ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
¿Habrá alguien más importante que este hombre en un contexto así? Foto: del autor

LAS TUNAS.— Reconforta saber que en ninguna de las áreas con que cuenta esta oriental provincia para baño abierto, sano y tranquilo se reporta accidente fatal alguno por asfixia o sumersión desde que echó a andar con todo su esplendor el verano.

En ese resultado está presente, sin dudas, la preocupación de cientos y miles de familias. Es obvio que nadie quiere incurrir en situaciones de esa índole. Pero también —y sobre todo— está la labor paciente, muchas veces anónima y no siempre bien reconocida, de quienes tienen a su cargo la seguridad acuática dentro del amplio horizonte que abarca la Cruz Roja cubana.

Solo en este territorio intervienen de forma directa en el sensible servicio más de medio centenar de salvavidas: por lo general “muchachos” jóvenes, muy bien preparados, que renuncian a vacacionar cuando casi todo el mundo lo hace, para evitar así que el juego de mano, la ingestión de bebidas alcohólicas, el descuido de personas adultas en relación con niños, las imprudencias durante el ejercicio de la pesca submarina y otras negligencias, conduzcan a un desenlace fatal.
De hecho en áreas como La Boca, tramo de litoral norte portopadrense, ya ha sido necesario realizar más de un rescate, asociado siempre a la innecesaria temeridad de bañistas irresponsables.

Por fortuna, a todo lo largo y ancho del país, los equipos de salvavidas no son un “team” improvisado. Danilo Prado, jefe de seguridad acuática en Las Tunas, refiere con orgullo cómo esa “tropa”, luego de dejar provechosa huella en playas, instalaciones de diversos organis­mos, hoteles, áreas del campismo… se mantienen vinculados el resto del año a piscinas, realizan actividades de orientación en comunidades, reciben clases de   prevención frente a desastres, perfeccionan su preparación con vistas al nuevo verano…

Esta vez, incluso, concordaron en la conveniencia de extender un poco más el horario de baño en determinadas áreas (aproximadamente hasta las 7:00 o 7:30 p.m.), teniendo en cuenta que muchas personas prefieren el atardecer frente a la inclemente y peligrosa incidencia de los rayos solares durante las horas alrededor del mediodía.

Por eso nunca será baldía o inmerecida la exhortación para que empresarios y dirigentes administrativos dispensen cada vez mejor atención a ese hombre, generalmente ataviado de pu­lóver blanco con roja cruz a la espalda. Será siempre reprensible la incongruente postura de quienes se molestan y hasta profieren alguna que otra amenaza —como sucedió recientemente en la piscina del motel El Cor­nito— solo porque el salvavidas les prohíbe entrar al agua con botellas de bebidas alcohólicas.

Por fortuna, esas situaciones no constituyen la regularidad. Lo idóneo, justo y tranquilizante, sin embargo, es erradicarlas de cuajo. El salvavidas lo merece y el bañista prudente también.

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Jose Armando dijo:

1

18 de agosto de 2014

08:28:03


Gracias a Dios por los salva vidas, pero aunque esten presente siempre hay que cuidarse y esto es para todas las edades desde niños asta jovenes y personas mayores, no hacer burradas y cosas absurdas pues no sera el lugar indicado para ellos.

sonia dijo:

2

18 de agosto de 2014

14:22:20


Que bueno, ahi se ve la responsabilidad de los salva vidas que estan cumpliendo con su trabajo y tambien la responsabilidad de los padres o familiares que estan al frente de sus ninos...Los felicito por su arduo trabajo..

AGL dijo:

3

18 de agosto de 2014

18:19:43


Las piscina son fuentes de infeccion sino se cumplen medidas como ducharse antes de entrar y que exista buen tratamiento y recirculacion del agua, esto es tan importante como salvar vidas. creo que en todos los lugares se cumple esto.