ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los especialistas de la ONAT, inspectores y directivos deben trabajar con rigor para contrarrestar la evasión del fisco. / Foto del autor

LAS TUNAS.— Muy dañina para la economía del país y nada saludable tampoco para la imagen del contribuyente, la subdeclaración continúa siendo un fenómeno recurrente dentro del ámbito tributario aquí y en otras provincias.

Un proceso realizado durante el último cuatrimestre del pasado año, para fiscalizar la declaración jurada de ingresos personales correspondiente al 2013, puso a flote más de cinco millones de pesos dejados de consignar, solo entre 1 418 contribuyentes tuneros acogidos a las actividades de transporte y alimentos.
Adoptar la medida justa y adecuada, según las particularidades de cada caso, fue, como en ocasiones anteriores, algo así como realizar una autopsia sobre el ya consumado mal.
Partiendo de esa realidad —explica Julio Quiñones Guerrero, director de la Oficina Na-cional de Administración Tributaria en la provincia (ONAT)—, este año hemos decidido emprender acciones de fiscalización paralelas a la declaración jurada, de manera que podamos anticiparnos y actuar con un sentido más preventivo y oportuno.
"Los primeros resultados —añade— despiertan interés. De 2 689 declaraciones realizadas en nuestras oficinas, los especialistas han fiscalizado 2 314 y se ha podido comprobar que hay subdeclaración en el 69 % de ellas".
¿Qué ventajas tiene detectar a tiempo tales irregularidades? En primer lugar no es necesario aplicar inmediata e intransigentemente me-didas de multa o de recargo, porque aún hay margen para alertar, demostrar, ha-cer un re-querimiento, decirle incluso al con-tribu-yen-te en qué cuantía debe realmente declarar de acuerdo con estudios que valoran el comportamiento de gastos e ingresos. Ello permite entonces sugerir que se rectifique la información y concurrir otra vez, antes del 30 de abril.
"¿Por qué estamos haciendo esto? —enfatiza Julio— porque en el fondo nuestro objetivo no es sancionar, sino lograr que cada quien declare con objetividad, evitarle problemas al contribuyente, ir conformando una disciplina en torno al tema tributario y evitar que el presupuesto de la nación se siga perjudicando sobre la base de un fenómeno tan nocivo como ese".
Tendencia o intención de subdeclarar —y hasta de no declarar— siempre va a existir, sobre todo en el segmento menos consciente o menos convencido del universo declarante. Detectar esa violación, facilitar su solución y no permitir que prolifere, es reto de quienes se han preparado laboral, profesional y jurídicamente para ello.
Actuar con transparencia y con justo rigor no es un capricho ni una exclusividad de Cuba. Vivencias hay por montones acerca del peso con que actúa la ley en otras latitudes cuando alguien burla, engaña o evade al fisco.
Haga entonces cada quien lo que por ley, por principio, por lógica o por gratitud le toca... y sobre todo defienda cada quien (especialista de la ONAT, inspector, directivo, contribuyente, familiar... ) lo mismo que con tanta pasión defiende o reclama cuando necesita un servicio o un producto que no aparece "ni en los centros espirituales", tal vez como consecuencia de las mismas afectaciones que han originado en el presupuesto la incongruente postura asumida por un "buen" número de subdeclarantes a todo lo largo y ancho del país.

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