ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Esta es una de las violaciones más frecuentes contra la duna, aún cuando junto a la vía está la señal que prohíbe hacerlo. Foto: del autor

LAS TUNAS.— No es Raciel Antonio Medina Agüero de esas personas —y las hay— en quienes palidece o se les transforma el discurso y hasta el comportamiento al cambiar de responsabilidad. Su paso por el equipo de inspectores con que cuenta el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en la provincia de Las Tunas, le ha sedimentado una mezcla de conocimientos, criterios, certezas y convicciones que —según afirma— le servirán para seguir actuando consecuentemente en el orden personal, familiar y social, hasta el final de sus días.

“Soy ingeniero agrónomo —explica— pero ante necesidades del CITMA pasé un curso preparatorio de categorización, me formé como inspector estatal ambiental, con el consiguiente respaldo jurídico que faculta para ejercer tal función”.

Sé que estuviste muy vinculado a la protección del entorno natural de nuestras costas. ¿Vale la pena ese empeño?
—Por supuesto que sí. Creo que siempre será poco todo cuanto hagamos por preservar esas zonas. En Cuba tenemos playas envidiables, hermosos ecosistemas, recursos muy importantes… a menudo los huracanes provocan estragos, el cambio climático también ocasiona terribles daños y si encima de todo ello hay ciudadanos que actúan de manera negligente e irresponsable, ¿qué le espera entonces a nuestro litoral en el futuro?

“No considero que todas las indisciplinas sean conscientes o premeditadas. Hay también desconocimiento, pero eso no exonera a nadie de la responsabilidad.

“Una de las violaciones más frecuentes es el irrespeto a las dunas. Es inconcebible que un conductor desconozca o ignore una señal que en cualquier país significa prohibición de acceso o de estacionamiento y en la cual, para mayor información, aparece incluso la palabra Duna.

“Esa incorrecta práctica es mortal para la vegetación espontánea, para los bancos de arena y para las playas en general.

“Aun así hay quienes avanzan en vehículos sobre la duna o franja de arena, parquean a la sombra de un árbol, cortan ramas para cobijarse mejor del sol y de la brisa, arman fogatas con leña, cocinan, asan carne, calcinan la vegetación aledaña y, por si fuera poco, dejan desperdicios que, además de ser agresivos para el entorno, facilitan la proliferación de roedores y otros vectores.

“No hablo en abstracto. Recuerdo a un ciudadano de unos 60 años de edad. Lo hallamos cocinando. Casi terminaba ya. Para no ser intolerantes, le llamamos la atención. Pareció en­tender. Se comprometió a eliminar todos los residuales y dejar en orden el sitio. Al día siguiente todo estaba igual. Como habíamos tomado sus datos, lo localizamos y le aplicamos el decreto ley 200, artículo 9 inciso L, que establece multa de 250 pesos, con posibilidad de llevarla a 500 o reducirla a 125 pesos, según la situación concreta”.

¿Opinas que falta receptividad?

—En sentido general no creo que falte receptividad. Son más las personas que aceptan y respetan lo que el inspector les dice. Quizás los menos receptivos sean los jóvenes, aunque he conversado con muchos que adoptan una postura sincera y respetuosa. Los carretoneros y cocheros, por ejemplo, violan poco. Tam­bién los visitantes extranjeros, quienes, como norma, tienen una cultura del cuidado, depositan los desperdicios en una bolsa de nailon, no dejan latas ni botellas sobre la arena…

¿Qué siente un inspector cuando aplica una multa por daños contra el medio ambiente?

—No creo que sea grato para nadie, aun cuando la ley faculta para aplicar la contravención. Pero el objetivo principal no es la multa. Lo idóneo es que no ocurra la indisciplina. En mis funciones advertí en primera instancia a muchos ciudadanos. Ante la reincidencia o la actitud irracional procedí con el rigor indicado. La población también necesita saber y sentir que las leyes están hechas por algo y para algo: específicamente en Cuba, para proteger al pueblo, sus bienes, su patrimonio, su naturaleza… Eso nadie debe dudarlo”.

¿Qué sentiría Raciel si mañana es multado por algún inspector?

—Se supone que tenga conocimiento para no caer en violaciones. Pero cualquier persona con un poquito de nivel debe entender que una multa bien aplicada no es un arma contra nadie, sino una medida justa para preservar lo que es de todos.

“No obstante, quien haya trabajado como inspector, quien haya sentido y actuado de verdad a tono con la ley, difícilmente pueda comportarse luego de forma incorrecta, porque entonces su desempeño anterior habría sido fingido o falso. Y al menos yo, esté donde esté, siempre voy a decir, a comunicar, a orientar y a actuar según lo que aprendí gracias al cuerpo de inspección del CITMA”.

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Eusebio dijo:

1

20 de mayo de 2014

14:43:13


Estoy muy contento con todas las medida que se estan tomando en Cuba para protejer el medio ambiente pero que esto debe ser aplicado en todo el territorio nacionak