
Quizás por el privilegio de vivir en un país tropical, de clima cálido, rodeado de agua, no se valoren en justa medida los beneficios de esta condición natural…, o sus riesgos.
La constante exposición a fenómenos meteorológicos (ciclones y huracanes) y otros procesos atmosféricos inherentes a la situación geográfica de Cuba han hecho que el Estado se ocupe, no solo del trazado de una adecuada política para la Defensa Civil, sino del desarrollo de investigaciones asociadas a otros eventos, como los efectos del cambio climático y la planificación territorial en zonas costeras. En ese sentido, la labor del Instituto de Planificación Física (IPF) resulta vital.
CON LA VISTA EN EL HORIZONTE
Para prever el deterioro de los ecosistemas costeros y playas cubanas, disminuir la vulnerabilidad de las construcciones próximas a esos sitios, proteger vidas humanas, y propiciar un mejor orden territorial, desde el 2012 el IPF intensifica el control de las playas, con equipos de profesionales en las tres regiones del país: Oriental, Central y Occidental.
Según declaró a Granma el vicepresidente del IPF, Lic. Serapio Guerra Morales, en las inspecciones realizadas en el 2013 se destacó la movilidad creciente de las direcciones provinciales de Planificación Física en función de solucionar los problemas que existen en sus territorios, así como la mayor percepción sobre la importancia de hallar soluciones rápidas y efectivas.
“El objetivo de estas visitas no solo es chequear el cumplimiento del Plan Integral de Enfrentamiento a las Ilegalidades, porque esas violaciones ya están localizadas —dijo Guerra—; sino detectar lo que no se avizoró en él”.
Explicó que ya en la tercera inspección se visitaron más de 150 playas en el país, detectándose un número determinado de ilegalidades relacionadas con el ordenamiento territorial, incluyendo algunas en aquellas ya visitadas con anterioridad.
“Esto no quiere decir que se está agravando la situación, aclaró, pues en esa oportunidad se recorrieron lugares que no se visitaron antes, en las mismas playas”.
No obstante, las ilegalidades detectadas reinciden. Entre estas, la presencia de escombros producto de las demoliciones en la zona costera y de protección, ejecución de acciones constructivas ilegales, la extracción ilícita de arena, y la existencia de locales no contemplados para demoler, etc.
Por medio de varias cartas enviadas a la Dirección de Granma conocemos sobre la permanencia de construcciones situadas en zonas costeras y de protección, edificadas luego de la entrada en vigor del Decreto-Ley 212 (vigente desde el año 2000), que prohíbe la instalación de nuevas edificaciones en esa área, excepto las que por su naturaleza no admiten otra ubicación (como puertos, astilleros, bases de pesca, centros de investigación marítima, faros, obras de la defensa…).
Pero, ¿qué sucede con las construcciones que se realizan en detrimento de esa norma, o con otras situadas allí antes de su entrada en vigor?
De acuerdo con el vicepresidente del IPF, en el país no está autorizada la entrega de terrenos a personas naturales para la construcción de viviendas de descanso o veraneo en la zona costera.
El Lic. Serapio Guerra Morales comentó además que los inmuebles con documentación legal procedente ubicados en la zona costera que sean de residencia permanente, y no para el descanso o el veraneo, tendrán un tratamiento diferenciado, pues satisfacen una necesidad habitacional. Esto se aplica también para los construidos antes de 1959.

EL MEDIO AMBIENTE PAGA LAS CONSECUENCIAS
“Un mar de basura” tituló R. Palmero Gómez la carta que dirigió a este diario sobre la contaminación de la playa y desembocadura del río cercanos al hotel Villa Yaguanabo, en Cienfuegos (publicada el 27 de septiembre del 2013).
“La estancia en el lugar —comentaba— se hizo en extremo desagradable al encontrar una playa llena de basura dejada por las personas que la frecuentan. La belleza del lugar se perdía entre cáscaras de mamoncillos, botellas de ron vacías, latas de cerveza, todo tipo de envolturas de plástico y nylon, etcétera”.
El paisaje descrito, desafortunadamente, se reitera no solo en sitios destinados al descanso o veraneo, sino también en asentamientos próximos a la zona costera, o ubicados en la playa.
Según el Máster en Ciencias Geográficas Carlos Rodríguez Otero, Jefe del Departamento de Investigaciones del Instituto de Planificación Física, el país cuenta con más de 6 800 asentamientos humanos distribuidos a lo largo del territorio nacional. “Pero hay cerca de 260 ubicados a menos de un kilómetro de la costa o junto a ella, y a una altura inferior a un metro sobre el nivel del mar”, apuntó.
Esto quiere decir que no todos los asentamientos sentirán el mismo impacto por los efectos del cambio climático o el desencadenamiento de eventos meteorológicos severos como los huracanes, u otros de menor intensidad como vientos fuertes o frentes fríos que generan oleaje y penetraciones del mar.
A través de las investigaciones —agregó el también Máster en Ciencias Geográficas, Armando Muñiz González— hemos identificado los eventos de mayor impacto sobre estos asentamientos y conocido que 122 de ellos, aproximadamente, pueden sufrir entre el 2050 y el 2100 afectaciones por el ascenso del nivel medio del mar, que oscilará entre los 27 y 85 centímetros de altura.
“Ello sucede producto del calentamiento de los casquetes polares, el incremento de las temperaturas, la dilatación del océano, etc. De ahí la importancia del reordenamiento en estas regiones y la reubicación de los asentamientos más afectados a zonas seguras”, refirió.
A partir de esto, explicó Carlos Rodríguez Otero, se estima necesitarán replantearse más de 20 mil viviendas. “Para ello deberán tenerse en cuenta las características de la población residente, sus actividades económicas, hábitos, costumbres y expectativas. Debe realizarse una labor proactiva para que sea efectiva la concientización sobre su traslado a lugares un poco más alejados de la costa, donde no tienen el peligro de esos eventos”.
Cierto es que el ordenamiento territorial del país no es un asunto fácil o pronto para resolver. Como todas las cuestiones de interés nacional, esta trasciende los marcos institucionales, legales… y se mezcla con las necesidades de la sociedad, sus modos de vida, costumbres.
Sin embargo, lograrlo es un imperativo. Para ello se necesita, no solo más rigor por parte de los organismos encargados de la planificación urbanística y económica de la nación, sino también del entendimiento y disciplina de los ciudadanos.
















COMENTAR
TELL dijo:
1
11 de julio de 2014
19:32:50
isabella dijo:
2
12 de julio de 2014
15:41:15
TELL dijo:
3
13 de julio de 2014
08:53:54
Responder comentario