ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En nada recuerda esta imagen lo que fue esa misma arteria hasta hace muy poco tiempo. / Foto del autor

LAS TUNAS.— Aunque aparentemente imperceptible a la pupila de lo cotidiano, el rostro de esta ciudad cambia, muy para bien de toda ella. Su centro histórico y cultural no es el mismo con que el país cerró el pasado siglo y ni siquiera el que con preocupación repisaban cientos de personas cada día en el primer lustro de la actual centuria.

Ciñendo al máximo el financiero cinturón del territorio, Las Tunas construyó el primer tramo de un bulevar que hoy no le permite a la memoria local recordar con exactitud aquella estrechez —de todo tipo— que prevaleció durante años en ese segmento de la céntrica arteria. Un uso más claro y óptimo de los mismos fondos permitió seguir reanimando el entorno, mejorando la vía, rescatando fachadas, conservando estilos, abriendo servicios.

Incierto solo para escépticos, el 2014 ha despegado con nuevas y concretas razones para el optimismo y la gratitud: el segundo tramo de bulevar no es solo aire distinto o brisa formalmente renovadora para la ciudad; es expresión de una pertinaz voluntad que busca no el efecto de un momento, sino progreso y calidades perdurables de vida.

Por eso, necesariamente, tendrá que ser mucho mejor, no menos variado y sobre todo estable el servicio en el rejuvenecido restaurante Reymar; de verdadera excelencia la atención en la nueva sala que ahora posibilita acceder a Internet, con opciones colaterales in situ para el esparcimiento espiritual o la satisfacción en el giro gastronómico.

No debe ser la casa del reconquistado Pru tunero hoy, "escobita nueva" que mañana pierda su esplendor, como tampoco pueden palidecer la pulcritud del piso, la integridad de los bancos, la oferta en los pequeños puntos de venta de golosinas para niños, el brillo de ese mural que sintetiza en magistral forma historia, leyendas, valores arquitectónicos, legados de real y autóctona cultura.

No de cualquier parte brota el dinero que al precio de los precios de estos tiempos llegó para beneficiar, en mayor o menor grado, al 100 % de las instalaciones asentadas a uno y otro lado de la calle donde reparar un reloj, hacer determinada compra o cenar, puede costar lo mismo, pero "sabe" un tanto diferente ahora.

Las Tunas no es excepción. Granma, Holguín, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, muchas ciudades más impulsan proyectos similares para mejorar su imagen, a pecho y pulmón, con latido de presente, para curar llagas pasadas y mirar hacia el horizonte de lo por venir.

"Eso es cultura" —le decía recientemente un hombre tal vez a su esposa, mientras contemplaban el cambio sustancial que ha registrado esa área de la calle Francisco Varona, en Las Tunas. Y, desde luego, es cultura. Pero lo será mucho más en la medida en que no haya un zapato marcado en la pared; papeles, estuches u otros desechos lanzados por doquier, personajes revendiendo lo que antes han acaparado en detrimento de quienes trabajan y viven honradamente de su salario, expresiones de pésimo gusto (físicas o verbales), descuido por el cuidado que a todos corresponde.

No son consideraciones o suposiciones en abstracto. Alguna vez hubo quienes lavaron frascos en la Fuente de las Antillas (relevante obra de la extinta escultora Rita Longa), situada no lejos del céntrico bulevar, para envasar puré de tomate. ¿Quién niega que puede ser esa, la misma adulta mano que se llevó las luminarias del parquecito infantil ubicado en la calle 21 del reparto de Buena Vista?... por solo mencionar dos ejemplos.

Joyas de la arquitectura universal, incuestionable orgullo para la humanidad, han perdurado en otras latitudes no solo por la calidad con que fueron concebidas y construidas, sino también por el culto al cuidado de la cultura. No exigirlo aquí o no lograrlo así, además de ingrato, sería echar de antemano por la borda recursos que han sido destinados o empleados con ese fin renovador, lo que no necesariamente significa que sobren o que no hagan igual o más falta en otros nobles propósitos dentro del complejo acontecer social y económico de la nación.

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