ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
María Victoria mantiene un control permanente sobre cada medio de transporte. / Foto del autor

LAS TUNAS— Apenas María Victoria Velázquez Bofill llegó hace 20 años, sin una gota de visión, a la base de cargas generales perteneciente a la empresa de transporte de esta provincia, "vio clarito, clarito" lo que tal vez algunos, con 20-20 en la pupila, no habían apreciado hasta entonces: falta de control en el uso del combustible, entre otras grietas asociadas al funcionamiento de los camiones en esa entidad.

"Yo resuelvo esta situación o me cambio el nombre" —se dijo, convencida de que lo aprendido mientras laboró en EXPEDITRANS le serviría de base para desarrollar correctamente su función como jefa del grupo de operaciones.

Como era de suponer, aquella noble intención no fue precisamente bien acogida por algunos choferes, pero a María Victoria no le preocupaba tal reacción. Había decidido ordenar las cosas, ¡y punto!

"Para lograrlo —explica— ideé un modelo muy práctico y cómodo que, con la cooperación de quienes trabajan en mi equipo, me permite conocer al detalle todo lo que necesito para que nadie me pase gato por liebre: kilometraje recorrido por cada carro, cantidad de combustible con que se habilitó antes de salir, consumo real de acuerdo con su índice, nivel que debe quedar en el tanque o depósito al terminar las labores...

"El modelo, desde luego, no resuelve por sí solo el problema. Mis carros no tienen GPS, pero eso no me desvela porque yo tengo el hábito de realizar por teléfono el seguimiento o el control necesario. ¿Qué me impide dar un timbrazo al pun-to de destino y preguntar si ya el camión llegó con la carga, a qué hora, en qué estado... ?

"Cuando creas mecanismos así y acostumbras a tus choferes a mantener esa comunicación, es difícil que alguien te engañe y hasta puedes resolver rápidamente imprevistos como la avería que se le presentó una vez a Noel Socorro, allá por la zona de Santa Lucía, aproximadamente a las 7:00 p.m., a quien por cierto socorrimos sin dificultad esa misma noche".

—Tus choferes... ¿Te respetan o te temen?

—Siento más bien que me respetan. Yo no soy así, exigente, porque quiera hacerle daño a nadie. Todo lo contrario; me gusta aconsejar a quien no está haciendo bien las cosas. Eso sí: te aconsejo una vez, la segunda vas para el cuarto frío (oficina del director) o para Instrucción. Por suerte eso no sucede mucho. Yo conozco al dedillo las características de cada chofer, quién me rinde más, quién un poco me-nos, quién puede darme más viajes... , y eso es fundamental para organizar el trabajo, para usar mejor los recursos y para tener resultados. Aquí, como en cualquier otro lugar, puede haber su cabezoncito, pero todo el mundo sabe que cuando yo digo vas hacia tal lugar, hay que ir y no es por capricho.

—Tengo entendido que en ocasiones vienen a consultarte...

—Sí, a veces los inspectores de aquí, e incluso compañeros de la dirección nacional de la Unidad Estatal de Tráfico, me consultan cuando tienen alguna duda y yo con mucho gusto les digo lo que hago o lo que haría para resolver determinada situación.

"Son muchos los años que llevo trabajando en este giro, ¿entiendes? No tengo visión, pero eso ha hecho que se me desarrolle el cerebro, de manera que hoy puedo hacer cálculos con mucha rapidez, imaginar las cosas y hasta verlas. Por eso algunas personas se refieren a mí diciendo que soy un taco, una computadora y hasta un GPS. No me hace mucha gracia, pero eso suena algo gracioso".

—¿Por qué, con 63 calendarios vividos, María Victoria no ha pensado en la jubilación laboral?

—Junto a mi querida madre (de 83 años, pero dura como un cañón todavía), mi trabajo es lo más grande e importante que tengo. Empecé a trabajar a mis 17 abriles y a veces ni vacaciones quiero coger, porque me entrego por completo a lo que hago. Aquí siento que tengo la consideración, el cariño y el respeto de mi di-rector Alcibíades Lluch, de mis choferes, de todos mis compañeros. ¿Qué más voy a pedir? Hace poco tiempo tuve una linfangitis y no quieras imaginar la nostalgia que sentí... Por eso, que nadie me hable de jubilación mientras tenga fuerza y capacidad para seguir siendo útil.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.