A ello se unió una desfavorable situación sanitaria en las granjas y baches prolongados en el suministro de pienso, lo que produjo un serio deterioro de la masa de gallinas, al extremo de llegar a acopiarse en una jornada no más de 120 mil huevos, cifra insignificante para las potencialidades del territorio.

Fue tal el descalabro, que en el 2013 apenas se pudo concretar al 71,4 % el plan previsto de 124 millones de huevos, lo que obligó a traer mensualmente hasta tres millones de unidades desde Sancti Spíritus y Ciego de Ávila para poder cubrir el balance de distribución habitual de la provincia.

La entidad camagüeyana, de fuerte arraigo y prestigio técnico en la avicultura cubana, se ubicó de momento entre las peores de su tipo en el país, agobiada por las pérdidas económicas al no poder cumplir los compromisos productivos y ver afectados los principales indicadores de eficiencia.

LA HORA DEL CAMBIO

Un nuevo equipo de dirección, encabezado por Yoandri Abad Escobar, asumió el reto de transformar el estado de cosas, para lo cual desplegó al unísono acciones dirigidas a mejorar el confort de las aves y establecer un clima de trabajo adecuado en cada uno de los colectivos obreros.

“A modo de ejemplo, con los recursos recibidos se reconstruyó y transformó de reproductora en ponedora la granja Chile Libre, que tiene ahora una capacidad de 240 mil animales y aporta el 35 % de la producción total de huevos de la empresa”, explica la directora adjunta Idalmis Jiménez Alonso.

La cercanía a la ciudad cabecera provincial se traduce en ahorro de combustible, mejor aprovechamiento del transporte y la posibilidad de distribuir un producto mucho más fresco a la población.

“En nuestras 11 unidades productivas,  asegura Idalmis, se han reparado las jaulas, los bebederos y los comederos, se arregló la red hidráulica y se fortalecieron las medidas de control biológico que garantizan que exista una situación sanitaria favorable”.

No obstante, el mayor desafío estuvo en restablecer el ciclo normal de reemplazo de la masa y eliminar el atraso acumulado en el movimiento del rebaño, algo que en la avicultura resulta funesto, pues afecta la viabilidad, indicador que registra el por ciento de aves que llega a completar su vida productiva.

PRIMEROS ATISBOS DE MEJORÍA

Aunque lejos aún de sus momentos de mayor esplendor, la Empresa Avícola de Camagüey vive hoy un franco repunte en el orden productivo, como lo demuestran los más de 16 millones de huevos acopiados hasta julio.

“Respecto al 2014, informa la directora ad­junta, arrastramos un atraso desde inicios de año, pero estamos en condiciones de supe­rarlo al término de septiembre y poder cerrar el año con la producción de los 130 millones de huevos planificados y una mejoría significativa en todos los indicadores de eficiencia”.

Tal aseveración está respaldada por los niveles diarios de recogida (cercanos ya a las 400 mil unidades), que permiten cubrir el balance de distribución mensual en la provincia, incluidos la canasta básica, la venta liberada y otros des­tinos.

De mantener esa tendencia, la entidad camagüeyana está en condiciones de “oxigenar” sus finanzas internas, comenzar a ge­nerar ganancias y abandonar de una vez el pelotón de las empresas que hasta la fecha acumulan pérdidas económicas por la deficiente gestión administrativa.

“No podemos conformarnos ni pensar que tenemos todos los problemas resueltos, comenta Idalmis, pues nos quedan muchas insatisfacciones y es preciso elevar la exigencia e implementar medidas de control más eficaces”.

BASES SÓLIDAS PARA EMPEÑOS MAYORES

En los últimos meses, los avicultores ca­magüeyanos se ajustaron el casco de constructores, para con el apoyo de otras enti­dades locales poner a punto varias obras que, junto a las granjas, vienen a conformar un    sistema de sólidas bases para asumir empeños mayores.

Fue así como se construyó un centro de elaboración y se reparó el matadero de aves, sin caldera desde hacía ocho años y ahora con posibilidades de incrementar la productividad en el sacrificio de los animales que llegan a la decrepitud para facilitar el reemplazo del rebaño en el tiempo establecido.

Tras tres meses de arduo trabajo, a me­diados de julio fue concluido también el montaje de un nuevo equipamiento en la Planta      de Incubación Jesús Menéndez, de Florida, especializada en las razas Campero y Turquino con destino al sector cooperativo-campesino, otros organismos y la venta a la población.

“Se trata de un moderno módulo chino, con cuatro incubadoras y una nacedora, que pronto se ha encargado de mostrar sus bondades desde las primeras sacas de pollitos con buenos niveles de eficiencia”, refiere Isabel López San Ruiz, especialista en actividad veterinaria del centro.

Apenas con ese resultado inicial, distante aún de su plena capacidad, ya los trabajadores vieron mejorar sus salarios, algo que reconoce Edelmira Skyers Jackson, quien a los 76 años de edad se enorgullece de ser fundadora del Combinado Avícola Nacional.

PELIGROS AL ACECHO

Roberto Barreiro Arias, director de la Uni­dad Comercializadora, advierte que el ritmo ascendente de la empresa en materia de producción puede verse afectado por el déficit de bandejas de celulosa (los llamados files de huevos).

La no existencia en la empresa de suficientes bandejas de ese tipo dificulta, la recepción de las producciones cotidianas y origina atrasos en la distribución, pues es preciso rotarlas hasta dos veces en el mes y existen problemas en su retorno oportuno desde las unidades comerciales.

“De todas formas, ratifica Barreiro Arias,  existe en la provincia suficiente cobertura de huevos para cumplir los compromisos de la canasta básica, el consumo social, la venta liberada y otros destinos del balance nacional”.

Sin saltos espectaculares, el colectivo de la Empresa Avícola de Camagüey emprende poco a poco el tortuoso camino de la recuperación, ahora más motivado y seguro de que no tardará en superar el récord histórico de 181 millones de huevos producidos que se remonta al ya lejano 1985.

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caro dijo:

1

19 de agosto de 2014

12:59:58


Saludos, estoy tratando de entender la matemática del artículo. Se menciona que en 2013 quedó al 71% el plan previsto de 124 millones de huevos, y que ahora hay un repunte productivo porque hasta julio (7 meses) se han logrado acopiar 16 millones. Esto huele matemáticamente mal. Luego se dice que el plan del 2014 es 130 millones de huevos y se espera alcanzarlo, ya que se están recolectando 400 mil diarios. A ese ritmo de agosto a diciembre se producirían unos 60 millones de posturas (400 mil por 150 días), que sumadas a las 16 alcanzadas hasta julio daría 76 millones. Cada día entiendo menos la matemática periodística.