ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La utilización de molinos de viento permite ahorrar energía eléctrica en el bombeo. / Foto del autor

LAS TUNAS.— Que el combustible fósil apunta irreversiblemente hacia su extinción, no es noticia. Acerca de esa realidad y de sus nefastas consecuencias han venido alertando desde hace años el Comandante en Jefe Fidel Castro, científicos, estudiosos, hombres de amplia visión.
Tampoco es un secreto que hay quienes aún no interiorizan ese peligro real y, por tanto, no crean desde ahora bases concretas para un mejor aprovechamiento de fuentes renovables que dormitan ahí, "al alcance de la almohada".
Con enfoque de "luz larga" han comenzado en el norte de Las Tunas labores constructivas para el montaje de un parque destinado a aprovechar las no siempre explotadas posibilidades que ofrece la energía eólica.
Jobabo, al sur del territorio, también comienza a sacudirse por medio de un proyecto encaminado a asentar allí un parque fotovoltaico cuya generación, según expertos, podría ahorrar unas 860 toneladas de combustible, con la consiguiente no emisión de gases nocivos para la atmósfera y para la vida.
Bienvenido sea todo ello: expresión del inteligente uso que se puede hacer de fuentes naturales como el viento y el sol.
La existencia de casi 1 200 molinos de viento en la provincia (el grueso dentro del sector agropecuario) no deja la menor duda, entre propietarios y productores, acerca de cuán provechoso es tener una alternativa sana para disponer de agua —sobre todo en etapas de intensa sequía— sin gasto de combustible, sin perjuicio para el medio ambiente.
Igual certeza subyace en quienes han probado, y comprobado, los beneficios que hoy re-porta la instalación de unos 650 paneles solares aislados, casi centenar y medio de calentadores solares y otras experiencias asociadas al funcionamiento de "calderas bagaceras", hornos para la producción de ladrillos, cocinas eficientes, etcétera.
La pregunta, sin embargo, es: ¿en todas partes se aprovechan las posibilidades que en verdad ofrece el entorno natural y socio-productivo territorial?
Rolando Sales Vargas, especialista de energía renovable en la empresa eléctrica provincial, considera que no es exactamente así. Lo corrobora la situación en torno a los biodigestores. Hoy la provincia tiene 33 instalados. Pero de acuerdo con un levantamiento o estudio realizado, hay potencialidades para que funcionen alrededor de 400.
¿Será necesario enfrentar otra situación similar a la de los años 90 del pasado siglo para comprender que el gas obtenido por vía de un digestor, a partir de excretas animales, origina una llama tan útil como la del gas licuado? ¿Facilita en igual medida la cocción de alimentos e incluso determinados niveles de iluminación por medio de un generador?
Difícilmente alguien pueda precisar, con exactitud, el volumen de excretas porcinas que agreden a la atmósfera en forma de gas metano, pudiendo haber sido aprovechadas energéticamente por medio de biodigestores, e incluso en la fertilización de áreas agrícolas, como resultado de ese mismo proceso.
No por casualidad se intenta lograr una motivación que integre y utilice mejor las reservas adormecidas en sectores como los de la agricultura, la rama azucarera, el ministerio de la construcción, entre otros.
Depender única y exclusivamente del combustible fósil o de la energía eléctrica generada por él es un error que puede cobrar bien caro, mañana, la misma naturaleza que hoy pone al alcance de nuestras manos diversas fuentes incuestionablemente renovables.
Hora es ya de poner en tensión todas las energías (humanas) y de hacer también más "renovable" la mentalidad.

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